Desdibujo

Desdibujo

 

En El sueño del celta, Mario Vargas Llosa permite al lector experimentar la incómoda presencia de la civilización en lo salvaje, de la civilización cargada de historia. Que es, precisamente, en El paraíso en la otra esquina donde el peruano indagó al civilizado que busca su historia, donde exploró el encuentro de la civilización y lo salvaje a la luz del deseo personal, casi natural. (¿Acaso hay en Vargas Llosa deseos naturales? Los que lo parecen, siempre aparecen por la pluma del escribidor). En El sueño del celta, insisto, el civilizado cargado de historia irrumpe en lo salvaje, e irrumpe con la rudeza del deseo impersonal de la historia: del deseo impersonal de la civilización y la impersonalización del deseo civilizado. La impersonalización del deseo torna en una violencia específica, la misma que Nietzsche identificó como hija de la historia, del embotamiento histórico, de la enfermedad de la historia (cf. Sobre la utilidad y perjuicio de la historia para la vida, 2). La violencia del deseo impersonal fue identificada como el centro de Heart Of Darkness por el tomista Harry Neumann, quien diagnosticó que el universalismo ético y religioso conduce inevitablemente a las peores atrocidades, pues el costo de la universalidad se paga al precio de una libertad atea. La libertad atea, empero, no está libre de lirismo, pues en ello consiste su autoafirmación (Selbstbehauptung). La grandeza de Conrad viene de la dificultad para conformarse a afirmación alguna, incómoda dificultad, incomodidad de la presencia que surca los renglones de la obra.

         Creo haber encontrado en un poema de aire conradiano una posibilidad más de reconocer el descubrimiento del Corazón de las tinieblas sin partir de la incómoda presencia: la duración desdibujada. Creo, repito, haber encontrado un camino para pensar la duración desdibujada en un buen poema de David Huerta [México,1949]. Se intitula “Nadie en el bosque”.

En medio de la negrura

de los arroyos,

la brisa se extiende.

 

Los árboles aparecen

debajo de la niebla.

 

La hierba luce

una pedrería tenue: reguero

de gotas cristalinas.

 

Los animales duermen.

El verdor se desmaya

bajo la grisura lunar.

 

Nadie en el bosque. Y todo

en equilibrio, durando.

 

Notemos la sonoridad del poema. Los arroyos arroyan; la extensión, extiende. Lo dicho y lo escrito hacen sonar la imagen del poema. La acentuada a del cuarto verso levanta al lector el espacio de la lectura, mientras que la b y la j del quinto lo devuelven abajo. El verso central encuentra en la pedrería las precisas piedras del camino, así regadas, frente a nosotros, por caminar y en nuestra lengua. Los animales no suenan animados, por eso duermen. La grisura describe la dermis terregosa de la luna. El equilibrio está al centro del último verso pidiendo una pausa en la duración final. El poema suena en todas sus letras. ¿Para qué suena el poema?

         Una primera impresión podría ser que el poema es una descripción, la formación de un paisaje a los ojos del lector. Aquí los arroyos, allá los árboles. Animales dormidos y nadie en el panorama. ¿Nadie? Precisamente, porque el poema nos presenta a nadie en el bosque es porque, a mi juicio, el poema no es una descripción, no es un paisaje. El nadie del poema es un yo desdibujado.

         Sin el yo desdibujado, nada en el poema es posible. No hay solamente arroyos entre los que se extiende la brisa, sino que es en medio de la negrura de los arroyos donde la brisa se extiende. Y ni la negrura tiene mitad en sí misma, ni a los arroyos les pertenece lo negro. La negrura de los arroyos sólo es posible para el viajero arrebatado por los arroyos, traído a este centro en que se desdibuja por los arroyos, desde ellos, y que reconoce en medio de su negrura la brisa extendida. El desdibujado que sobrevive en los arroyos encuentra en la brisa la duración del oscuro instante.

