Sonando un ruido

Sonando un ruido

 

Hace dos semanas presenté aquí una colección de versiones sobre el haiku más famoso. Invité a que se intentaran más versiones. Cantumimbra presentó la suya. Me interesa ver si el haiku puede llevarse a otras formas. Intenté ripiosamente que la rana saltara en un soneto de arte menor. ¿Habrá sonado el ruido?

 

Límpido lago lacio

de sereno reflejo:

es del día espejo,

de la noche palacio.

 

Calmo lago añejo,

del silencio prefacio

y del alma tridacio;

en la calma consejo.

 

¡Raudo ruido la rana!

Es súbito cadejo.

Chabisque que allana

 

por chucano batracio.

Chasca, rana truhana,

en el charco pancracio.

 

Sigue la invitación abierta, lector, para que hagas sonar el ruido y pruebes llevar el haiku más famoso a otras formas. Quizá descubramos algo.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Hoy se cumplen 35 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los funcionarios de la PGR se habían comprometido a presentar los resultados de la investigación en agosto… les queda una semana. Los padres de los desaparecidos, por su parte, advirtieron que de no recibir información importante en agosto, incrementarán el número y la intensidad de sus protestas antes del tercer aniversario anual. 2. El 1 de octubre de 2016 señalé a Juan Dabdoub como líder del Frente Nacional por la Familia. Y afirmé hace dos semanas que para la gente del Frente, además de la imposible candidatura de José Luis Luege en el PAN, era buena noticia la posible candidatura de Ricardo Monreal en Morena. Ayer, Juan Dabdoud manifestó en Twitter: “Haremos todo por evitar que Claudia Sheinbaum llegue a la Jefatura de la CDMX, el gobierno de la ciudad no puede caer en manos sionistas”, “La elección de Claudia Sheinbaum nos confirma que Morena es un partido al servicio del judeo-comunismo. Nada nuevo bajo el sol” y “Acabo de hablar con el Licenciado Ricardo Monreal, lo invité a impugnar la encuesta de su partido. Es de los pocos hombres buenos de Morena”. ¿No que no? Lo dicho, el gobierno de Ricardo Monreal sería muy buena noticia para el Frente Nacional por la Familia. 3. “¿Vale la pena arriesgar la vida por un reportaje así?”, le preguntaron al reportero. “Es por comodidad, por vivir con la tranquilidad de no cerrar los ojos, los oídos, ni la boca ante la brutalidad, la estupidez y la cobardía”, respondió el periodista Humberto Padgett, autor de Los muchachos perdidos [Debate, 2012] un impresionante panorama de las vidas e historias del tribunal para menores, quien fue golpeado y amenazado en la Ciudad Universitaria de la UNAM por los narcomenudistas que ahí operan. Curioso: censura, amenaza y narcotráfico, pero no se ve a la izquierda universitaria protestando, o los progres unamitas en una campaña para acabar con la venta y el consumo de drogas en sus instalaciones. El país será un socavón, pero nunca el Paraíso del Pedregal. Hipocresía universitaria. 4. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha publicado un estudio sobre las carreras profesionales más rentables en México. Los tres primeros lugares (sentido descendente) son: ingeniería química, estadística y finanzas-banca-seguros. Y creo que tiene toda la razón. En un país en que el narco está pasando del cultivo al procesamiento es alta la rentabilidad de la ingeniería química. En un país en que la administración pública ha asumido que nada puede resolverse, pero de todo pueden ofrecerse cifras, debe ser alta la rentabilidad de la estadística. Y, aufhebungen!, el narco necesita lavar dinero para que las estadísticas ofrezcan mejor rostro, ¿no? Los especialistas en finanzas, banca y seguros tienen alta rentabilidad. ¿Habrá algún estudio que nos informe sobre nuestra competitividad narca? 5. “Lo bueno cuenta y queremos que siga contando” dice la frase promocional del quinto informe de gobierno del Lic. Enrique Peña Nieto. En la semana, se dieron a conocer los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública: en todos los estados de la república han repuntado los índices de homicidios. Seguimos contando, Señor Presidente.

Coletilla. “Mantenía en su casa un orden tan estricto que resultaba de una violencia inaguantable”. Ignacio Solares

 

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Sicofantas de lo diario

Sicofantas de lo diario

 

Probablemente nunca había sido la vida tan pública y tan apolítica al mismo tiempo. La situación, por donde se vea, es novedosa. Ni las más poderosas dictaduras, ni las menos defectuosas democracias, habían difuminado los límites de la vida privada; sólo en nuestros días se han reunido la imposición dictatorial y la vocación comunitaria en un modelo que publicita voluntariamente lo privado, que hace público sin hacer política, que colma lo público de publicidad. Y probablemente, también, es lo novedoso de la situación, la incomprensión de la novedad, lo que da ese carácter tan insoportable a la mayor parte de las cuitas públicas. Desconfiamos de la solución publicitada porque no podemos determinar si es política, no buscamos una solución política porque primero atendemos a su publicidad y confundimos el compromiso personal con el político. Todo esto es novedoso, confuso y problemático.

