una burbuja de cristal

Cuando uno por fin logra encontrar la puerta que accede a la muralla, queda sorprendido de aquello que puede ver en su interior. No es algo que resulte fácil, pues las puertas que dan paso al interior, aparentan ser parte del muro o son demasiado estrechas; en otras ocasiones, las puertas son visibles fácilmente, pero las cerraduras son tantas y tan complejas que imposibilitan el paso, sucede algo similar con aquellas que son de igual grosor que el muro, donde las puertas simplemente son inamovibles; de desconozco la forma de acceder al interior, pareciera no tenerla.
Sé que las murallas no tienen una gran extensión respecto al sitio que rodean, realmente es pequeño el lugar que se encuentra adentro, pues las grandes paredes reducen el espacio. Aun así, lo que uno encuentra al poder mirar aquello que se encuentra detrás de esta pared, no deja de sorprender. No me refiero a que sea más bello o no, simplemente en muchas ocasiones, es diferente. Muchas puesta he abierto, pero realmente son pocas en las cuales la sorpresa ha hecho que formen algo más que un simple conocimiento de su existencia.
Recuerdo en una ocasión que me permitieran el acceso a una de ellas y estar mirando palabras -no puedo decir que todas las comprendía, pues no fue así-, la mayor parte eran extrañas, su forma era diferente y carecían de sentido, pero solamente era mi percepción al no encontrarle una estructura lógica, se movían mucho y tarde en notar que seguían un patrón armónico, poco a poco me fui acostumbrando a ello hasta poder comprender la mayoría. Ahora todo aquello que vi al abrirse la puerta, forma parte de mí, y de algún modo han hecho que quien yo era haya cambiado.
Hubo una vez que me encontré un muro el cual llamo mi atención, más de lo común, era un muro muy bello, el cual cambiaba de forma en su exterior. Los colores y las formas que aparecían me fascinaron, pase días viéndolo, hasta la fecha lo recuerdo con el mismo encanto de la primera vez pero, aun no logro encontrar un patrón claro en él, por lo mismo la puerta no era tan visible. Un día se abrió la puerta, curiosamente me asomé y pude ver una pluma que volaba de un lado a otro. Del mismo modo que al mirar las palabras permanecí ahí, inmóvil; no fuera a ser que algún movimiento mío provocara algo distinto y perdiera el patrón que daría sentido a lo observado. Ha sido de esta manera que algunas veces he ido abriendo puertas y otras tantas se han abierto, como si algo me quisieran mostrar. Ha habido puertas que he abierto más de una y de las cuales no dejo de sentir admiración cada vez que las abro, pues cada vez que miro al interior de la muralla veo algo distinto.
Estando dentro de una muralla, a la cual pertenezco, me encontré observé que estaba vacía, o eso creo pues la oscuridad que había en ella –una oscuridad absoluta- no me permitió percatarme de nada, así como tampoco pude sentir nada. Al salir de allí y después de un tiempo, intenté volver entrar pero, la puerta, pesada y difícil de mover no lo permitía –era como si el acceso estuviese negado a cualquiera. Por fin pude moverla, entré y al observar en su interior, solamente estaba en el centro una burbuja de cristal.

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the fountain (ll)

ANTCO…

No llegó quien yo esperaba… no era un aliado, ahora todos están con ellos, tampoco eras tú. No me preguntaré por qué me encontraron, quizá sabía que así tenía que pasar, lo sabía desde el instante en el cual dejaste de ser una ilusión y te convertiste en una esperanza, no debí permitir que te alejaras de mí, nunca debí perderte.

Pensé que en el momento que me encontraran me matarían o me convertirían en uno de ellos. No ha sido así, me dejaron ir, pero no tengo a donde, mi mudo está destruido, perdimos la batalla y ahora me encuentro solo en un sitio que no comprendo; no lo quiero entender, no quiero ser parte de él ¡no lo acepto! Sé que la mayoría que no murieron en la lucha se han convertido en lobos, pero yo no estoy dispuesto a ello.

Un paso deja atrás a otro, son muy pocas las posibilidades de volver por el mismo camino que recorro en estos momentos, tiene un toque familiar, sin embargo todo es diferente. Todos me observan pero nadie me dice nada, no importa si los miro fijamente a los ojos, saben que me encuentro solo. He visto algunos rostros que voltean la cara cuando los veo, rostros que creo reconocer. Están conscientes que no soy igual a ellos, saben que no me convertiré, por eso me han dejado libre, ese es su juego y mi pena. Reafirman su sadismo al dejarme vivo. No tuve tiempo de usar mi bala, aun la guardo en la bolsa. No les daré ese gusto de verme caer, no frente a ellos, levanto la mirada, camino tan firme y digno como si hubiésemos ganado.