         Descubrimos, pues, al personaje del poema traído por los arroyos desdibujado al amanecer. Ahí aparecen los árboles bajo la niebla. No son ellos los que están previamente allí, sino es ella la que los deja aparecer. Los árboles, las raíces, la tierra, no es lugar para la presencia, sino presencia en la duración, en la nubosa duración de la espesa niebla. El que es traído por los arroyos y se descubre durando al sentir la brisa mira presente a los árboles recién nacidos entre la niebla.

         No es, tampoco, en la duración donde la hierba es frágil, sino que lo es la pedrería. En la presencia, la hierba es señal de fragilidad, principalmente tras la longeva permanencia de los árboles. En la duración, en cambio, la hierba es suficientemente fuerte que luce sus piedras: ser hierba es ostentarse ante el viajero azorado por el arraigamiento envidiado. Y son las piedras quienes transparentan fragilidad: reflejan a la duración cristalina. El lucimiento de la hierba cristaliza en la duración del sobreviviente. El sobreviviente se encuentra perdurando en lugar que le es ajeno, intranquilo: los animales duermen, el desdibujado dura sobreviviendo. Y es su duración ante la que verdor desmaya: no es el sentimiento oceánico frente a la inmensidad del verdor selvático, sino la duración latente del momento de supervivencia, la fragilidad cristalina del encuentro del todo y la nada, nadie en el bosque. El momento de supervivencia es un equilibrio. El viajero encuentra su justo equilibrio al reconocerse todavía vivo, durando: desdibujado. Desdibujado su ímpetu explorador, desdibujado su empeño civilizador, desdibujado su orgullo civilizado. Se levanta a amanecer a  la amenaza de la vida: la duración desdibujada de quien se encuentra en el corazón de las tinieblas. La duración desdibujada de quien al final puede todavía decir que ha sobrevivido.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Será hasta febrero que los funcionarios se reúnan con los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa para hacer seguimiento de la investigación del caso. El abogado de los familiares señaló que ellos volverán a insistir en la investigación de las cuatro vías sugeridas por el GIEI (cuatro vías que comenté aquí). Se ha postergado hasta febrero a fin de presentarles a un funcionario nuevo en el seguimiento del caso. 2. ¿Dónde quedó el renovado Norberto Rivera Carrera? ¿Dónde quedó esa imagen de protector de las víctimas y promotor de la sociedad civil que el cardenal intentó mostrar en los últimos meses antes de su jubilación? Nuevamente la policía intentó impedir la celebración religiosa de los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa y el obispo Raúl Vera en la Basílica de Guadalupe. Antes de irse, el cardenal Rivera quiere patear el avispero. 3. Según mi cuenta, hasta el 29 de diciembre se registraron 263 feminicidios en el Estado de México, lo que es equivalente a cinco mujeres asesinadas cada semana. Estadísticamente, un 60% correspondió a jóvenes entre los 13 y los 23 años. Grave, ¿no? 4. Otra vez, y va de nuez: en pleno periodo vacacional un medio extranjero hace una “revelación” replicada por algunos medios nacionales. En esta ocasión el objetivo fue denostar a cuatro periódicos. La “revelación” consta del señalamiento de posibles conflictos de interés entre la publicidad oficial pagada en dichos medios y el control de las notas e investigaciones publicadas en los mismos. ¿Por qué publicar una “revelación” tan importante en periodo vacacional? Apuesto doble contra sencillo que alguien acaba de lanzar la bolita para descalificar la cobertura electoral de cuatro medios. ¿Quién le entra a la apuesta?

Coletilla. “Amar es romperse la espera con el tacto del éxtasis”. Ernesto de la Peña

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Haciendo camino

Haciendo camino

 

Revisito libérrimamente el poema “En el cementerio” de Constantino Petrou Cavafis, compuesto en mayo de 1893 y recopilado entre sus inéditos.

 

Cuando tus recuerdos lleven

tus pasos al cementerio

vela el sagrado misterio

de los días que nos vienen.

 

Eleva tu corazón

a los ojos del Señor.

 

Pues ahí tienes presente,

por la gracia de Jesús,

el descanso y la luz

de un sueño persistente.

 

Eleva tu corazón

a los ojos del Señor.