         Alguna claridad sobre lo que estoy diciendo puede mostrarse si pensamos a esa amorfia que acostumbramos llamar “medios” como los sicofantas de lo diario. En una dictadura, los llamados “medios” son órganos de indoctrinación. En una democracia, los llamados “medios” son instrumentos de debate público. En sus extremos, los “medios” aparecían como el camino de lo público a lo privado. Difuminado lo privado, los “medios” sirven para la extorsión pública de la vida privada. Muchas veces a esa extorsión se le llama eufemísticamente “marcar agenda”. No todo marcaje, por cierto, es personal, o bienintencionado, ya no se diga siquiera político. Se marca agenda, por ejemplo, mediante la administración de escándalos. Abundan los casos por todos conocidos. Su esquema general es, más o menos y con sus variantes tropicalizadas, como sigue:

  1. La reconocida periodista opositora anuncia que ha llegado a sus manos una investigación que “cimbrará” la vida pública.
  2. Se publica, en al menos tres “medios”, un relato con declaraciones, documentos y testimonios ordenados para respaldar alguna afirmación que funde una sospecha sobre un funcionario público.
  3. Comentócratas y especialistas toman posición. Unos bosquejan la red de relaciones de aquel contra el que se ha lanzado la sospecha; otros comienzan a buscar modos de aminorar la sospecha. El influyente tuitero crea un hashtag. Los bots replican el mensaje. Los reporteros buscan la opinión de algún político mediocre para obtener el titular. El político mediocre manifiesta su esperanza de que se a) investigue b) tomen cartas en el asunto c) asegure al implicado. Las masas repetidoras de mensajes piden, primero, cárcel para el inculpado. Aparece un meme del presunto tras las rejas. Tres tuits después, las masas ya piden castigo para el culpable. El especialista vuelve a manifestarse, ahora en el noticiero de la noche, y expone una teoría del complot.
  4. El funcionario, la dependencia o el vocero comunica la posición oficial: Vamos a investigar… Se aplicará todo el peso de la ley… No quedará impune… (La publicidad del caso es inversamente proporcional al tiempo transcurrido entre las tres posiciones oficiales).
  5. La reconocida periodista publica una segunda parte del reportaje. Se hacen mesas con expertos y líderes de opinión. La intelectual de blusa negra de cuello de tortuga denuncia las inmoralidades del caso. El opinólogo coyoacanense vaticina: ya es claro que será una afrenta más al pueblo. Los tuiteros se envuelven en una bandera y se lanzan tras el mito del México bronco. El profesor universitario apartidista que siempre está en los mítines de la oposición añade el nuevo agravio a la flexible lista de las indecencias pasadas. Nadie puede controlar tanta emoción. Ya hay conclusión pública: el asunto quedó impune.

Si bien nos va, la investigación se podría llevar a cabo. Si bien nos va, alguno podría estar medianamente enterado del curso de la investigación. Si bien nos va y la investigación se concluye y el órgano investigador hace público el resultado, algún periódico podría regalar un cuadro inferior a una nota de no más de diez líneas en que se diga que… En raro caso habría efecto público alguno: los detalles no importan si no son morbosos, la impunidad concluida en el tercer día del escándalo se ha establecido en la desmemoria pública y hay un nuevo escándalo que exige toda la atención del pueblo bueno. La extorsión pública se ha cumplido.

Y lo llamo extorsión porque es su mejor descripción. Recurrentemente son los sicofantas de lo diario quienes presentan la sospecha y dan el veredicto sin que medie acusación legal, investigación legítima o interés político. Al asumir la simultaneidad ambivalente de denunciantes y de jueces falsifican la experiencia de lo público. Creen que difundir su mensaje, regularmente una sospecha, es igual a hacer política, que la saturación publicitaria de lo público es saturación política. Los sicofantas de lo diario usan su “medio” como muro personal, confunden adrede la publicidad de su compromiso privado con la publicación de su compromiso político. Y cuando esa extorsión es exitosa, logran que la gente confunda la publicidad de su vida con la vida pública. La extorsión es exitosa cuando se logra afianzar la idea de que la única diferencia entre la comunidad política y la comunidad tuitera es el medio. Probablemente también sea novedoso el ánimo con el que voluntariamente nos prestamos a la extorsión.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. En el PRI se disfraza la disciplina como si fuera coincidencia intelectual, observa Jesús Silva-Herzog Márquez. 2. Eso es compromiso, camaradas. El diario La Jornada fue apoyado por el gobierno de la Ciudad de México para impedir la huelga de sus trabajadores sindicalizados. Ahora, el diario de izquierda ha despedido a los trabajadores que encabezaron la huelga, además de demandarlos penalmente. Qué raro que un diario de izquierda, que se dice defensor de los derechos laborales, se tome de la manita con los funcionarios para impedir una huelga, reprima a los líderes sindicales y todavía los acose judicialmente. ¿Cuántas protestas de la izquierda rezongona se han escuchado? Eso es compromiso, camaradas. 3. Nuevamente han amenazado al periodista Héctor de Mauleón. Curioso: sólo fueron dos los periódicos a los que no interesó el tema. Uno, el “defensor” de la libertad de expresión: La Jornada. El otro, el que más presume su independencia: Reforma. Curioso: las amenazas se dan después de que el periodista ha investigado los nexos del crimen con los gobiernos de las delegaciones Cuauhtémoc y Tláhuac. Curioso: ambas delegaciones están gobernadas por el mismo partido. Curioso: al día siguiente de la más reciente amenaza ambos diarios traían como nota la definición de la candidatura para el gobierno de la Ciudad de México por parte de ese partido. Curioso: entre los aspirantes está el titular de una de las delegaciones investigadas por el periodista. No es por intrigar, pero sí es curioso, ¿no? 4. Christopher Domínguez Michael hace una lúcida reflexión sobre el panorama venezolano: hay que descubanizar Venezuela. 5. Arnoldo Kraus analiza los problemas intrincados en un difícil caso de ética médica: el caso de Charlie Gard.

