Falsificación

Falsificación

 

Vi un fenómeno inusitado de la naturaleza. No es que me extrañe de todo o me asombre por nada, sino que en verdad fue un fenómeno nuevo en mis incursiones al mundo animal y mineral. Vi cuatro punketos posando para la foto. Fue todo un homenaje a la virilidad falsificada: gesto huraño, dientes gruñentes, fruncido ceño, pose añusgada, pantalones arañados, mechas añiles, botas abrigañas, ojos abeñulados, chaqueta con alzapaños y fálica seña. (No es cacofonía ni almorriña, lector, pues sin eñes la descripción pierde todo su atractivo). Posar para la foto siempre es una falsificación de la vida, incluso cuando quienes posan son ya de por sí bastante falsos. Posar para la foto es un fingimiento desesperado.

         No me gusta ver a la gente posando para las fotos. Ponga su mano aquí, no tan alto, más natural. Una mano toma la rienda del caballo y la otra ciñe el florete con naturalidad de mando. Sonría a su esposo con ojos de amor. Mire como al horizonte su tiempo perdido. Dele limón al niño como para que sonría. Despierte al abuelito para que no salga con los ojos cerrados. Derecha la crinolina, Carolina. Y todas esas cosas que se dicen para producir el fingimiento de la foto me son desagradables. Porque la foto, cuando no es espontánea, tiene su efectividad en el ocultamiento de lo que realmente pasa. La foto posada es una mentira fácil y simplona.

         Algunos dicen que las fotos nos sirven para el recuerdo. Hay quien atesora álbumes de fotos para saber cómo era el tatarabuelo antes de perder el ojo y con ello ejemplificar la legendaria resistencia familiar ante el dolor, o para ver los bigotes de la abuela y señalar la reciedumbre que corre por las vanagloriosas venas de su prole. Otros más, repasan las fotos como para comprobar que algún día se vieron bien, que en algún momento el fingimiento no se veía tan falso, que en la juventud sabían mentir mejor. Y otros, los más cursis, ven en los álbumes de fotos sus andaderas del recuerdo, pertrechos para la memoria, utillajes para la inmersión en el pasado perdido. Siendo las fotos posadas fingimientos desesperados, los álbumes resultan falsificadores del recuerdo, llaves de puertas nunca cruzadas, hitos de caminos en los que nunca se pudo andar. (No pierda el lector la oportunidad de falsificarle a voluntad el falso recuerdo a su cursi más cercano en la próxima visita al álbum familiar. La técnica es fácil: se comienza preguntando si no recuerda por qué tenía esa genuflexión forzada como sonrisa la tía quedada y se le inventa que acababa de salir de su segunda histerectomía y que la foto fue en ocasión de su ovario izquierdo. Confundido, y desconocedor de tales intimidades, el cursi más cercano habrá creado un panorama en que se inscribe la foto, una leyenda interior sobre los interiores de su tía y una justificación a la histeria que misteriosamente la entregó virginal a los labios del alcohol y a los secretos del relicario por partes iguales).