 

Nuestra religión amada

dignifica nuestras tumbas,

glorifica nuestra muerte.

No la vida ofrendada,

ni las víctimas o pompas,

que todo gentil ofrece.

 

Eleva tu corazón

a los ojos del Señor.

 

No hay exvotos dorados;

por la gracia de Jesús

el descanso y la luz

estarán asegurados.

 

Y será tuyo, Señor,

este triste corazón.

 

 

Escenas del terruño. 1. El martes se cumplen 39 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. A causa de los temblores de septiembre, los funcionarios cambiaron la agenda de atención a los familiares de los normalistas; a tres meses, no hay señales de reprogramación para el seguimiento de las reuniones informativas con los familiares. El caso no debe ser olvidado. 2. “Intensa pero selectiva es la indignación moral de López Obrador”, señala Jesús Silva-Herzog Márquez al esbozar la autocomprensión moral del candidato. 3. Primer acto. Una reportera de un medio nacional investiga el guardarropa inexplicable de una presidenta municipal panista del Estado de México. Segundo acto. La presidenta municipal panista manda golpear a la reportera; el medio decide retirar la cobertura y limitarse a informar mediante boletines oficiales. Tercer acto. El principal operador político de la presidenta municipal panista se alió con Morena -el partido al que el principal editor del medio tiene afecto- dos días antes de la visita del precandidato priista al municipio. ¿Cómo se llamó la obra? Nadie sabe para quién trabaja… 4. Y lo dije yo primero: el señor Eruviel Ávila llegó al PRI de la CDMX para una de las dos sucesiones, como no logró lo que su patrón ecatepequense le mandó, ahora le toca premio de consolación. Fácil. 5. Primer acto: Andrés Manuel López Obrador está de acuerdo con la inversión privada. Segundo acto: en el proyecto de nación de López Obrador se busca la inversión para promocionar Palenque. Tercer acto: la familia de López Obrador es propietaria en los lugares proyectados para la inversión. ¿Cómo se llamó la obra? Honestidad valiente, ja ja ja. 6. El año termina y con él la forma actual de Animal Político, quien ha anunciado su unión con Newsweek en español. Interesante que los reportajes de Mexicanos contra la corrupción los hayan acercado tanto. Queda la duda: ¿un medio más grande es un medio más adecuado para nuestra democracia? Ya se verá por qué la duda.

Coletilla. Ediciones ERA ha de llevarse la mención de “Editorial del Año”, pues en este año que concluye ofreció al mercado editorial dos de las obras literarias más importantes de los últimos años: Inventario y Cuatro Cuartetos. El primero es la reunión, en tres tomos, de la enciclopedia pública que José Emilio Pacheco construyó durante más de 30 años a través de la prensa. El segundo es la clásica obra de T. S. Eliot, pero en aproximación de José Emilio Pacheco. La edición ofrecida es bilingüe y con abundantes notas, revisadas y ampliadas por Pacheco durante los años que van desde su primera edición en 1989 hasta la muerte de nuestro cartógrafo de la nostalgia. ERA hizo en este 2017 mucho más por México que los muchos bienintencionados.

Atonía monótona

Atonía monótona

 

Revisitó libremente “Monotonía” de Constantino Petrou Cavafis, que me ha resonado en la cabeza durante estos días en que todos tienen tantos planes, todos quieren tantas cosas y todo sigue siendo más o menos lo mismo.

 

 

Sigue monótono día

a un día monótono

que idéntico pasará.

 

Luego de nuevo lo mismo.

Pues los instantes iguales

nos dejan y nos encuentran.

 

Pasa un mes y trae otro.

Cualquiera sabe fácilmente

lo que luego pasará:

 

lo terrible de ayer

se convierte en mañana

cuando futuro no hay.