Es un largo camino hacia mi ciudad, ya no hay nadie ahí, pero tampoco están ellos. Por alguna razón no la destruyeron o acaso no pueden destruirla, Podría ser un buen refugio, ¡aun me queda una bala! quizá después de un rato de melancolía la use. No me verán caer, no lo harán, no les daré ese gusto.

Llevo mucho tiempo caminando, he comenzado a encontrar lugares que reconozco. Muchas veces los caminé, pero no se veían así -cuando uno está decidido a morir las cosas son distintas-, he comenzado a poner atención en los detalles que antes no había visto –no sé si es el verlos por última vez o el hecho de ya nunca los volverlos a ver- muchos años caminé por aquí y nunca me había percatado de tantas cosas, ahora todo es diferente ¡el aire es diferente! Es curioso como comienzas a ver los detalles que nunca habías visto, justo antes de no volverlos a ver ¡te emocionan! Empiezo a recordar muchas cosas, muchos momentos que marcaron mi vida para siempre, por un instante me hacen sonreír; alguna vez caminamos esto juntos de la mano, brincábamos como niños esta misma bajada, pero en ese entonces te tenía a ti. Definitivamente las cosas se ven diferentes.

La noche comienza a caer y yo, yo comienzo a verme envuelto entre un conflicto interno y la soledad, el recuerdo me ha hecho sentir más solo de aquello que puedo soportar. Me siento cansado, no sé si esta larga caminata ha valido la terrible pena, comienzo a pensar que esto era lo que ellos querían que pasara y yo caí en su juego. Me consume la incertidumbre de saber si hice lo correcto o debí de haber muerto en el lugar donde me encontraron. Sí, lo mejor hubiera sido usar la bala -para eso la había guardado- pero no lo hice en el momento que debí hacerlo, ahora ya no puedo.

Ya no pienso caminar más, pero debo de encontrar algún lugar al cual no pueda ver ese ojo que me observa, y desde ahí lanzar mi última bala. Comienzo a sentir más vacio del que esta soledad me ha dado. Ahora sé que esta noche no moriré, con ello he perdido más de lo que se hubiese abandonado con mi muerte. Cada intento por mantenerme en pie hace que algo en mi se vaya.

Mientras me detengo otra parte de mí ha seguido caminando hacia su destino, un destino que yo no he podido alcanzar.

The Fountain

The Fountain

AntCo.

Esta noche soñé contigo, estabas ahí, simplemente estabas ahí. No es la primer noche que te sueño, pero esta vez todo era diferente. No reconocí el lugar, era extraño, jamás lo había visto, nunca oí una palabra que lo refiriera, pero eso no fue lo que hizo que todo fuera diferente, no era el lugar –uno se encuentra muchas veces en lugares, que desconoce. No es raro que pase eso-, tu vestido no se veía igual a los habituales,  aunque no por ver vestido diferente a alguien el entorno se muestra distinto. Tardé en descubrirlo ¡el sonido! No había sonido, no había ruidos, nada se escuchaba -incluyendo mis pensamientos-, quizá fueron  mis sentidos, pero te vi y toqué ¡no! no era eso. Esto pudo haber producido un estado de angustia pero, no sucedió así, fue todo lo contrario, la sensación del ambiente era de mucha tranquilidad, más de la que he llegado a sentir en toda mi vida.

Te abrace y sentí tus brazos rodeándome. Caminamos durante un largo rato y solo eso. Todo ese tiempo esperé una palabra tuya, ella hubiera roto con la ausencia de cualquier sonido, aunque no estoy seguro que sería así. Por qué no puedo ver tu rostro, lo he intentado sin ningún resultado, aun así sé que eres tú. No sé cómo ni por qué pero, es algo que puedo saber sin tener que entender. Muchas veces soñé contigo, no es la primera noche, tampoco diré que sea común, generalmente no recuerdo que sueño, pero siendo sincero nunca olvido un sueño tuyo… mi sueño.

Algo tenías que decirme, lo sé, quizá por eso la larga espera de aquella palabra que saldría lentamente por tu boca. Nos detuvimos, ni un paso más se dio, concluyendo una larga caminata por aquel lugar desconocido y silencioso.  Tu rostro comenzó a mostrarse, por fin pude ver tu ojos grandes que me veían, me dejaste de abrazar –como si quisieras correr hacia algún lado, pero no lo hiciste- segundos trascurrieron antes de que tus brazos nuevamente volvieran a mí. Miré tus ojos nuevamente, no habían dejado de verme, tu boca se abrió lentamente, lo esperé todo este tiempo. Un ruido me despertó.