         De entre las fotos posadas, las selfies me molestan más, tanto por hipócritas como por profanas. En ellas, todos quieren aparecer alegres o interesantes. Si alegres, aprovechan la selfie grupal para apelmazar la materia de sus rostros bajo el ojo inclemente de una cámara falsa. Si interesantes, se toman como al acaso lo que es intencionado, asumen la falsificación de la pose para negarla falsificándola (movimiento dialéctico que si todavía hubiera marxistas haría la delicia de sus deliquios). Cuando en la selfie quieren resaltar el contexto, la foto muestra una presencia que se perdió de lo presente, una importancia que se antepuso a lo importante, la primacía del yo hacedor sobre el fenómeno inusitado. La selfie falsifica la falsificación, subordina lo fotografiable a lo olvidable, anticipa la imposibilidad de falsificar recuerdo alguno porque hace de todo una imagen producida. A más que después del Cristo de San Juan de la Cruz ya no tiene chiste hacer imágenes desde la perspectiva del Padre. La selfie es quizá la última falsificación posible. La selfie será tumba de la memoria.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Importantísimos reportajes de Animal Político. Primero, policías federales señalados como probables participantes de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, específicamente señalados por su participación en el retén que permitió el paso de un grupo de 20 normalistas retenidos que eran trasladados de Iguala a Huitzuco, han sido transferidos o se ha destituido a los responsables de la cadena de mando. Segundo, un mando militar presuntamente relacionado con Guerreros Unidos, la negativa oficial a investigarlo y la clasificación confidencial a su expediente. 2. Buena nota de El Universal: hubo trampa en la designación de los integrantes del Sistema Nacional Anticorrupción. 3. Carlos Puig articula un panorama claro -en lo posible- en torno al uso gubernamental de Pegasus. En tanto Raymundo Riva Palacio dio en el punto: el problema político del espionaje es su uso propagandístico. 4. Se agradece siempre la inteligencia de Gabriel Zaid, pues en su análisis del origen de la violencia en el México contemporáneo nos da ideas para hacer frente a la catástrofe. Es Zaid, se trata de ideas prácticas, no son soluciones infladas de gigantismo, sino soluciones pequeñas del optimismo zaidiano. (Se equivoca y no le entiende, don Fede, al optimismo de Zaid, pues falla al creer que el poeta cree que los hombres pueden hacer grandes soluciones definitivas). 5. El gobernador “independiente” de Nuevo León, el priista Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, se lanzó contra los medios de comunicación pues le molesta que investiguen sus -por no decir mentiras- imprecisiones. Ejemplo de ello la oportuna nota de El Norte del jueves 29: dice que no sabe si quiere ser candidato a la presidencia, pero ya tiene preparada su campaña. 6. ¿Alguien vio la campaña de apoyo a Joaquín López-Dóriga? ¿Alguien vio la convocatoria para la marcha sobre Reforma en protesta por el asalto a las oficinas de López-Dóriga? ¿Alguien escuchó el ultimátum de Carmen? ¿Alguien leyó la denuncia de Julio? ¿Alguien vio el hashtag de Epigmenio? La indignación, ya lo hemos dicho, es selectiva. En tiempos en que todos defienden la libertad de expresión y denuncian los ataques a periodistas, las oficinas de Joaquín López-Dóriga pueden ser saqueadas y todos se quedan calladitos. ¡Eso es compromiso, camaradas! 7. Hace 18 años, cuando comenzaba a popularizarse el uso de internet en México, Terra regalaba cederrones con los que gratuitamente podía accederse por algunas horas a la red. Posteriormente, Terra ofreció servicio gratuito de correo electrónico, páginas personales y se volvió un sitio popular de chat. Con la llegada de las redes sociales, el sitio tornó un aparador de noticias. Ayer, 30 de junio, Terra dejó de existir.

Coletilla. Tumbona ediciones regala en formato electrónico uno de los mejores libros de ensayo de la literatura mexicana de los últimos 10 años: Las encías de la azafata del ensayista tapatío José Israel Carranza, quien en Mural del jueves hizo una excelente reflexión.

Meditación sobre la brevedad

Meditación sobre la brevedad

 

– El lacónico confunde la brevedad con la bravura.

 

– La brevedad siempre es imprecisa.

 

– El mejor lector abreva en la brevedad.

 

– La claridad es breve si es profunda.