 

Escenas del terruño. 1. Interesante la explicación de Jean Meyer sobre el conflicto entre Rusia y la yihad. El asunto va más allá de lo geopolítico, tiende a problema religioso. 2. Isabel Turrent ha sido la única que ha notado las implicaciones teológicas de la decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Lectura indispensable. 3. Primer acto. Cerca de la hora de cierre de edición de los diarios nacionales, herido en su orgullo filtró la información de su sustitución… pero los medios esperaron el comunicado del Vaticano. Segundo acto. Tras el posicionamiento de su sucesor sobre la Ley de Seguridad Interior reunió a un grupo de obispos para posicionarse en el Senado de un modo diferente… pero el posicionamiento de sus alfiles no interesó ni a los medios ni a los partidos de oposición. Tercer acto. Intentó ofertar sus apoyos a un partido político… pero Morena se alió con los grupos evangélicos. ¿Cómo se llamó la obra? El cardenal R. no tiene quien le haga caso. 4. Para la conformación del Frente que postulará a Ricardo Anaya se contó con la entusiasta participación del PRI, a través de Osorio Chong, del Verde, a través de Manuel Velasco, y de Morena, a través de Dolores Padierna y René Bejarano. La historia la cuenta Raymundo Riva Palacio. 5. Lea usted el decálogo del chairo.

Coletilla. Interesante receta para agradar a las galeras. Si se tiene que reseñar una obra extensa y por momentos complicada. Si nada de la narrativa anterior del autor sirve para alumbrar los recovecos de su nueva obra. Si ha de decirse algo sobre la nueva novela de Paul Auster aunque nada se haya entendido de ella. ¿Qué hacer? El domingo pasado en el suplemento cultural de La Jornada se decidió afirmar que 4 3 2 1, la nueva novela de Auster, es la Rayuela en lengua inglesa. Ya veo a los intelectuales de la Republica Socialista de Coyoacán con 4 3 2 1 bajo el brazo, vasito de El Jarocho en la mano y sus mismas pútridas opiniones de siempre. Al fin que la nueva novela de Auster tiene tal complejidad que ni con sus fetiches la podrían entender.

El mito de los versos y los versos de la fábula

El mito de los versos

y los versos de la fábula

 