Coletilla. “El fracaso es un fraude de magnitudes similares a las del éxito”. George Orwell

Hacer sonar un ruido

Hacer sonar un ruido

 

En el prólogo a La balada de la cárcel de Reading [Quimera, 2010] en versión de Hernán Bravo Varela [México, 1979], José Emilio Pacheco -¿cuántos prólogos escribió? Se necesita un antologador dedicado, pues la reunión de sus prólogos indudablemente sería uno de los más inteligentes panoramas literarios- afirma: “Cada época y cada generación lee de manera diferente los mismos textos. Las traducciones deben renovarse sin tregua. Al hacerlo prolongan la vida de sus originales”. Más allá del falso dilema entre literalidad y sentido literario, Pacheco sugiere que el verdadero fin de las traducciones es poner en conversación las obras; traducir un texto literario no es trasladarlo al idioma de llegada, sino aproximarlo a nuevos hablantes; traducir es conducir, compartir, invitar a dialogar. Cuando las traducciones se deterioran, se deteriora el diálogo. Cuando las traducciones se aferran a la literalidad, se reduce la riqueza expresiva de la palabra. Cuando las traducciones se olvidan, la originalidad se reduce a extrañeza, la comprensión a autoelogio, el diálogo monologa. Para que la traducción prolongue la vida del original, la traducción debe buscar la efectividad poética. Podemos verlo, por ejemplo, con un vistazo a algunas traducciones del haiku más famoso.

         El más famoso haiku fue compuesto por Matsuo Basho. Esta es la versión que en el número de abril de 2011 de la Revista de la Universidad de México publicó Aurelio Asiain [México, 1960]:

 

El viejo estanque,

el salto de una rana,

ruido del agua.

En su versión se presenta el haiku de cuerpo entero. Nos confirma la afirmación de Octavio Paz: el haiku es un instante privilegiado. En la versión de Asiain, el poema presenta tres elementos sólo reunidos por la totalidad del poema. No hay causalidad, no hay sucesión temporal. El todo se conforma en la mirada del poeta y su representación se delinea al aparecer de los versos. La efectividad poética arroja la luz sobre el instante: la efectividad poética es visibilidad.

         Por su parte, Mariano Antolín [Gijón, 1943] ofrece la siguiente versión:

 

El estanque antiguo,

salta una rana.

¡El ruido del agua!

En su versión aparece la sorpresa. Su versión nos presenta un nuevo rostro del poema de Basho. No faltan ni el estanque, ni la rana. Aparece la sorpresa en el tercer verso. Presenta sorpresivo al ruido del agua. La sorpresa se marca tanto por el signo, como por la independencia del verso. La efectividad poética de la versión de Antolín reúne al estanque y la rana en una realidad que se expresa sorpresiva, que se presenta a sí misma tan inusual como puede ser. La efectividad poética renueva al mundo.

         Algo más puede verse en la versión que Alberto Manzano [Barcelona, 1955] ofreció en Haikú de las estaciones [Teorema, 1985]:

 

El viejo estanque;

una rana salta adentro,

el sonido del agua.

El poema adquiere dimensión, una profundidad no sólo física: la profundidad de la conciencia zen. El amigo de Leonard Cohen introduce pliegues en la realidad. El primer pliegue lo marca con un “punto y coma” que sitúa al estanque en su concreción material, en su realidad. La rana viene de fuera. La rana es totalmente otra. La rana, en su viva independencia, irrumpe en la concreción material del estanque. La realidad adquiere un segundo pliegue: la vida produce interioridad; la rana salta dentro del estanque. Sucesión temporal, mas no causal, en la versión de Manzano el ruido se vuelve sonido. Tercer pliegue de la realidad: la interioridad es conciencia: sólo para la conciencia el ruido se vuelve sonido. La efectividad poética ya no es visual o expresiva, es interioridad. La realidad material en que irrumpe la vida nos hace sabernos vivos, vivir es la conciencia del todo.

         En otro panorama espiritual, el cristiano, está la versión del teólogo jesuita Antonio Cabezas García [Huelva, 1931-2008] presentada en Jaikus inmortales [Hiperión, 1983]:

 

Un viejo estanque.

Se zambulle una rana:

ruido de agua.

El centro está en la acción. Lo importante es que la rana se zambulle. Hay poema porque hay acción. El poema gira en torno al zambullimiento. ¿Difiere en algo saltar de zambullirse? Quien salta, lo hace con dirección y sentido, siempre en oposición, siempre como otro. Zambullirse es llevarse a sí mismo, conducirse: hacerse responsable de sí en la inmersión de lo otro. Quien salta puede esquivar; quien se zambulle se entrega. La rana que se zambulle en el viejo estanque hace el mundo por su acción. La consecuencia es indecible: lo indecible está en el ruido. Cuando la acción produce lo indecible, el juicio se suspende. La casuística irrumpe en el poema. La efectividad poética proviene de la irrupción. El poema logra un silencio diferente.