 

– El desidioso cree breve a la parquedad.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El próximo lunes se cumplen 33 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los funcionarios se comprometieron a ofrecer avances de la investigación en agosto. El vocero de los padres de los normalistas desaparecidos afirmó que desearía que México fuera como Venezuela, esto tras el “apoyo” que la canciller venezolana expresó a los padres. La afirmación del vocero da pie, nuevamente, a la guerrilla ideológica.  2. Importantísima la nota de Diana Baptista en Reforma del pasado domingo, pues muestra que tras el esfuerzo de hacer públicos los documentos de la “guerra sucia”, ahora se ha censurado información importante bajo el pretexto de la ley de archivos. Probablemente ya se han perdido datos importantísimos para la reconstrucción de nuestra historia reciente. 3. “Don Andrés Manuel está convencido de que respirar su prédica limpiará el aire de México, que acompasar el ritmo de nuestros pulmones a la cadencia de su discurso depurará el espíritu de la República. La corrupción no terminará en un clic. Terminará con un Ooom”. Dice el lúcido Jesús Silva-Herzog Márquez. 4. José Luis Martínez nos recomienda la lectura de Los suspirantes 2018, especialmente por el perfil de Eruviel Ávila -quien hoy se casa con la sobrina del presidente de Coparmex- elaborado por Humberto Padgett; perfil que disgustó al góber y por el que el periodista ya fue demandado. 5. Y en El País se reseña una investigación de Christian Ingrao en Creer y destruir, los intelectuales en la máquina de guerra de las SS [Acantilado, 2017], donde se documenta que los integrantes del movimiento nazi no eran necesariamente rudimentarios, sino todo lo contrario. Como dijo mi maestro: lo doctor no quita lo pendejo… y a veces hasta lo estimula.

Coletilla. La amistad que pervive al paso del tiempo y las ocurrencias de la vejez se expresan notablemente en tres bellas historias que Cristina Pacheco nos regaló el pasado domingo.

Indiciado

Indiciado

 

Revisitando una casida de Abu Muhammad ’Ali ibn Ahmad ibn Sa‘id ibn Hazm de Córdoba [994-1064] que encontré en su bellísimo Tawq al-hamama de 1023.

 

Son indicio del pesar

el fuego abrasador

de mi frágil corazón

y las lágrimas que caen

grabándome su ardor.

Imposible es guardar

el secreto del amor

en el pecho cual prisión,

pues las lágrimas atraen

la atención y el impudor.

Dejan los ojos gotear

a las fuentes del dolor

anunciando la implosión

por amores que decaen

en tormentos y temor.

 

Escenas del terruño. 1. Quizás el mejor reportaje sobre la masacre de Allende. Lo realizó Ginger Thompson y se publicó el lunes pasado. 2. Interesante dilema: progreso tecnológico o pluralidad religiosa. Indígenas nayaritas se oponen a la construcción de una presa por parte de CFE, pues dicha construcción conllevaría la destrucción de uno de sus centros ceremoniales. 3. El conflicto postelectoral 2017 se aúna a la campaña preelectoral 2018. Coletazo post es el manejo mediático del secuestro, violación y asesinato de una joven en Neza, por el que un político experimentadísimo le da un buen golpe al actual secretario de Movilidad del EdoMex, dependencia que el experimentadísimo conoce por propia experiencia. Topetazo pre el de los abogados “ecologistas” que lograron detener la línea 7 del Metrobús. El experimentadísimo político fue aliado de Morena en la pasada elección; el presidente del grupo de abogados “ecologistas” trabajó en el gobierno de Manuel Camacho Solís, cuya gente irá aliada con Morena en la elección que viene. Doble punto mediático para los amlorosos. 4. En mayo de 2015 señalé que había pasado desapercibido el fin de la guerra entre Televisa y Carlos Slim, a pesar de que fue notable la vuelta de la publicidad de América Móvil en la pantalla de la empresa de Azcárraga. El pasado martes, Javier Tejado, directivo de Televisa, señaló lo que no debe pasar desapercibido: López Obrador rompió con Slim. 5. Se llama hipocresía. La FIFA “advirtió” a las selecciones de México y Chile que si los aficionados gritan “Eh puto” durante los juegos en Rusia, los equipos serán sancionados y suspendidos. La FIFA no quiere un grito homofóbico en Rusia. Pero sí quiere negocio en la homofóbica Rusia. Se llama hipocresía.