Creo que hemos sido muy afortunados por extraviar las versificaciones socráticas de Esopo; quizá la más pequeña pérdida y la ganancia más grande. Si el Fedón es una fábula, su moraleja probablemente sería que tarde o temprano los grandes hombres reciben un llamado y que en correspondencia con él escriben. La respuesta al llamado, podría añadirse, es también una asunción histórica: el pensamiento se concreta en la escritura como la piedad abre mundo en la materialidad del templo. La correspondencia al llamado, quiere decirse, es histórica. Y cuando por estas razones se anda, no falta quien nos recuerde que “poéticamente habita el hombre”: la historia y el mundo, el acontecimiento del pensar. Si el Fedón es una fábula… claro, si Platón fuese un moralista, el Bien unas uvas verdes y Sócrates una zorra… La gran fortuna de la pérdida, en cambio, es lo que nos permite pensar al Fedón como un mito. Específicamente pienso en el Fedón como el mito de la perseverancia del pensar. De tener las fábulas terminaría pronto cualquier reflexión sobre el socratismo y el problema de Sócrates sería sólo un tópico filológico. De tener las fábulas, los Simias y los Cebes podrían elegir entre doctrinas y no habría necesidad alguna de salvar el lógos. De tener las fábulas probablemente no hubiese nadie exento de considerar a los Diálogos como intentos fracasados. No teniéndolos, podemos debatirnos sobre si el Fedón es una fábula o un mito. Como mito de la perseverancia del pensamiento no es seguro que el filósofo asuma la historia o considere al preguntar como piedad del pensar. Como mito de la perseverancia del pensamiento el filósofo estaría en problema constante con la historia: no puede habitar en la polis sin cuestionar su ethos, no puede aceptar los juicios sumarios de los ciudadanos sin preguntarse por lo justo, no puede estar a la altura de la historia quien ni siquiera conoce su propia altura –medida en pulgas, evidentemente-. A más del problema de la temporalidad del pensar, la intemporalidad de la idea y la eternidad de la sophía. Como mito de la perseverancia del pensamiento, es decir, como imagen de la autognosis, imposible sería que el filósofo asuma al preguntar como la piedad del pensar, antes bien se cuestionaría su piedad, intentaría defenderla públicamente y quizá descubriría en ello un nuevo mito: ¿cómo podría ser un llamado el minotauro?, “¿qué significa la presencia del dios Asclepio en Atenas?”, ¿la fábula de la moralidad de la muerte o el mito de la perseverancia del pensar?: el problema que es Sócrates.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Fernando García Ramírez presenta las notas de los diarios locales de Tabasco correspondientes al 8 de junio de 1969 en que se da cuenta de la muerte de José Ramón López Obrador. El acta ministerial del asunto, por cierto, desapareció en el periodo de gobierno de Enrique González Pedrero, periodo en que Andrés Manuel López Obrador era priista y connotado colaborador del gobernador. 2. Se equivocan quienes (como Julio Hernández en La Jornada o Hugo Corzo en El Heraldo de México) ven en la primera resolución de las dos sucesiones de la CDMX una continuidad peñista-eruvielista. La apuesta eruvielista tenía que ver con el apoyo ecatepequense (véase la relación entre Eruviel Ávila y Onésimo Cepeda en el perfil del primero realizado por Humberto Padgett en Los suspirantes 2018), la del actual gobernador del EdoMex y su equipo (que comenté la semana pasada) estaba relacionada con Francisco Javier Chavolla, a quien el mismo día de la sucesión pusieron cuña: Maximino Martínez. A mi juicio, la decisión de Francisco busca una independencia política antes de la otra sucesión: los que se adelantaron enviando señales se equivocaron, quienes las leen tras la decisión caen en cuenta de su error. Francisco jugó muy bien sus cartas. 3. Con la excepción de Federico Arreola, nulo fue el apoyo a José Luis Camacho Acevedo ante las amenazas de un funcionario de la Segob. Claro, como el amenazante ahora es antiteleviso, los políticamente correctos voltearon a otro lado. Ya sabe, ya lo he dicho: la indignación es selectiva. 4. La izquierda unamita ya está en las preposadas, ¿o cómo explicar que nadie proteste porque la UNAM vaya a titular a los diputados sin examen de ingreso y sólo por ser diputados?

Coletilla. Christopher Domínguez Michael presentó una reflexión interesante a partir de las ideas de la novelista japonesa Minae Mizumura. Acusado de europeizante, clasista y misógino por los políticamente correctos, nuestro crítico responde con decencia, inteligencia y valentía.

 

Desidia y democracia

Desidia y democracia

 

Evagrio Póntico concibió la imagen definitiva para la desidia: el demonio del mediodía. Ha de pensarse, inicialmente, en la vida monacal. No es el desidioso quien evita levantarse temprano e iniciar su día entre el frío de la madrugada y la frazada de la oración. No es el desidioso quien asume esforzado su labor en la fragua del extenso día templado en un balde de rezos: ora et labora, dice la Regla de San Benito. No es tampoco el desidioso quien vela en medio de la nocturna oscuridad apenas guiado por el titilar de las cuentas del rosario. El desidioso es quien tras alumbrar con el rosario el velo noche, o forjar la longitud del día en el yunque de la oración, o abrigar la mañana tiritante, al mediodía rehúye agobiado, tan ansioso de sombras como temeroso de claridad, tan acalorado de pretextos como por caprichos entumecido, tan apto para seguir como dispuesto a renunciar, rehúye agobiado de la vida. El demonio que invade el mediodía apaga la luz con el Sol en su cenit, exhala exangüe cuando el viento sopla brioso, desmiembra a la persona aglutinando excusas, decepciones y rencores. Quizá la desidia es un pecado contra la claridad.

         La imagen de Evagrio podría ayudarnos a pensar nuestro momento político, o al menos eso me sugieren dos situaciones: el intento de regulación de la violencia y las costumbres electorales.