         El problema del sonido en el poema, entre el silencio y el ruido, buscó una solución ejemplar en la versión de Octavio Paz [México, 1914-1998]:

 

Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapaleteo.

En la versión de Paz, primero se presenta el lugar, la situación: los dos puntos son la puerta al instante privilegiado. Si bien aparece una onomatopeya, lo más importante es la sonoridad del lenguaje. ¿Cómo se nombra la innovación del poema? Paz resuelve: chapaleteo. El poema absorbe la acción y la destila en sonoridad. La efectividad poética distiende el instante, lo despliega, sin que por ello pierda unidad. La efectividad poética de la versión paceana es plenamente sonora.

         La plenitud sonora toma un nuevo camino en la versión que José Luis Rivas [Veracruz, 1950] presenta en Raz de marea [FCE, 1993]:

 

Un sapo salta…

Tirado de la lengua,

el charco chasca.

El salto es la totalidad del poema, una totalidad aorista: los puntos suspensivos disuelven los límites del todo. La totalidad del poema es una totalidad del habla: el charco tiene lengua. El poeta ha dado la vuelta al poema: primero está el acto, la rana; el actor hace presente al lugar, el lago. La relación entre el lago y la rana es una correspondencia tensa, un equilibrio frágil, el instante en que nace la palabra. Nótese el sonido: el charco chasca. La efectividad poética nos presenta en su sonoridad al habla y al instante. El poema es un ojo de agua, borbotón de sonoridades.

         Un recurso más en el esfuerzo de hacer sonar un ruido es el de la versión que José Emilio Pacheco [México, 1939-2014] presentó en Como el viento que pasa [Visor, 2015] de Matsuo Basho (la versión difiere en la edición de Aproximaciones de 1984. Por Marco Antonio Campos me enteré de una tercera versión en edición limitada distribuida por Era en 2013, pero no he tenido acceso a ella):

 

Viejo estanque dormido.

         Pero de pronto

         salta una rana.

Pacheco plasma gráficamente la expresividad sonora. Abre un espacio. Su poema es una visualidad que canta, una visualidad que sorprende, una sorpresa sonora. El lector está ante el asiduo “viejo estanque dormido”. Es el mismo estanque viejo, pero está por primera vez dormido. No hay oportunidad de mirarlo dormir: de pronto salta una rana. El poema tantas veces traducido, el poema tan famoso, el viejo estanque, la vieja rana y el viejo salto todavía pueden sorprendernos. En la versión de Pacheco, el poema sorprende a la memoria. La efectividad poética atrapa el instante frente a la anticipación hermenéutica. La efectividad poética rehabilita al poema para el ejercicio de la memoria. La sonoridad y la visibilidad del instante se congregan en la palabra del poeta; las palabras del poeta conforman la memoria.

         En 1920, don Ramón María del Valle-Inclán presentó una versión del haiku dentro de su censurada obra teatral Farsa y licencia de la Reina Castiza:

 

El espejo de la fontana,

al zambullirse de la rana,

¡hace chas!

¿Cómo aparece el ruido en el drama? Aparentemente, Valle-Inclán no logró hacer sonar el ruido. El último verso podría parecer insuficiente. Sin embargo, en la versión de don Ramón aparecen juntos el ruido y la rima. La rima marca el desenlace del ritmo del verso, el desenlace produce la cadencia del poema y la cadencia puntúa la expectación posible: el ruido sólo puede aparecer inesperado porque la rima nos ha acostumbrado a lo esperado. En la versión menos cercana al haiku, el poema logra una efectividad del instante privilegiado probablemente insuperable. La rima da luz sobre el ruido; el ruido sólo se escucha en la rima. La efectividad poética de la versión valle-inclaniana regresa a la poesía lo que el haiku llevó al mundo.

         Queda por investigar, claro, si el más famoso de los haikus puede ser expresado en otras formas poéticas tradicionales. ¿Cómo hacemos sonar el ruido del haiku en un soneto? ¿Cómo lo presentamos en un poema en prosa? ¿Es traducible el poema de Basho en un cuento? Quizá sean aproximaciones necesarias.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El Yunque quiere medir sus fuerzas en la Ciudad de México. Para ello, su precandidato azul se ha lanzado contra una posible alianza PAN-PRD en la Ciudad. Si, como es de esperarse, el precandidato azul del Yunque no logra la designación en su partido, menos de la mitad del PAN capitalino apoyará la alianza. Y en ese escenario, probarían sus fuerzas con otro candidato, el propuesto por el Frente Nacional por la Familia. Aunque el lector no lo crea, el enemigo no es Morena, sino el PRD: sólo los amarillos han defendido el matrimonio igualitario. Para la derecha capitalina, el triunfo de Morena -especialmente si lleva a Monreal como candidato- sería buena noticia. 2. Cuando se afirma que Rius fue el educador político de la mayoría de los mexicanos, ¿quién se atreve a decirlo como elogio? 3. Carlos Zúñiga ha sido el primero en notarlo: la propaganda ideológica rusa se ha filtrado en los medios públicos porque no pudo hacerlo en los medios privados, lo cual se explica por las limitaciones presupuestales de los medios públicos. ¿No es, a la larga, un problema político para quien limita los recursos a los medios públicos?