Coletilla. “Su Filosofía del derecho (quizás el libro más perverso de la historia) está notablemente bien escrito; su Lógica es un deslumbrante desastre; la Filosofía de la Historia es una fanfarria de trompetas contra la gente, pero, entre todos sus libros, la Fenomenología es el más extraño. En el mismo párrafo puede hacerse dos veces de noche sin que amanezca y, al siguiente, todo brilla sin arrojar sombras”. Palabras de Julio Hubard para recomendar la nueva versión de la Fenomenología del Espíritu editada por el Fondo de Cultura Económica.

 

Gratitud interna

Gratitud interna

 

No recordamos a los muertos en general, sino a los difuntos en particular. Porque son los difuntos, no los muertos, a quienes echamos en falta, a quienes extrañamos, por quienes nos sentimos en disfunción. Sólo los difuntos, no los muertos, pueden ser nuestros muertos. Y recordamos a nuestros muertos a veces por homenaje, a veces por gratitud, a veces por lealtad; siempre, en cambio, porque el recuerdo se impone en eso que la gente llama “la vida interior”. No hay recuerdo exterior, así como no hay difunto ajeno. Sólo hay olvido interno, así como hay quien ve cadáveres en vez de muertos. Nuestros muertos, los difuntos del recuerdo, habitan nuestro interior. ¿Eso del interior es algo más que una metáfora?

         En un primer acercamiento, parece que quien habla de la vida interior parte por necesidad de un dualismo: supone la existencia del cuerpo, hipostasia algo contrario al cuerpo y deduce la necesidad de un interior. La falsedad del procedimiento, empero, se exhibe cuando se considera que todo parte de un supuesto tan popular como falso: el cuerpo existe. En un segundo acercamiento, parece que quien habla de la vida interior parte por necesidad de un supuesto: el ser no está a la vista, por lo que se supone interior todo aquello que tarde o temprano se expresa, expresa o se niega a expresarse. Quien así piensa, lo mismo puede suponer que existe el subconsciente, que la naturaleza ama ocultarse o que el ser se ha retirado. No es sencillo demostrar la falsedad del supuesto, pues requeriría de toda una fundamentación metafísica (Ya realizada, por cierto, en la Metafísica de la expresión de Eduardo Nicol). El acercamiento más cuidadoso a eso que la gente llama “la vida interior” lo aprendí de uno de mis muertos.

         Hace ya diez años que murió la filósofa mexicana Luz María Álvarez Argüelles. En su obra principal, Ética y dialéctica [UNAM, 2007], la doctora Álvarez Argüelles ofrece la siguiente caracterización de la vida interior: “las más de las veces nos hacemos a través de nuestras reflexiones, de nuestros recuerdos, de nuestras vivencias o experiencias afectivas. Pienso que así ocurre en efecto y que la vida humana transcurre en la oscilación entre el hacer pragmático y las acciones íntimas que, a veces, se plasman en conductas observables y otras no se hacen manifiestas ante los ojos de quienes nos rodean, pero esto último no cancela ni su existencia ni su relevancia”. El ser, que está a la vista, sólo nos es cognoscible en tanto hay introspección; nuestra vida interior es en tanto hay introspección; la introspección es el modo humano en que se articula la dialéctica del ser. Somos entes tan individuales como comunitarios y la posibilidad de saberlo radica en la introspección. Somos entes tan libres como sometidos a la necesidad y la posibilidad de descubrirlo radica en la introspección. Somos entes temporales que tienden a la eternidad del Bien en tanto somos introspectivos. La introspección, el gnothi seautón de Sócrates, describe las fronteras de eso a lo que nombramos yo, de eso de lo que sabemos interior y de eso de lo que sabemos exterior. La introspección es la expresión interna del movimiento externo que la gente llama vida interior. La introspección es la semilla del diálogo.