         Por intento de regulación de la violencia me refiero a la polémica por la “Ley de Seguridad Interior”. La “Ley” se ha aprobado con el fin de dar un marco jurídico a la actuación del Ejército, la Armada y las Fuerzas Aéreas en la preservación y garantía del orden civil, así como el combate al crimen y la disuasión del delito de alto impacto. La “Ley” tornó necesaria tras las condiciones del “Estado” respecto al conflicto derivado del poder efectivo de los grupos criminales en el país. Los defensores de la “Ley” la afirman como indispensable a partir del hecho de la participación castrense en el combate al crimen, así como la asunción de las labores de vigilancia y abatimiento en las muchas regiones del país en que el orden civil se ha roto o el poder de las fuerzas legales locales ha sido rebasado. Los detractores serios de la “Ley” la impugnan porque reconoce la ruptura del orden civil y permite aceptar la necesidad del régimen militar en los lugares desastrados por las fuerzas ilegales. La superficialidad de la polémica, empero, impide reconocer la pregunta de fondo: ¿cuáles son las condiciones legales en que el régimen militar ha de sustituir al civil? Es decir, deberíamos estar discutiendo la constitución legal del estado de excepción. Negados a ello, se nos dificulta captar la situación extrema y se nos difuminan los contornos de la situación normal: evitamos juzgar la situación extrema porque suponemos el orden civil democrático como una construcción definitiva, mientras que excusamos su imperfección como consecuencia del retraso de la resolución perentoria. ¿No es la desidia la renuncia a la vida democrática por adopción de un modelo de construcción definitiva? Que la “Ley” acabe con la violencia; que se solucione la violencia sin la necesidad de aplicar la “Ley”. La desidia de la democracia descarga toda culpabilidad en el otro.

         Por costumbres electorales me refiero a las críticas opositoras a los modos priistas de selección del candidato presidencial. ¿Puede concebirse mayor falta de imaginación que la unanimidad crítica de lo “pasado de moda” del estilo priista de selección? Con un poco de aire fresco casi cualquiera podría percatarse de lo apolítico de la crítica que sólo atina a apuntar lo vintage del asunto; no sólo porque lo que nos queda de patria no es una pasarela, sino porque allí donde la democracia solamente es un estilo, allí es donde la democracia no es un modo de vida. Si las críticas más profundas son las más superficiales, estamos ante lo infructuoso de la contradicción idiota. La transición a la democracia o es algo radicalmente distinto a un cambio de peinado, o no hemos entendido qué es la vida democrática. Nuevamente nos engañan nuestros supuestos. Si se cree, como la señora Zavala de Calderón, que la democracia es un proceso histórico en el que no se deben dar pasos atrás, sólo se muestra la desidia que renuncia a pensar la democracia como un esfuerzo permanente por vivir democráticamente. Si se cree, como el señor López Obrador, que la democracia es la construcción de un régimen definitivo a partir de las cualidades de su fundador, se muestra la desidia por la acción democrática y se exhibe el deseo de utilizar un método democrático para hacerse del poder. Y si, finalmente, se cree que la vida democrática puede surgir de las inertes organizaciones antidemocráticas, como supone el señor Meade Kuribreña, se ve la desidia que confunde la acción con la publicidad, el trabajo con la ganancia y la oración con la ovación. La desidia democrática culpa al otro por la imperfección del sistema democrático y exculpa al desidioso suplantando la irresponsabilidad con la legalidad. La desidia democrática inventa el pecado contra el progreso, olvida que la democracia es -como la vida- fácil pero esforzada, e ignora que está siempre flanqueada por el peligro constante de la tiranía y la demagogia. A veces la democracia es como el perseverante esfuerzo por permanecer en el mediodía.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Octubre de 2017 fue el mes más violento, letal e inseguro de los últimos 20 años. 2. El hijo de un empresario dedicado a la producción de sopas de pasta, que es regidor de un municipio mexiquense, ha logrado reunir el apoyo del obispo de Toluca y del Frente Nacional por la Familia en un evento con el que mostró su fuerza para la campaña del próximo año: será diputado. Interesante, la aspiración de José Antonio Monroy Mañón adelanta el apoyo priista a un clérigo que no había levantado la mano para la otra sucesión. Le ganó la partida al favorito: en la misma semana ambos hicieron un evento por “La Familia”, pero sólo los de Toluca lograron la cobertura de medios. ¿Cómo responderá la otrora poderosa diócesis? 3. La patria se salvará con un plagio. 4. ¿Qué es un órgano colegiado? ¿Cómo toma sus decisiones? ¿Qué pasa con un órgano colegiado dedicado a la difusión del saber cuando acepta los prejuicios populares? Según los políticamente correctos el Colegio Nacional debe ser lugar de propaganda y grilla, como el resto del país. Según los políticamente correctos ya nada podemos aprender de los que saben. Quizás el Colegio Nacional tiene sus días contados. La libertad por el saber superada por el saber interesado.