Coletilla. Tres juegos sobre el mismo tema.

Un piropo

salta al chat:

friendzone.

 

Buena conciencia

que protesta en twitter

se llama chairo.

 

Viejo estancado

en medio del tránsito:

claxonazo.

Vida discreta

Vida discreta

 

Revisando a los intérpretes científicos decimonónicos del tratado aristotélico Sobre la memoria y la reminiscencia llegué al médico alemán Morson Gauldin [Baviera, 1862-Frankfurt, 1912], quien se especializó en el estudio de los trastornos cognitivos y elaboró los protocolos de atención para los pacientes con amnesia agravada del asilo mental de Frankfurt. De educación clásica, conocedor del griego y del latín, trabajó una versión alemana de la Ilíada de Pope e intentó una versión inglesa de la Eneida al estilo del autor de The Rape of the Lock, sin llegar a terminarla. Escribió en inglés unas gruesas y entretenidas memorias que poco tienen de científicas, pero mucho de imaginativas. Ahí, describe profusamente el estado y deterioro de sus pacientes del asilo, al tiempo que acompaña las descripciones con poemas de ocasión. Extraigo el siguiente soneto de sus memorias, específicamente del caso 46, la española Rosalva Correo. Y aunque nada aporta al asunto, lo menciono: Morson Gauldin es ancestro de un conocido musicólogo estadounidense.

 

La vida se contrae en tu mirada;

el tiempo dando tumbos desalienta.

Imposible pensar que serás nada,

que la muerte se acerca tan discreta.

 

De cruel enfermedad toma la cara

y en tenaz olvido hunde los días.

No es tanto tu memoria en falta,

sólo es que nuestra vida olvidas.

 

Ahora es tu palabra escueta

y sólo pasos lastimosos das.

Quién imaginara vejez tan cruenta.

 

En misterio se pierde tu mirada

y el olvido se encuentra como afrenta.

¡El resto es silencioso panorama!

Escenas del terruño. 1. “El procurador va a prometer que se investigará, caiga quien caiga…” decía Ciro Gómez Leyva cuando una de las entrevistadas lo interrumpió: “aquí las únicas que caen son nuestras lágrimas”, palabras de la madre de uno de los asesinados en un departamento de la colonia Narvarte hace dos años, palabras que expresan la realidad cotidiana de las víctimas, la realidad de un país en cuyas entrañas la violencia es metástasis plena. 2. ¿Es en serio? El martes, en Reforma, Diego Valadés -jurista, exprocurador general de la República y exministro de la Suprema Corte- planteó una “solución” ante el clima de violencia que se vive en el país: la suspensión de garantías. ¿Es en serio? 3. En entrevista radiofónica, Alfredo Castillo, director de la Conade, dijo que el Estado mexicano prefiere apoyar atletas adultos y no infantiles, porque para los adultos es más fácil aceptar la derrota. Las cosas buenas casi no se cuentan… 4. Se llama responsabilidad social. Y responsable es la iniciativa del equipo Tigres de futbol para desplazar la incidencia del polémico grito de “Eh, puto”. ¿Algún equipo se unirá a Tigres en la campaña?

Coletilla. “No es lo mismo ejercer la crítica del poder que lanzar tomatazos a quien gobierna”. Carlos Bravo Regidor

 

Mirada en la ventana

Mirada en la ventana

 

Recordaremos por las palabras a Ramón Xirau. Especialmente lo recordaremos por las palabras con que lo nombró Octavio Paz: hombre-puente. Lo inmediato es tomar el nombre paceano, darle la vuelta y hacerlo gritar como definición. Así, sin esfuerzo pensamos en Xirau como un puente entre España y México, o entre la filosofía y la poesía, o entre el castellano y el catalán… ¿Para qué definir los lugares comunes? ¿Por qué usar las palabras del poeta para tasar el recuerdo en el mercadeo “cultural” de los obituarios? Ni Octavio definió a Ramón, ni Xirau se prestaba simplonamente a la voz alzada de las definiciones. El nombre paceano, palabras del poeta, debe entenderse como la metáfora que nos devuelve a lo inmediato. Pensar a Ramón Xirau como hombre-puente es desembarcar en la lectura con la metáfora paceana como mapa. El nombre paceano sólo resuena en la lectura. La metáfora del poeta es privilegio del lector.

         Recordaremos por las palabras a Ramón Xirau. Principalmente lo recordaremos por las palabras que son sus obras: sus libros y poemas. Sólo por la lectura recordaremos a Xirau. Nuestra vida prosaica no tiene lugar para el recuerdo de los poetas; mucho menos para un poeta que escribió en catalán. Nuestra vida profana no tiene lugar para el recuerdo de los filósofos; sin ciudades no hay filósofos. Si queremos recordar a Ramón Xirau, poeta-filósofo―hombre-puente, debemos volver a lo inmediato: las palabras de sus libros y poemas.

         Recordaré a Ramón Xirau por su poemario finisecular Indrets del temps. Leamos “Per la finestra”.

Fa fred avui, ho diuen la llum de la finestra,

l’aire en el gebre de les fulles.