         Quizá, sólo el introspectivo puede tener buena memoria, pues sólo él puede cartografiar los confines del alma que nunca encontró Heráclito. Quizá, sólo al introspectivo se le impone el recuerdo de los difuntos, pues sólo en la introspección reconocemos la fisonomía de las sombras que pueblan el interior. Quizá, sólo es posible para el introspectivo expresar la gratitud por nuestros muertos: sólo en él viven, sólo por él permanecen, sólo él no está solo. La única gratitud es el diálogo.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Pudo ser por el aniversario, o porque no hay ni tantito sentido de justicia, pero un tribunal sonorense redujo la sentencia a los implicados en el incendio de la guardería ABC, el caso más indignante de la negligencia y desidia mexicanas. 2. “Que junio sea un mes de agitación” es la declaración conjunta de grupos de extremismo político. 3. Mauricio Meschoulam explica las tensiones en el reacomodo medioriental en función de la confrontación de Arabia Saudita y Qatar. 4. “Cuando se acusan fraudes de mentiritas, se vuelve más difícil impugnar lo que de verdad importa”, sentencia Javier Aparicio, quien en redes ha demostrado la falsedad de los rumores virales del “fraude” en la elección del Estado de México. 5. Julio Hubard nos explica la diferencia entre la ciudadanía al modo de los romanos y la ciudadanía al modo de los griegos; explicación necesaria en nuestra crispación. 6. Ayer falleció Sam Panopoulos, quien modificó para siempre la cultura occidental: creó la pizza hawaiana.

Coletilla. Tras la elección del pasado domingo, el historiador Enrique Krauze ha señalado: “Mi postura para el 2018: No al corrupto PRI. No al mesiánico MORENA. No al inepto PAN. Sí a una izquierda ciudadana, liberal e independiente”. Y ya se molestaron los corruptos priistas del PRI, PRD y MORENA, los apóstoles del Mesías Tropical, los ineptos panistas y la izquierda partidista, conservadora y filistea. Guárdese registro.

Vaticinio del desierto

Vaticinio del desierto

 

Revisitando la “Elegía” de Abu Jafar al-Gurasici. El poema se encuentra en mal estado tanto en árabe como en griego. En árabe se conservan los versos 2, 3, 9, 10 y 11. En griego faltan los versos 3, 9, 11 y 14. Desde el árabe, lo correcto sería traducir eneasílabos. El griego, que está en prosa, tiene un ritmo asimilable al endecasílabo. El último verso ha sido una reconstrucción posterior, seguramente realizada por los eruditos otomanos para censurarlo. O al menos eso puede pensarse a partir de un comentario que, al paso, hace al-Murtada al-Husayni al-Zabidi en el capítulo VII de su comentario a al-Ghazali intitulado Ihya’ Ulum al-Din. Por la misma referencia sabemos que con la “Elegía” concluía el capítulo correspondiente al inicio del exilio de la autobiografía de al-Gurasici.

 

Y no sabré mirar entre tus ojos

el misterio que envuelve su reflejo.

Y no podré probar entre tus labios

el vino que embriaga a mis recuerdos.

Y miraré de lejos tu camino

surcando con sus lágrimas mis ojos.

Y esperaré que ya no estés conmigo

para reunir mis rastros, mis despojos.

Será como una noche clara

durmiendo a la intemperie.

Queriendo de la vida nada

y en la muerte todo empeñe.

Un amor que olvidó la fama

y un poema para siempre.