Coletilla. Julio Hubard nos advierte: nos falta un Aristófanes que haga una Lisístrata inversa, es decir, hombres en huelga de abstinencia. Véase también el video comentado por el autor de Hacéldama.

Visiones nocturnas

Visiones nocturnas

 

Entre 1888 y 1891, Stefan George [1868-1933] escribió tres poemas en “lingua romana”, uno de los tres lenguajes que inventó. Revisito el tercero, intitulado La imagen. Queda la pregunta: ¿hay reglas para traducir un idioma desconocido y sólo destilado en tres poemas?

 

Aterrado en la noche despierto.

Veo inmensas nubes negras

ajenas a las formas quietas.

Al tiempo que una grey de larvas

-invisibles mas bien audibles-

los nervios me va estremeciendo

al aparecer la imagen.

Apareció entre muchas otras

y me conmovió en lo profundo:

me transfiguró en deseo…

y la olvidé ― Los mismos sueños

no pudieron resucitarla.

Venganza ― Piden su derecho

todos los terrores nocturnos.

Se impone poderosa imagen.

 

 

Escenas del terruño. 1. Mañana se cumplen 38 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. En la investigación del caso no se han presentado avances. Y, a mi juicio, ahora está más lejana la posibilidad de que el caso se aclare, pues una interpretación posible de la noción de “revictimización” de la “Ley de desaparición forzada” impediría que, por ejemplo, se investigue por qué secuestraron los camiones los normalistas, quién los envió específicamente a secuestrar esos camiones, o si acaso hay algún nexo entre la actividad de los desaparecidos y el tráfico de drogas, o alguna conexión entre los desaparecidos y la guerrilla. ¿Dónde están en esta ocasión todas las organizaciones civiles que prontas muestran su indignación con el puño en alto? ¿Será que ya están en campaña? 2. La semana pasada comenté aquí que el diario Reforma había dejado ir una nota muy importante en el Estado de México y que parte de la clave era el acercamiento entre el principal partido opositor y el empoderado de Tecámac. Esta semana, Emilio Ulloa Pérez, consejero de Morena, confirmó que durante la campaña tuvo negociaciones con Aarón Urbina Bedolla. Búsquese qué puesto ganó Arturo Ugalde Meneses en el PRI de EdoMex. Hay nota, insisto. Ahí ya tienen los nombres. 3. Lloré, lloré mucho… pero de risa. El pasado jueves el doctor Lorenzo Meyer escribió un panegírico de Porfirio Muñoz Ledo donde celebra sus piruetas como si fueran responsabilidades políticas, así como hace pasar sus acomodos y traiciones como si fuesen fidelidades democráticas. Mala espina que el doctor Meyer haga tan mala historia, ¿o dónde quedó el Porfirio del PARM, o el que levantó la mano de Fox? Ojalá algún historiador honesto un día nos cuente la historia de lo que Porfirio propuso a un grupo de jóvenes en una casa coyoacanense allá en el 68, casa de una familia adinerada dedicada a la danza, casa a la que el “demócrata” llegó con propuesta golpista. ¿Quién se animará a contarlo?

 

Coletilla. ¿Gabriel Zaid hablando de su propia vida? Y no sólo eso, sino que con toda humildad nos cuenta su encuentro con Carlos Pellicer.