 

La llum però la llum

                                       és nostra

                                                           la teva clara llum.

 

El caliu de la posta il·lumina la tarda

el vermellós incendi        nau vermella?

 

Les pomes a la taula

                                     repòs, repòs de tarda.

 

El poema pasa en tantos lugares y tiempos como de dísticos está formado. En el primer dístico, hay un hombre que mira a la ventana, una ventana que trasluce el mundo, una simultaneidad entre el hombre que siente frío y el movimiento mundano que trasluce el frío, una simultaneidad que se encuentra en el filo de la ventana. La interioridad y la exterioridad sincronizan en la luz de la ventana. Y es la luz la que, en el segundo dístico, todo lo trastoca. En un verso que se distiende como el tiempo y se extiende como la luz, el personaje del poema pasa del encuentro entre el sentimiento propio y el sentimiento del mundo, a un mundo habitado por el otro, a un sentimiento compartido, a la propia persona como mirada y al otro en comunidad en la ventana. Nótese que teva es el término central del poema: al centro del poema estás tú. No es ya un hombre que mira en la ventana el paso del mundo y especula para sí un estado exterior, ni es la sola unidad de mundo y hombre en la ventana ateridos a un mismo tiempo, templados al mismo frío, iluminados por la misma luz. Aquí, la luz sólo es tu luz, la luz sólo ilumina cuando nos ilumina, el nos es el claro de la presencia, nosotros somos el mundo y el mundo se ilumina cuando nos reconocemos nosotros. El poema frente a la ventana es un puente al hombre, el poema nos lleva del hombre al hombre.

         La segunda mitad del poema nos devuelve a lo inmediato, pero sólo a condición de que la genuina inmediatez siempre sea comunitaria: la inmediatez del solitario, del contemplador silencioso, del sujeto cartesiano, es una abstracción. Sólo hay atardecer porque el hombre es comunitario; el atardecer nunca es solitario. ¿Por qué? ¿No es acaso el atardecer solitario, el contacto ascético con la naturaleza, uno de los dogmas de los románticos, druidas posmodernos y místicos amateur? El poeta lo dice de un modo insuperable: El caliu de la posta il·lumina la tarda. Cierto, la traducción menos literal, pero quizá más literaria, prefiere “resplandor”, que el verso diga: el resplandor de la puesta ilumina la tarde. Sin embargo, el resplandor nos devuelve al contemplador silencioso, al hombre solitario frente a la ventana, al romántico que se abisma en el paisaje. En cambio, cuando la mirada frente a la ventana reconoce en el mundo el lugar en que somos, cuando reconoce al mundo como el lugar propicio al otro, es posible que la calidez de la puesta ilumine la tarde: cuando no soy yo, sino cuando sé que somos, toda puesta es calidez. La proximidad de la noche, el diluirse de la luz en el filo del horizonte, nos devuelve tras la mirada, tras la ventana, nos devuelve un yo que es nosotros.

         Y somos nosotros, al final del poema, quienes reconocemos lo inmediato en ese más allá del mundo que es el más acá del mundo de los hombres. La tarde reposa en las manzanas de la mesa porque ya no son una parte del paisaje, mero acontecer, tiempo transcurrido. Las manzanas en la mesa son tiempo vivido, tiempo de los hombres. ¿O no es la manzana la más humana imagen de un atardecer? Fue en el atardecer de la infancia humana donde la manzana iluminó al tú y en la luz nos descubrimos temporales, finitos, mortales.

         En “Per la finestra”, Ramón Xirau es puente del hombre al hombre. Sin dialécticas abstractas o mitologías metafísicas, el poeta nos presenta la conformación del mundo humano en función de la sabiduría del tiempo. Y al centro de dicha sabiduría permite al lector encontrar el tesoro de la palabra. ¿O no es “tú” la palabra más bella para el que empieza a vivir eso del amor? Sin tú no habrá mundo, no habrá palabra, no habrá… Recordaremos a Ramón Xirau por sus palabras.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Se cumplieron 34 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los padres de los desaparecidos reiteraron que de llegar al tercer aniversario anual del caso y no tener una explicación clara, aumentarán sus protestas en tono, forma y número en la Ciudad de México. Por su parte, los funcionarios de la PGR se comprometieron a presentar los avances del caso en agosto. Mientras tanto, el Presidente acudió a Guerrero en el mismo día del aniversario, no mencionó el tema, pero dio reconocimientos a militares. 2. Seguimos rompiendo las marcas, seguimos una tendencia a la alta, nos vamos superando… pero en la cifra de homicidios: junio tuvo la tasa más alta de homicidios desde 1997. ¡Veinte años no son nada! Y para Alejandro Hope es claro el problema: “cuando la violencia se asume como asunto “entre ellos” [los criminales], los homicidios no se investigan”, luego la impunidad impera. 3. Para Sara Sefchovich, el presidente Enrique Peña Nieto “parece muy gallito, pero tiene miedo”, por eso habla siempre, recibe aplausos y hace giras, pero calla cuando hay problemas, se esconde, no da la cara y manda a un subordinado. 4. Gil Gamés comparte mi estupefacción: un prohombre de la política al que se celebra por su servilismo con atuendo democrático. Se trata, claro, de Porfirio Muñoz Ledo, quien lleva más de 60 años viviendo del presupuesto, acomodándose para caer de pie. “sí, dígame don Gustavo, para qué soy bueno; dígame, don Luis, en qué le ayudo; don Miguel de la Madrid, vamos bien; búscame una cita con Carlos Salinas; Zedillo me recibirá mañana; ya platiqué con Fox y decliné porque soy un prócer; hablé ayer con Cuauhtémoc; dice Andrés Manuel que todo va viento en popa; por cierto, me pide Miguel Ángel Mancera que cuide la Constitución de la Ciudad de México”.