Tarde en comprender qué pasaba, podía sentir tu abrazo pero ya no estabas a mi lado, ya no estabas conmigo, tu palabra se me había escapado o  simplemente no pudo salir jamás, como sea, no la pude hacer mía. Giré la cabeza, lo único que pude ver fue sangre y almas muertas cubiertas de sangre. Ahora, solo, yo me mantengo de pie dentro de la trinchera. Creo que hemos perdido la batalla y no supe cuándo, veo destruirse el mudo que conocí. Siempre creí que el referir la frase “veo el mundo a mis pies” tenía un sentido diferente, nunca imagine que ella significara ver mi mundo derrumbado y yo parado en medio sin saber qué ha sucedido.

Te has ido, lo más probable es que no te vuelva a ver, he comprendido muy bien qué debo hacer. No puedo salir de la trinchera, ya no hay a donde ir. Sólo, en un recuerdo estás presente, ya no estás aquí. Debo levantar una bandera y esperar que la veas, que no hayas muerto, de ser así la única esperanza sería que un aliado vea mi ubicación y venga a rescatarme o por lo menos me haga compañía. Aunque guardare una bala para mí mientras aviento otra a una fuente, no vaya a ser que, aquel que llegue sea un lobo y ellos me encuentren.

Ser y Canto

SER Y CANTO

A lo largo de la historia del hombre, en todas y cada una de las sociedades tanto antiguas como modernas, ha sido necesario dar paso a la resolución de las incógnitas que la existencia y la estancia de éste en el mundo generará. Por ello la creación de una cosmología y de una cosmogonía (sacando los conceptos del mundo griego para adaptarlas a cualquier sociedad) da realidad a la existencia, primeramente del hombre y su estancia en el mundo; segundo da realidad al mundo, del cual él también forma parte. Aquí es donde el mito cobra su importancia y se convierte en realidad ya que no puede ser considerado como mito. Pero el mito solamente cumple con la función de dar razón del mundo, pero no de las acciones del hombre, dado que de ello se encarga la religión, ésta con respecto al mito, da las normas que rigen la sociedad, en función a la realidad que en mito ha dado y la cual sirve a la religión para establecer las normas de la sociedad. Une vez que la religión ha cumplido con dar las respuestas necesarias y el orden que le corresponde es necesario dar paso a algo que vaya más allá de ella en cuyo caso, eso que va más allá necesariamente tendrá que ser la filosofía. Es claro que si hablamos de la filosofía desde el punto griego, no puede negarse su existencia en él, pero qué pasa al momento de hablar de ella desde otros pueblos, ya sean pueblos orientales, anglosajones, prehispánicos, etc. ¿No se encuentran rasgos de filosofía en ellos? ¿Lo único que se muestra en dichos pueblos es sólo mito y religión? Si consideramos que la filosofía solamente debe ser analítica y en función al tratado, podemos contestar afirmativamente la primer pregunta realizada y decir que efectivamente en aquellas sociedades no hay rasgos de filosofía, pero si consideramos que la filosofía con este carácter analítico y solamente es un progreso de la filosofía, la cual en sus primeros tiempos y respecto a la etimología de la palabra, era considerada como la sabiduría y aquel que tenía la capacidad de poseerla era considerado un sabio, por lo tanto está presente la capacidad de que en dichos pueblos haya filosofía como tal. En algún momento el hombre observa su estancia en el mundo, se verá parado frente a todo aquello que le rodee, ahora es consciente de que está. Quizá piense que se encuentra de la misma forma en la cual las cosas están –si las concibe inferiores, puesto que puede hacer uso de ellas o superiores a él, siendo éstas a las que se ve sometido, sin pensar en los fenómenos, no cobra importancia en este momento-, puede pensar que por algo se encuentra ahí, lo cual generará la incógnita de un ¿por qué? Ya ha dado cuenta de estar en algún lado. De esto debe búsqueda para la solución a la pregunta elaborada. Aunque para dar salida a este problema tendrá que ir más allá. La pregunta misma lo obliga a hacerlo. Encontrará una respuesta a su duda en los fenómenos, los cuales son superiores a todo y no son dominados por nada, algo debe de moverlo todo, algo en algún momento decidió un orden para todo aquello que se percibe, algo tiene el por qué en sus manos. Ahora el por qué, lo ha llevado hasta un punto en el cual dicho hombre ha sido puesto por un algo en el mundo, la razón de esto todavía es desconocida para el hombre, debido a que la pregunta tiene una respuesta que es ajena, primero debe dar razón acerca de quién es aquel que tiene el por qué en las manos. Así el hombre, continuará elaborando preguntas y dando solución a las mismas. Seguirá creando seres que den realidad a su creencia e historias en función de los mismos que permitan ampliar el margen de su realidad inmediata. Cada una de estas cosas servirá para colocar una pieza más en el rompecabezas de su existencia. Después de elaborar