 

Escenas del terruño. 1. El lunes siguiente se cumplen 8 años del incendio de la guardería ABC, el caso más indignante de la negligencia y desidia mexicanas. 2. Para Jesús Silva-Herzog Márquez, la administración de Enrique Peña Nieto ya ni siquiera intenta presentar su propio argumento, pues su palabra abdicada es reconocimiento público de derrota. 3. Y otra vez AMLO mintió. Le mintió a Carmen Aristegui durante la larga y complaciente llamada que ella transmitió en su programa el pasado 25 de mayo. López Obrador le dijo que su prometida amnistía es consecuencia de la imposibilidad de juzgar a Peña Nieto por corrupción cuando ya sea expresidente. Animal Político revisó la declaración, cotejó la ley y comprobó que es falso. Volvió a mentir. 4. Javier Tejado advierte sobre la censura electoral. 5. Y Álvaro Enrigue nos conduce la mirada a una particularidad del sistema electoral estadounidense que, si bien dio el triunfo a Donald Trump, también es -en buena medida- el responsable de que en Estados Unidos el ámbito rural sea mucho más vivo que en México.

Coletilla. “La gran paradoja de la escritura es que para escribir bien de los demás tienes que hacerlo a través de una voz reconocible como propia”. Juan Villoro

Apocalíptica política

Apocalíptica política

 

Enrique Krauze ha llamado Biografía del poder a su recolección de la historia de México. Captando como pocos la metáfora paceana de la piramidalidad mexicana, Krauze nos ha mostrado que en el México moderno el tiempo se mide cíclicamente entre el nacimiento y el ocaso del tlatoani en turno. La cuenta larga del tiempo postrevolucionario comprehende la cuenta breve de los sexenios priistas. La necesidad del tiempo cosmológico prehispánico encontró su expresión en la permanencia en el cambio de la Revolución Institucional. La sumisión al tlatoani y la capacidad de coerción que hicieron posible al régimen priista tuvieron su fundamento en la necesidad cosmológica. Transitar a la democracia impelía, por tanto, la desmitologización.

         La Ilustración liberal, empero, siempre supone una Arcadia; regularmente supone la arcadia del progreso. En el caso mexicano, a la par de la Ilustración liberal se impuso un mito pragmático: si en nuestras manos está el advenimiento de la democracia (tesis liberal), nosotros podemos acelerar el ciclo cósmico (mito pragmático). Fue la fe del 97 que reificó en el 2000. Sin embargo, el mito pragmático impuso un imperativo: el tiempo cósmico perdió su cuenta larga y el cambio se volvió inminente. Si en nuestras manos está el tiempo cósmico, los ciclos son producto de nuestro hacer, los ciclos provendrán de nuestras manos. Si nosotros originamos los ciclos, la democracia no puede ser meta en el camino, sino producción posterior a la consecución del poder, a nuestra consecución del poder (de ahí la reelaboración de la etimología del término “democracia”). Para que todo cambie definitivamente se requiere un nuevo fundador de ciclos. La cuenta breve pende de una mano imperiosa. Imperativa se volvió la llegada al poder del Mesías Tropical.

         El imperativo mesiánico de los nuevos tiempos se expresa recurrentemente en las exigencias de un cambio inminente. Si la mala administración del presidente toma cualquier decisión medianamente impopular, torna mito popular que se ha llegado a un límite último y que su renuncia, su caída o su destitución es inminente. Si las protestas tornan nuevamente violentas, torna mito popular que viene la revolución, que ha despertado el México bronco, que el cambio radical de la totalidad es inminente. Y si vivimos un periodo electoral, torna mito popular la inminencia de la alternancia, la necesidad dicotómica de aglutinar los votos, la aniquilación de la diferencia en una alianza opositora efectista y, claro está, la falacia detrás de la promoción del voto útil. Situar a una elección como eschaton es la nueva mitología cosmológica del tiempo mexicano. Nuestra política ha tornado apocalíptica.

         Cuando los nuevos mitólogos no puedan sostener la inminencia estaremos en problemas. Cuando los cristianos no pudieron explicar el retraso de la parusía surgieron las posiciones milenaristas, que podían fincarse en la cosmología del eterno retorno de los paganos. En México, en cambio, la mitología prehispánica propiciaba a los dioses mediante un sacrificio sangriento: de la sangre manante de un corazón recién cercenado pendía el reinicio del ciclo cósmico. ¿Qué tan inminente es ahora la inminencia?