El asta sin bandera

El asta sin bandera

 

En 1942 se publicó el libro La cifra de las cosas, que reúne las poesías de Shantidas Giuseppe Lanza del Vasto [1901-1981]. De allí extraigo el poema hoy revisitado: “Resurrección”.

 

Cuando suene la trompeta postrera

entre la tierra brotarán los muertos

como a la nube aturden los truenos,

e izarán como el asta sin bandera

sus huesos secos. Mas cuando al Hijo veis

con la Santa Virgen de la Flor de Lis

luminoso en el claro de los cielos

cual yace en el campo la primavera,

esta mi carne, débil compañera,

brotará, tierna hoja, de mis huesos.

 

 

Escenas del terruño. 1. Ayer se publicó la “Ley general en materia de desaparición forzada de personas, desaparición cometida por particulares y del sistema nacional de búsqueda de personas”. No me uno a las celebraciones, pues me preocupan las definiciones de la ley. Véase, si no, el artículo 4, donde se define a la persona desaparecida como “persona cuyo paradero se desconoce y se presuma, a partir de cualquier indicio, que su ausencia se relaciona con la comisión de algún delito”. ¿No cabe en la definición lo mismo el desaparecido que el prófugo? Y a la persona no localizada se le define como “persona cuya ubicación es desconocida y que de acuerdo con la información que se reporte a la autoridad, su ausencia no se relaciona con la probable comisión de algún delito”.  ¿No es un arma del Estado Servil? A lo largo de la ley hay más imprecisiones peligrosas. 2. Héctor de Mauleón narra la llegada del Cártel de Jalisco Nueva Generación a Puebla. Comenta certero: hace un año se estimaba la presencia del CJNG en 16 estados, hoy está presente en 20. Hay crecimiento. 3. Buena la nota de portada de Reforma del pasado lunes: a sólo unos meses de su inauguración, cierran el auditorio municipal de Tecámac, Estado de México, por daños estructurales. No hay que irse con la finta. El principal partido opositor en el estado ha dicho que la inauguración del auditorio se aceleró con fines electorales y con ello distrae la atención de lo importante. Piénsese: ¿Qué partido ganó en Tecámac la elección anterior? ¿Por qué el partido ganador se ha acercado al que tenía la responsabilidad de posicionar al PRI en la elección estatal después de que un allegado de Montiel le ganó su puesto en la dirigencia estatal del tricolor? ¿Por qué nadie ha señalado la relación entre la construcción pública en aquel municipio mexiquense y la ampliación de un emporio privado? La remodelación del auditorio beneficiará al suertudo de la región. ¿Quién? Tiene mueblerías, restaurantes, ferreterías y muchos negocios más en aquel municipio, al que ha gobernado en más de una ocasión. Ahí hay nota. 4. Ojo con el Seguro Popular en la Ciudad de México. Esteban Illades nos dice que los trabajadores del Seguro Popular en la CDMX fueron obligados a presentar su renuncia y a firmar un nuevo contrato en que se modifican desfavorablemente sus prestaciones laborales. La justificación es la falta de presupuesto. 5. “Compartir la vida privada en redes es sinónimo de existir”, señala Emilio Lezama en una interesante reflexión sobre la civilización del espectáculo. 6. No fue de la Nunciatura, ni fue para bloquear el premio de Mancera en el Vaticano: fue para influir en la sucesión. Perdón, las sucesiones: las dos sucesiones de la Ciudad de México. Al buen entendedor…

Coletilla. Lo bueno de la nación es que tiene tanta gente preocupada por promover la cultura y combatir la corrupción que… Ajá. Sí. Bueno ya. Nuevo escandalito: el presupuesto federal de cultura se dirige principalmente a la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca, de Televisión Azteca. Y dice la chairiza: ¡corrupción! ¡la cultura es para la gente y no para los potentados de siempre! ¡la mafia en el poder! La Orquesta, empero, pertenece a Fundación Azteca. Y el secretario general de la Fundación Azteca es Esteban Moctezuma Barragán. Y Esteban Moctezuma Barragán colabora desde enero de este año en el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. ¿Entonces?