una complicada red de preguntas y respuestas, intentando conocer quién es aquel o aquellos que han producido su realidad, ha dado vida al algo creador. Quizá ya no se vuelva a ver más a este ser creador como un algo, sino como un alguien que sea lo divino o pertenezca a ello. De un cierto modo ajeno a la realidad inmediata, aunque poseedor y señor de la misma. A éste le será creada una historia que al mismo tiempo narra la creación del hombre. Podría, ahora sí, obtener la información acerca de su por qué, siempre que el ser superior lo permita. El hombre ha creado un mundo en el cual resuelve las preguntas ¿Qué? ¿Quién? y ¿Cómo? indirectamente ha dado una respuesta al por qué inicial, del cual considero ha quedado claro la respuesta pertenece a ese algo creador. Con la construcción que ha realizado sobre de un mundo y la forma en que éste ha sido creado, lo cual supera su conocimiento –sin olvidar que el ser creador ha sido creado por él, aunque no genere la conciencia de ello-, el hombre da realidad a su existencia, la narración que en algún momento sirvió para responder ciertas incógnitas se ha convertido en realidad. El mito mismo es realidad del hombre y de su origen. El mito siendo una realidad debe ser divulgado como verdadero, dado que aquello se ha considerado como hecho verídico del origen del mundo y por lo tanto del hombre, debe ser visto bajo un carácter de cierto, por ello no será nombrado como mito –en el momento que éste es creado-, ya que de ser así la única realidad que podría adquirir sería la de historia fantástica y solamente existir en tanto que es contada. Por eso mientras lo narrado exige lo verdadero en él, la narración exige la creencia del oyente. El mito puede o no obtener este carácter de realidad dependiendo del tiempo y del espacio. Aquello que ahora es considerado como mito, solamente es para quien lo percibe de este modo, el mito tiene en sí mismo la realidad de un determinado momento con su respectivo punto geográfico. Ahora esta realidad se ha vuelto mito, lo verdadero, aunque en algunos puntos converge entre los distintos pueblos, en otros es completamente distinto -incluso se contrapone-, la verdad está dada por aquella tesis que pueda sostenerse ante la otra, al mismo tiempo que resuelva las incógnitas del nuevo paradigma. La narración de un mito, ya sea oral o escrita, contiene la característica más propia del ser humano: el uso de la razón, siendo ésta la que le dé la característica de realidad. En tanto que el hombre admira un mundo, el cual en ocasiones es ajeno, el razonamiento, la interpretación y la capacidad de verse a sí mismo como parte del todo, será lo que le dé este carácter de real. El mito como se ha visto, surge bajo la necesidad de dar respuestas a cuestionamientos humanos relacionados con el orden natural, pero solamente en tanto que sirve para dar una explicación, la cual dé realidad y porque a las preguntas hechas por el hombre respecto dicho orden, si se sigue por este camino el mito dará un salto a la religión. Ahora será ella quien sirva para dar razón al hombre respecto de lo que es, a las costumbres, a la creencia, la ética, la política, etc. de un pueblo. El mito sirvió para dar razón acerca de la construcción tanto de un mundo como de una realidad concreta. En el momento que ha dado una explicación completa sobre la cosmogonía (la cual nos refiere a la formación del universo conocido por el conjunto de hombres que han acordado en él) y la cosmología (tratando en ella las leyes que rigen el universo conocido) es momento de dar paso a la religión, donde una vez que se ha estructurado la formación del cosmos se encargará de dar forma a las distintas reglas y formas de ser respecto a la acción humana. Hasta ahora, tanto las interrogantes característicamente humanas, como la facultad de responderlas, resultan ser algo propio de todas las sociedades, pueblos y civilizaciones, en sí algo propio de lo humano incógnitas respecto al mundo las cuales el hombre hará todo el intento por responder tanto de él como de aquello por lo que se ve envuelto. También en este momento, debe ser claro que existe cierto tránsito del mito a la religión, así como los cuestionamientos que se generan respecto al mundo, no son propios de una sociedad o de un pueblo, sino que son una inquietud propia de la humanidad, pero qué sucede si la religión –la cual, hasta este punto es nuestra etapa más avanzada del pensamiento- no cumple con la resolución de las incógnitas realizadas por el hombre. Éste tendrá que ir un paso adelante y será por ello que haga el intento por llegar al conocimiento más avanzado, el cual supere todo conocimiento actual. Estamos acostumbrados a pensar que la filosofía es algo propio de las culturas occidentales, y de cierto modo no es falso, debido a que son estas las que llevan la filosofía hasta su cumbre, por lo menos respecto a la razón como tal, la capacidad de analizar y posibilidad de