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Ayer se cumplieron 32 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Sobre el caso hay que señalar que la PGR investiga las posibles relaciones de funcionarios con Guerreros Unidos. 2. Nuestro mundo está invadido por la acedia, lo que se muestra en su aparente ilegibilidad. Lo explica Javier Sicilia. 3. El delegado morenista de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, mandó golpear a un grupo de vecinos que se manifestaba en su contra. Claro, don Ricardo lo negará, como siempre, dirá que es un compló, como siempre, que las cosas no son así… El estilo monrealista. ¿Ya se le habrá olvidado que en su campaña prometió un referéndum revocatorio para este año? 4. Y el estilo de López Obrador, ya se sabe, es el de la ofensa “con todo respeto” y la justificación de las corruptelas amorosas. Digna de escucharse la entrevista que el Mesías Tropical le dio a Pepe Cárdenas, pues nos muestra en toda su talla el autismo funcional de un político mentiroso. 5. Las cosas buenas casi no se cuentan… dice el presidente. Y dice Animal Político que en la primera quincena de mayo la inflación presentó su mayor nivel en ocho años. ¿Eso importa? Pues importa en la medida en que el dinero cubre menos gastos, los precios se elevan y se desequilibra la relación entre producción y demanda. Pero dice el presidente Peña que hay cosas que no se cuentan. 6. Deberá guardarse el editorial de La Jornada del jueves 25 de mayo de 2017, donde se consigna la censura al medio por parte de la Sedena. De pronto, la Sedena cambió su postura de los últimos tiempos e impidió el paso a uno de sus eventos a un reportero que ha cubierto la fuente por 22 años. Raro, ¿no? 7. Y Carlos Puig señala la islamofobia mexicana.

Coletilla. “En el espejo del tiempo, las parejas que se aman mantienen intacto su reflejo”. Jorge F. Hernández

Silencio privado

Silencio privado

 

Una vez más tenemos frente a nosotros el mismo problema y una vez más le vamos a dar la vuelta. Cierto, no es correcto que un periodista –mucho menos siete- sea asesinado. Cierto, la respuesta de los administradores es insuficiente y se anticipa ineficaz. Y también es cierto que los periodistas son sólo un gremio y que no parece justo un trato privilegiado a un segmento de la población cuando en este territorio de guerra y muerte sólo nos iguala el bautismo de las balas y el olvido de las fosas. Pero no por ello es cierto que el responsable de los asesinatos sea el “narcoestado”. Ni es cierto que el presidente Peña sea el culpable de la muerte de los periodistas. Ni mucho menos es cierto que cambiando el modelo económico, o con “honestidad valiente”, o con mejores leyes, los periodistas ya no serán asesinados. Ninguna respuesta gubernamental tendrá éxito donde no hay Estado, así como ninguna reforma moral será posible donde no hay comunidad. En el régimen de la escasez el crimen es el único modelo económico; aunque puede pertenecer a la iniciativa privada –modelo estadounidense-, puede ser estatalizado –modelo del socialismo del siglo XXI-, o puede ser un régimen mixto –modelo Revolucionario Institucional-. Nuestro exterminio será inevitable; nuestra supervivencia caínica. El problema, insisto, es que no hay comunidad y sin ella ningún fratricidio puede ser legalmente sancionado. Donde la ley es imposible sólo salva el aniquilamiento.