Coletilla. Va el poema “Por la ventana” de Ramón Xirau, pero revisitado.

Hoy hace frío, me lo dicen la luz de la ventana,

o el aire entre la escarcha de las hojas.

La luz pero la luz

                                 es nuestra

                                                      tu clara luz.

La calidez de la puesta ilumina la tarde

incendio rojizo     ¿nave rojiza?

Las manzanas en la mesa

                                                reposo, reposo de la tarde.

El vendaval II (otros tres intentos)

El vendaval (otros tres intentos)

 

El pasado lunes en este mismo blog, mi amigo Cantumimbra presentó tres versiones de su poema “El vendaval”. Hoy presento tres intentos más del mismo poema. No puedo llamarle revisitaciones, pero les diré rediversiones. ¿Alguien más se anima a vendavalizar?

 

Versión 4: lira

Arrastrando despojos,

deshilando en lágrimas la voz;

anublando los ojos

el vendaval nos inunda atroz:

es la crueldad que reina a sovoz.

 

Versión 5: haiku

Tras la matanza

nuestra voz torturada

yace en el polvo

 

Versión 6: copla infantil (para niños crueles)

El vendaval sin rostro

que viene por ahí,

la voz tendrá por costo

y nadie podrá reír.

 

Námaste Heptákis

 

Estantería. 1. El novelista Rafael Pérez Gay, en compañía de Gutiérrez Nájera, nos enseña a ver a las lluvias torrenciales en su relación con la humildad. 2. Reconocer los rasgos velados del alma del amigo cuando revisamos los libros que dejó tras su muerte, conocer al otro en otro tiempo, continuar la amistad en otra vida. Hay que leer “Los libros de mi amigo” del poeta David Huerta. 3. Para el poeta e historiador Tomás Calvillo vivimos “el reino de la desnuda violencia como fuente de poder económico y político”.

Coletilla. Leo con gusto una reseña de la obra “Herodes Hoy”. Es la puesta en escena de la obra “H” de Richard Viqueira, incluida en Tragedias Tempranas [Tierra Adentro, 2007]. Parecen buenas noticias que se monte teatro contemporáneo, que los jóvenes vean teatro contemporáneo y que lo reseñen en su sitio.

 

De cómo perdí mis sentimientos

De cómo perdí mis sentimientos

 

Una de las ventajas espirituales reservadas a los daltónicos es la expectación burlona ante la inminencia de la pregunta impertinente de quien acaba de conocer nuestra condición. Claro que sé de qué color es el suéter del otro, pero no tengo tan poco humor –ni soy tan humanitario- como para decirle lo que quiere escuchar. Toda mi vida he visto el pasto verde, aunque pronto aprendí que es casi imposible para el normal comprender que nunca vemos el mismo verde. Y no, no sé cómo ven los perros. Desde que tengo memoria –y no la nombro como una facultad potencial, sino como la actividad potente que es- nunca he sido perro, aunque a veces defiendo mi lugar; casi siempre he andado en dos patas y casi nunca acerco mi rostro a los genitales ajenos cuando ando por la calle. No sé cómo ven los perros y ni siquiera sé si tienen sentimientos.

         Momento, no quiero provocar el linchamiento de una turba animalista. Sé que a muchos conmueve el video tal en que llora un pollito. Sé que la mayoría ha oído de la existencia de sesudos estudios sobre el cerebro animal que una minoría dice entender. Sé que no es de buen gusto en esta época, falta de gusto pero prolija en gasto, decir que los animales son eso, animales. No estoy llamando a matar animales, ni a maltratarlos deportivamente, ni a no hacerlo, o dejar de hacerlo, o encontrar el método adecuado, económico y multicultural para hacerlo. Simplemente estoy diciendo que no sé si los animales tienen sentimientos. No lo sé, repito, pero tampoco me preocupo mucho por saberlo. Me preocupa más la acción humana, preguntar por el comportamiento del hombre con los animales, el uso de los animales por el hombre. El comportamiento humano no se cuestiona con un pollito llorando o mediante un colorido electroencefalograma, pues son ejemplos muy faltos de imaginación; al hombre se le cuestiona con preguntas éticas, con reflexión política, con imaginación.