profundizar en los cuestionamientos propios de estos pueblos. Pero al concebir la filosofía de este modo tenemos que aceptar que esta solamente es una superación de la filosofía en sí misma o una evolución de ella. Pensemos en la etimología de la palabra y solamente nos quedaremos con la mitad de ella: σοφία (sofia) lo cual quiere decir sabiduría. Si lo pensamos de este modo la sabiduría es el grado más alto del conocimiento, pero el conocimiento no es el mismo para todas las culturas, varía dependiendo de los mitos costumbres, creencias, etc. Por lo tanto la sabiduría es el conocimiento más alto con respecto a una sociedad. Si se separa la filosofía en dos, pensando que una de ellas es el origen de ella y la otra un momento avanzado de la misma, se puede nombrar a la primera como filosofía de los sabios y a la segunda como filosofía racional . Se ha considerado en mucha ocasiones que la filosofía es algo propiamente, o griego o alemán, y si lo pensamos desde la filosofía racional, así es, pero si lo pensamos desde el punto de vista de la filosofía de los sabios no, puesto que dichos sabios han existido en todas las culturas o por lo menos en las más importantes –y no con esto intento quitar el peso propio de la filosofía occidental, solamente intento dar razón de que existe filosofía en otros lugares, primordialmente para este ensayo, que existe filosofía prehispánica. La filosofía, por principio se encarga de producir sus propias formas, posteriormente se encargará de responderlas, aunque es importante resaltar que dentro de estas culturas por lo menos es notorio el carácter ético que regula la acción humana, y esto comienza a ser filosofía según las dos categorías puestas anteriormente. En los cuestionamientos ya sea relacionados con la estancia en el mundo; o con la muerte; o con la correcta conducta y acción del hombre, se encuentran claramente preguntas que dan muestra del intento por alcanzar este conocimiento que lleva hacia la condición de sabiduría. En culturas como la de los pueblos prehispánicos se ve el intento por dar el brinco del mito al logos –en este punto, no me atrevería a afirmar que dicho brinco se ha logrado, del mismo modo que no me no me atrevo a negarlo- al intentar responder preguntas que se han generado y que son propias de la filosofía por lo menos en un primer momento. En el Popol Vuh se muestra el mito de la creación claramente, la creación de Quiché, así como la del hombre, y aunque no se ve tan claro el tránsito del mito a la razón, deja clara la forma en la que el hombre debe de comportarse en el mundo, y aunque de una forma muy poética, queda claro el rasgo ético que se encuentra en estos pensamiento, los cuales quienes los pensaron se encontraban al nivel de la filosofía de los sabios. Pero no solamente se encuentra en estos pueblos prehispánicos el carácter ético, sino que también es notorio el cuestionamiento por la muerte, éste cuestionamiento aunque no existe un tratado acerca de él, da muestra del pensamiento que se tenía de la vida la muerte y la estancia en el mundo. Nezahualcóyotl con sus poemas deja de una forma muy clara que estos cuestionamientos no solamente eran las preguntas realizadas, sino se intentaba dar una respuesta, la cual tiene el intento de ir más allá de la respuesta que el mito podía arrojar sobre él, al mismo tiempo que cobra conciencia de la condición trágica del hombre y no deja fuera a ésta de su pensamiento. Del mismo modo que en las obras de Homero se encuentra el carácter filosófico, se encuentra en el Popol Vuh – con sus respectivas diferencias claro está-, este muestra claramente la ética que dirige la acción humana: su comportamiento, formas y costumbres. Aunque dicha acción se encuentra mediada por la divinidad, por lo tanto el hombre tendrá que actuar en función a ella. Es importante no restarle el verdadero papel y así el peso que tiene la filosofía occidental sobre estas civilizaciones, ya que el tránsito del mito al logos en la cultura griega simplemente es innegable, se muestra claramente este brinco y demuestra su posición ante las otras culturas. No por ello debemos negar que existan rasgos de filosofía, por lo menos de una forma básica, en los pueblos prehispánicos. Los cuestionamientos de quienes pensaron sobre el hombre, nos muestran su capacidad de análisis, y aunque no hay muestra clara de ello -ya que no existen pruebas escritas en las cuales en las cuales se fragmente el pensamiento- queda de cierta forma claro entre líneas la condición de sabio, teniendo con ello la facultad de su arte ser llamada sabiduría, y si anteriormente se había dicho que la etimología de la palabra filosofía se relaciona en un primer momento con la sabiduría, entendiendo a ésta como el intento de alcanzar el máximo conocimiento y no restando la importancia que tiene para el mudo la filosofía griega de quien propiamente es la palabra filosofía, se puede afirmar que hay filosofía prehispánica.