         Podría suponerse entonces que el asunto de los periodistas asesinados se subordina al problema general de la ausencia de comunidad, que el asesinato de un periodista sólo es un pretexto más para hablar nuevamente de lo mismo de siempre. Pero no es así del todo. Creer solamente eso es errar el punto y dar nuevamente la espalda a lo importante. Afirmaré lo que para muchos es una clara exageración: sólo se necesitan periodistas en la sociedad democrática. O dicho de otro modo: para que una sociedad se mantenga democrática cuando su número de miembros excede el límite natural de la vecindad es necesario el periodismo, pues sólo por su mediación es posible lo que –en una frase insuperable- Daniel Cosío Villegas expresó como ideal: hacer pública la vida pública. Cuando el periodismo torna en militancia ideológica, o en publicidad corporativa, o en propaganda oficial, no forma comunidad, sino que la debilita y la falsifica. Y la reacción del gremio periodístico ante el asesinato de un colega puede ser lo mismo formadora de comunidad, que destructora de ella. Usar el asesinato para avanzar la agenda del intolerante opositor eterno, culpar al presidente de todos los asesinatos, o esparcir el rumor de la censura omnipresente, no es en modo alguno construcción de comunidad, sino posicionamiento público de una convicción privada, posibilitación de la resolución sectaria, grilla antipolítica. Los periodistas no actúan necesariamente con miras en la política.

         ¿Qué hacer? Propongo –raro en mí- tres acciones. Primero, no olvidar lo que nos enseñó 2011. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad visibilizó a las víctimas y las puso al centro de la vida pública; en tanto el poeta Javier Sicilia nos mostró que es posible demandar justicia con gravedad y sin rencor. ¿Qué lugar ocupan ahora las víctimas en los medios? ¿A qué periodista le siguen preocupando esos casos del infierno personal, frente al aquelarre seductor de un gobernadojete corrupto? La estrategia mediática de la administración de Peña Nieto fue desviar la mirada de las víctimas; casi todos los medios la siguieron y ahora nos sorprende nuevamente el terror. Las historias de las víctimas se acumulan y ya hasta olvidamos cómo contarlas. Segundo, cambiar el uso de las tecnologías: lo importante políticamente no es la publicidad del medio, sino la información comprobada –no importa la primicia, Carlos; no importa el escándalo, Carmen; no importa el ánimo del presidente, Pascal-. Ninguna víctima será hashtag; retuitear a Epigmenio cada día 26 no localizará a los 43; la historia de ninguna víctima se gasta en un tuit. Y tercero, olvidémonos de la desmemoria. El demócrata se informa más allá de la tendencia. Para hacer público lo público, se necesita claridad privada. El demócrata debe estar atento y lúcido entre el boletín oficial y el trascendido, entre la candidez de la propaganda y la malicia de las fake news, entre la convicción militante y el escepticismo ácrata. Y si para el demócrata nada tienen que hacer las víctimas en lo público, nada tendrán que hacer los periodistas en la patria. La demagogia siempre triunfa en privado.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El abogado de los padres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa presentó un panorama de la trayectoria del caso. Los padres retiraron su plantón afuera de las oficinas de la PGR tras llegar a un acuerdo para atender las cuatro líneas de investigación señaladas por el GIEI. 2. “Lo que agoniza puede pervivir en una larga crisis donde lo primero será ignorar la disfuncionalidad, la inoperancia” dice Roberto Zamarripa. 3. La alianza entre Rayito de Esperanza y la Maestra se sella sobre una sabrosa historia de la que Raymundo Riva Palacio muestra algunas escenas: la incompatibilidad entre Elba y Videgaray, la alianza entre Miranda Nava y la CNTE, o la cercanía de los salinistas al morenaje. 4. El pasado miércoles, la profa Delfina, candidata de Morena al EdoMex, calificó de fascistas a los opositores venezolanos. Nadie se llame a sorpresa, que no es la primera vez que la gente de Morena defiende la dictadura de Maduro. Hay quien vive la pesadilla ajena como sueño propio. 5. ¿Cuál es el papel de las iglesias en la elección del Estado de México? Lo responde Bernardo Barranco. 6. Y por último, la historia de un traficante de influencias que se nos casa.

Coletilla. El pasado lunes 15 de mayo de 2017 dejó de transmitirse, tras sesenta años continuos de radiodifusión, el que probablemente sea el programa radiofónico más transmitido en México: La tremenda corte. Las madrugadas ya no serán las mismas para los que nacimos viejos.