         No todo es burla en mi expectación ante las preguntas inminentes por el daltonismo. En ocasiones, cuando el caso lo amerita o la persona me interesa, me da por preguntarme qué movió su pregunta. Las más de las veces no es una pregunta genuina, pues cualquiera que lo piense con tantito cuidado sabe que en realidad es una pregunta sin respuesta, y que más bien es un intento de normalización, que es una necesaria toma de distancia de lo raro para guarecerse en la seguridad emocional de la normalidad, de la propia normalidad. Preguntar al daltónico de qué color es el suéter es tan insensato como preguntar si los perritos tiernos tienen sentimientos. Cualquiera que piense tantito las preguntas reconocerá que no hay respuesta definitiva. ¿O no sería equivalente preguntar a un perro si acaso ve igual que los daltónicos? Es insensato. Por suerte hasta ahora no me he encontrado a nadie tan inteligente como para preguntarme si los daltónicos tenemos sentimientos, que eso arruinaría indudablemente el deleite de mi burlona expectación.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Interesante entrevista en la revista Contralínea. En ella se presenta un panorama de la postura práctica, o quizá teórico-práctica, de los comunistas anárquicos. En resumen: consideran que la revolución no llegará, como creían algunos comunistas del siglo pasado, por un grupo de avanzada que mediante la crítica-práctica establecería la dictadura del proletariado, sino a través de la totalización de la violencia. Explican que la inconformidad de la clase proletaria se expresa tarde o temprano en violencia, ellos sólo exhiben que el proletariado ya tiene esta visión. La totalización de la violencia derivará en la revolución y con ello en el exterminio del Estado. Destacan, además, su diferencia con los ecoanarquistas, a quienes identifican como nihilistas, en tanto su posicionamiento a favor de la violencia como necesaria para la revolución no es destructiva de la especie humana. 2. Importante revisión de datos del equipo de Data4. Recientemente se ha repetido que el aumento de la violencia durante el primer semestre de 2017 se debió a las liberaciones facilitadas por el nuevo sistema de justicia penal. Repetido el mensaje, ya se preparan las mesas de trabajo para modificar el sistema penal, para evitar que “sea una puerta giratoria”. Lo importante del estudio de José Merino es que muestra con datos que no hay evidencia de la relación entre el aumento de la violencia y el nuevo sistema penal, además de que nos alerta: según las proyecciones, este año será el más violento del sexenio. Vivimos el infierno, aunque el administrador sólo tiene ojos para las buenas noticias. 3. Al presidente le gusta contar las cosas buenas. El pasado martes contó que las cifras de empleo han crecido considerablemente, también contó que eso es una buena noticia. No contaba el contador con la capacidad de contar de Enrique Quintana: sí, ha crecido el índice de formalización de los empleos, pero eso no significa que el empleo haya crecido conforme a la demanda. Lo cual nos recuerda el viejo adagio: cuando cuentes cuentos, cuenta cuántos cuentos cuentas… 4. “Pues usted será el mejor calificado, pero ella es mujer y tenemos que cubrir cuota de género”, así se justificó el domingo en una deplorable columna la decisión para conformar al comité ciudadano del Sistema Nacional Anticorrupción. No estarán los mejores, pero qué bonito se siente afirmar la pluralidad mientras se incita a  linchar a un periódico. 5. Fulminante la pregunta de Guillermo Fadanelli: ¿qué tendría que hacer un hombre sin alternativas políticas? Y para responderla dialoga consigo mismo entre la resolución y la soledad.

Coletilla. He leído Jinetes de Tlatelolco [Ediciones Proceso, 2017] de Juan Veledíaz. El libro tiene la intención de volver la mirada a la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968, pero preguntando por la versión de los militares sobre aquellos hechos. En particular, el autor se adentra en la visión de Marcelino García Barragán, quien por ese entonces era el titular de la Secretaría de la Defensa. La investigación es valiosa porque incorpora una perspectiva olvidada en la historia del caso. De su lectura extraigo tres datos importantes.

  1. Se confirma la versión presenciada por Luis González de Alba y presentada por primera vez en Los días y los años [1971] (recuérdese que La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska es un libro plagado de imprecisiones): en el tercer piso del edificio Chihuahua se apostaron unos jóvenes de guante blanco que al recibir los disparos del ejército gritaron asustados y al unísono: “¡No disparen, Batallón Olimpia!”. González de Alba consideró que no había coordinación entre el ejército y el Batallón Olimpia; el libro de Veledíaz lo confirma. El Batallón Olimpia no fue, como por ahí se ha escrito, un grupo paramilitar de exterminio.
  2. El tiroteo de aquella tarde no inició desde el podio en que se encontraban los dirigentes del CNH, como dice la versión oficial, ni desde la tropa militar situada en la plaza, como bien señaló González de Alba. El tiroteo inició desde la azotea del edificio Chihuahua, donde estaban situados dos francotiradores. El secretario de la Defensa ignoraba la presencia de los francotiradores. El coordinador del Batallón Olimpia ignoraba la presencia de los francotiradores. Los francotiradores fueron situados ahí por orden del jefe del Estado Mayor Presidencial, Luis Gutiérrez Oropeza. Además de Gutiérrez Oropeza, en el plan de colocar francotiradores que dispararan al ejército desde la azotea del edificio participó el agente de la CIA Luis Echeverría Álvarez, quien por entonces era secretario de Gobernación y quien algunos años después sería presidente de la república.
  3. Durante el conflicto estudiantil de 1968, el embajador estadounidense en México Fulton Freeman ofreció al general Marcelino García Barragán el apoyo del FBI para orquestar un golpe de Estado y poner las cosas en orden. La anécdota confirma lo que Carlos Madrazo dijo a Elena Garro, y lo que Javier García Paniagua -hijo del general García Barragán y padre del actual director de la Agencia de Investigación Criminal- comentó en alguna ocasión.