YA PASÓ, YA PASARÁN, YA PASAREMOS

ANTCO

 

El mundo construido por el hombre ha cambiado y es correcto pensarlo de este modo. Vemos cambios a diario, todo cambia, todo permanece en movimiento, todo parece que o se destruye o se supera a sí mismo, así por qué no creer en el mundo que cambia. Del cambio constante del mundo no tengo duda, porque como he dicho es visible el movimiento que se da constantemente. Pero de aquello que no estoy muy seguro, es si el hombre como tal sigue siendo el mismo o ha cambiado. Por un lado se tiene la creencia de un hombre que ha ido evolucionando con el transcurrir del tiempo, así como se tiene presente el pensar en un mundo pasado superior a este mundo en el cual nos toca vivir, en donde es clara la degradación que ha sufrido el hombre.

Por un lado creemos que el hombre se supera a sí mismo porque de ello tenemos muestras claras, evidencias que no se pueden negar, el hombre se muestra poderoso casi ante cualquier situación provocada por él o ajena a sí mismo (incluyendo aquellas, en las cuales pareciera no tener la victoria de su lado), situación que es superada mostrando la capacidad de mantenerse en un constante cambio que lo pone en un mejoramiento constante. Es más difícil de lo que se dice, la posibilidad de creer en un hombre el cual al intentar superar todo problema que se sitúe frente a él se vea más inmerso en sus mismos problemas, no queda fuera de este pensamiento. Aunque sí se ven muestras de un hombre que en su historia, ha tenido un constante superarse a sí mismo. Por el otro lado se tiene a un hombre que con el pasar de los años, se ha vuelto cada vez más alejado de aquello que debería ser, el problema aquí surge al momento de preguntarnos ¿qué es lo que el hombre debería ser? ¿Realmente el hombre entre más pasa el tiempo más se aleja de aquello que le es propio? ¿Las antiguas civilizaciones eran mejores por estar más cercanas a la verdad? Si aseverar esta segunda propuesta, se debe afirmar que el hombre ha tenido una decadencia de su humanidad, y por un momento parece haber del mismo modo que en la otra forma de pensar muestra de que así es. Aunque si pensamos esta propuesta como cierta también nos estamos comprometiendo a creer que el hombre va en un retroceso y entre más lejos del pasado se esté más lejos de la verdad, y por lo tanto del sentido del hombre.

De ser de esta manera estamos obligados a rescatar aquellos antiguos pueblos junto con sus antiguas creencias. Así como del mismo modo tendremos que olvidarnos del camino seguido hasta el día de hoy y comenzar con un nuevo camino que se enfoque en no salirnos del límite establecido por nuestras antiguas culturas, las cuales, aunque de cierto modo compartieron inquietudes comunes –pudiendo ser esas inquietudes algo propio del hombre como tal y no del pensamiento antiguo- no por ello podemos decir que sus cuestionamientos son superiores y que la constante superación de la historia a sí misma es un camino erróneo. El problema de buscar la correcta forma de ser en los distintos pueblos antiguos. Primeramente se encuentra en que aquel pensamiento sirvió para dar respuesta al paradigma de la época, por lo cual –sin dejar de ver que existen problemas que no se han podido resolver desde ese tiempo, los cuales se nos siguen presentando en la actualidad- los pensamientos situados en ese momento ya han servido para no caer en las mismas dudas. Por otro lado la problemática que surge en las diferentes sociedades solamente da cabida a las mismas, con ello cada pueblo tiene la capacidad de dar una resolución en cuestión de su aquí y su ahora. Si buscamos las respuestas en la antigüedad nos daremos cuenta, que éstas son muchas, por lo tanto existe en cada una de ellas un modo propio de resolver y no el modo de resolver. Aunque quizá al existir esta creencia de estar más cercanos a la verdad por estar más próximos al pasado, se dé el hecho de considerarlas a éstas mejores sociedades.

Todo esto nos obligaría a buscar nuestras raíces, de este modo podríamos encontrar algo que nos es mejor. Pero con esto perdemos de vista la importancia del aquí y el ahora, porque también es cierto que una sociedad se va construyendo por su historia, y que la sociedad como tal es algo que permanece en un constante estarse construyendo a sí misma, siendo las raíces cada vez más alejadas de ella.

Me considero un claro ejemplo de ello y juguemos un poco a buscar la historia: soy Antonio Coria Vilchis, por un lado la familia Coria Sevilla. Siendo los Coria una familia que viene de España para ser exactos de Sevilla del mismo modo que los Sevilla. Del lado de los Vilchis se encuentra la familia Vilchis Bouton, el apellido Vilchis también proviene de España mientras que el Bouton es francés, los Sevilla llegaron a México huyendo de una de las guerras españolas –no sé cuál-, de los Coria desconozco porque llevan mucho años aquí y la línea se ha perdido, lo mismo de los Vilchis, solamente sé que llegaron de España. El abuelo Bouton, abuelo de mi madre fue un desertor del ejército francés. Yo por otro lado soy completamente mexicano, del mismo modo que mis padres, nací aquí igual que ellos y esta es mi tierra. Mis raíces no son más lejanas a las que conozco, y si quisiera buscar en mis grandes antepasados tendría que hacerlo de tal modo que me vería alejado de mi país ya que mis raíces se encuentran con otros pueblos. Es por ello que no veo la salida en recuperar las culturas antiguas como modelo a seguir, si hemos llegado hasta este punto no es por la búsqueda en el pasado, sino por una historia que se supera a sí misma, nuestra tarea no es ver que tanto podemos regresar, queda claro que no se puede hacer a un lado la historia junto con el conocimiento que se tiene de ella, es aquí donde tenemos que perder el sentimentalismo generado por la creencia de un pasado mejor y comenzar a dar solución a nuestros problemas, propios de nuestro aquí y de nuestro ahora, ya que de cierto modo hemos superado a los griegos y prehispánicos, es lógico que lo que destaque de una sociedad sea lo mejor que en ella se encuentra y por lo tanto lo que perdure, no es justo pensar que por aquello que ha perdurado, todos los hombres de la época mantengan el mismo nivel.

CENTROS

ANTONIO CORIA.
La esfera es perfecta, debe ser perfecta para no ser destruida. La fuerza de ésta radica en la forma propia de su construcción, del mismo modo que un huevo, el cual si es tomado por los extremos, tanto superior como inferior y se le aprieta, la presión que se le ejerce a éste es distribuida por todo su cuerpo, aunque la esfera puede ser presionada por cualquier punto y su extremo, tomando estos como la parte superior o inferior. Será más fácil destruir un cubo que una esfera (siendo estos dos cuerpos del mismo material) debido a que en el cubo solamente se opone a la presión –pensando que se apriete por la parte superior e inferior como en el ejemplo del huevo- por dos de sus caras, no digo que la esfera sea irrompible, sino que cuesta más trabajo penetrar en ella. No pasa lo mismo desde adentro, pues ésta puede ser destruida con mayor facilidad, debido que la resistencia a la presión que se ejerce se sitúa en un solo punto, esto permite que sea menos complicado salir de la esfera que entrar en ella.
Qué pasaría si el hombre se encuentra dentro de una esfera que permite ver la realidad, pero no del modo que ésta es, sino cambiando los matices. Supongamos que ésta primeramente tiene el tamaño justo para no afectar el espacio vital del humano; es transparente, pero tiene un color que tiñe las cosas de él, por lo que éste puede ver a través de ella. Aunque ve las cosas como son en forma, el matiz que la esfera ejerce sobre ellas las hace distintas, y si cada esfera tuviera un color propio, esto elimina la posibilidad de ver exactamente lo mismo entre dos esferas o más; demos por hecho la capacidad de compenetrarse con otras esferas, lo que haría que estas, ya sea por decisión o por algún factor ajeno, al unirse mostraran la realidad de un mismo color, con ello los habitantes de las esferas podrían ver el mismo matiz en las cosas que se muestran ante ellos –no digo que lo que puedan ver sea el color real de las cosas, solamente se muestra ante sus ojos un color que es el mismo y por lo cual se ve lo que ve el otro-. La realidad que ven no es construida por ellos, la realidad ya está dada, lo único que cambia es la forma de verla.
La forma perfectamente circular que es creada por la infinita cantidad de puntos hasta su extremo, en la que todas las distancias son iguales y todas se encuentran en el mismo punto, en medio de la esfera, genera un situación de seguridad dentro de ella, pero si alguien movido por la curiosidad de ver que hay más allá de esa infinidad de círculos transparentes que se encuentran alrededor de sí, en donde lo importante ya no son tanto las ganas de ver que hay afuera de su jaula personal, sino la capacidad de pensar que posiblemente las cosas sean distintas del otro lado de sus límites. Con toda la complicación que requiere el hecho de llegar hasta un punto en la pared interna de su burbuja -en dado caso para poder lograrlo tiene que subir, de lo contrario no podía llegar a ningún lado-, la decisión, obstinación y curiosidad del hombre generan su tránsito desde el centro hasta el lugar deseado. En este punto tanto la esfera, como el entorno que es creado por esta y realidad conocida por el hombre se encuentran en el punto más vulnerable, si él continúa en su intento por ver más allá de su burbuja ésta corre el riesgo de romperse, recordemos que resulta ser no tan complicado –una vez estando en la pared de la esfera- salir de ella, modo contrario al intentar entrar.
Movido por el entusiasmo de haber llegado hasta ese punto continua intentando ver más lejos, con ello provoca la ruptura de la muralla esférica que envuelve a su mundo. Al momento de romperse la burbuja, esa construcción esféricamente perfecta, de la cual por mucho tiempo, solamente ha conocido su lado cóncavo se ve afectada por un mundo distinto al que tiene conocimiento, la realidad se asoma, ya no se puede regresar al centro de la burbuja, porque aunque así se hiciera la luz que penetra por el orificio ahora existente, hará diferente el entorno al cual está acostumbrado. En dado caso que haya visto por el agujero tendrá un conocimiento distinto al habitual, el matiz de las cosas -por lo menos por un instante-, es otro, el instante pasa así como la reacción ante ello, pero la imagen se queda en la memoria permanece.
Aun existe una posibilidad más, en ésta el hombre tiene el valor para salir de la esfera en la cual ha vivido durante toda su vida, hasta ese momento. Una vez afuera, percibe una realidad distinta, si permanece el tiempo suficiente o decide ya no regresar a la esfera se dará cuenta que la realidad, la cual se muestra frente a sus ojos es diferente a la que se percibe dentro de la burbuja, verá que las cosas no tienen el color por el cual eran pintadas y que ahora cuenta con una gama de colores. Es en este punto en donde debe pensar, en la posibilidad que tiene de ver la realidad como tal, pero si permanece más tiempo ahí, se dará cuenta que la realidad no se encuentra fuera de la esfera, la esfera misma es parte de la realidad, incluso si las esferas se encontraran sobre una esfera mayor, la cual está dentro de otra esfera aun mayor, da muestra de la realidad en todo lo que está y es, así lo aquello que vio durante muchos años dentro de la esfera se torna con un carácter de real.

ENIGMA

ENIGMA

ANTONIO CORIA

Una vez que en el hombre ha surgido la conciencia de sí, de su estar en el mundo, así como la temporalidad en su cosmos (del cual forma parte), percibe lo intrínseco de la muerte, al existir ella como parte de la propia vida, surge con ello una serie de interrogantes.
Quizá comience preguntándose el ¿por qué?, tanto de las cosas como de sí mismo, continúe con un ¿para qué? de todo aquello que él es y por las cosas que se ve rodeado. Siguiendo este camino causal de preguntas, llegará al punto en donde tenga que dar respuestas a todo aquello que ha sido sometido a su juicio, y se encontrará en un determinado momento en el cual ya no podrá responder más. Ahí pasará la antorcha -la cual ha iluminado el camino hasta ese momento- a la divinidad, construirá mitos y dará realidad a su existencia.
El hombre verá fuera de sí mismo la posibilidad de obtener esas respuestas, dado que la verdad absoluta pertenece al dios y es él quien celosamente la resguarda. Desde la antigüedad y quizá hasta nuestros tiempos, en ocasiones la divinidad, aparentemente, ha dado la oportunidad al hombre de conocer más allá de lo que se muestra en su inmediatez, pero no lo hace de facto, quizá sea por probar a éste respecto a la capacidad de sí mismo; por comprobar su autoridad divina; o por alguna razón superior a cualquier tipo de comprensión humana, que el dios permite al mortal saber más de aquello que es común para él.
Lo hace en forma de enigma, no muestra la realidad, hace que el mortal la descubra por sí mismo -aunque de cierto modo influenciado por el ser superior-, donde las cosas reales están unidas por cosas imposibles, es un recurso proveniente de la divinidad, donde ésta muestra el futuro o de algún modo ayuda al hombre mostrando una revelación oculta, pero el dios la da en forma de acertijo. De modo tal deja las cosas que deberían ser claras y precisas a manos de la interpretación mortal, siendo por medio de este pathos, que el dios incita al hombre, provocándolo a desobedecerle: mientras el dios transmite la revelación al oráculo, este hará una interpretación de ella, pero no se debe olvidar que el enigma es ambiguo y, aunque tiene impresa por una cara la verdad, por la otra se encuentra algo verosímil o completamente falso de aquello que es en realidad lo revelado por lo divino al oráculo.
El enigma tiene un gran relieve para la civilización arcaica de Grecia, sobre todo en relación con los orígenes de la sabiduría: tiene una importancia autónoma que se sale de la esfera estrictamente apolínea.
De modo alguno la sabiduría era algo proveniente de lo divino, pero a los dioses pareciera que les agrada el enigma y repudian lo que es manifiesto. Es por ello que la sabiduría al ser algo que es propio de los dioses también es algo entregado al mortal de una forma oscura, siendo el hombre quien tiene que develarla.
Apolo aquel, el que hiere de lejos, se le puede atribuir un carácter de crueldad, con respecto al enigma en la tradición griega, su acción hostil en los enfrentamientos del mundo humano, tanto él como el enigma parece herir de lejos, dejando como resultado una lucha en donde son participes, el mortal y el dios. En este punto el arma decisiva es la sabiduría. Así el enigma permite que el hombre se enfrente al dios desde un mismo nivel o por lo menos da la posibilidad de enfrentarlo, lucha que no se podría dar si se considera la diferencia de ámbitos.