Camaleón

Fue tan hipócrita mientras vivió, que al morir hubo que enterrarlo en varios cementerios.

La Bestia

Allí viene la pobre y cansada bestia con toneladas de carne extranjera en su lomo. Viene siempre por la misma ruta, con su estruendoso paso de metal hace cimbrar la tierra que pisa y los países que visita. Lleva años así, su cuerpo no conoce el descanso y su futuro se oscurece más que el petroleo. ¡Qué cansada se ve la bestia! ¡Quién diría que llega a diario a la misma estación con una puntualidad impecable! ¡Quién diría que lleva en sus espaldas, sueños de una vida mejor!

Indiciado

Indiciado

 

Revisitando una casida de Abu Muhammad ’Ali ibn Ahmad ibn Sa‘id ibn Hazm de Córdoba [994-1064] que encontré en su bellísimo Tawq al-hamama de 1023.

 

Son indicio del pesar

el fuego abrasador

de mi frágil corazón

y las lágrimas que caen

grabándome su ardor.

Imposible es guardar

el secreto del amor

en el pecho cual prisión,

pues las lágrimas atraen

la atención y el impudor.

Dejan los ojos gotear

a las fuentes del dolor

anunciando la implosión

por amores que decaen

en tormentos y temor.

 

Escenas del terruño. 1. Quizás el mejor reportaje sobre la masacre de Allende. Lo realizó Ginger Thompson y se publicó el lunes pasado. 2. Interesante dilema: progreso tecnológico o pluralidad religiosa. Indígenas nayaritas se oponen a la construcción de una presa por parte de CFE, pues dicha construcción conllevaría la destrucción de uno de sus centros ceremoniales. 3. El conflicto postelectoral 2017 se aúna a la campaña preelectoral 2018. Coletazo post es el manejo mediático del secuestro, violación y asesinato de una joven en Neza, por el que un político experimentadísimo le da un buen golpe al actual secretario de Movilidad del EdoMex, dependencia que el experimentadísimo conoce por propia experiencia. Topetazo pre el de los abogados “ecologistas” que lograron detener la línea 7 del Metrobús. El experimentadísimo político fue aliado de Morena en la pasada elección; el presidente del grupo de abogados “ecologistas” trabajó en el gobierno de Manuel Camacho Solís, cuya gente irá aliada con Morena en la elección que viene. Doble punto mediático para los amlorosos. 4. En mayo de 2015 señalé que había pasado desapercibido el fin de la guerra entre Televisa y Carlos Slim, a pesar de que fue notable la vuelta de la publicidad de América Móvil en la pantalla de la empresa de Azcárraga. El pasado martes, Javier Tejado, directivo de Televisa, señaló lo que no debe pasar desapercibido: López Obrador rompió con Slim. 5. Se llama hipocresía. La FIFA “advirtió” a las selecciones de México y Chile que si los aficionados gritan “Eh puto” durante los juegos en Rusia, los equipos serán sancionados y suspendidos. La FIFA no quiere un grito homofóbico en Rusia. Pero sí quiere negocio en la homofóbica Rusia. Se llama hipocresía.

Coletilla. “Su Filosofía del derecho (quizás el libro más perverso de la historia) está notablemente bien escrito; su Lógica es un deslumbrante desastre; la Filosofía de la Historia es una fanfarria de trompetas contra la gente, pero, entre todos sus libros, la Fenomenología es el más extraño. En el mismo párrafo puede hacerse dos veces de noche sin que amanezca y, al siguiente, todo brilla sin arrojar sombras”. Palabras de Julio Hubard para recomendar la nueva versión de la Fenomenología del Espíritu editada por el Fondo de Cultura Económica.

 

Psicología sin alma

Psicología sin alma

Ningún psicólogo, y casi ningún hombre, se niega a aceptar que el amor es algo necesario. La pedagogía contemporánea trata de dejar la rudeza como práctica del amor familiar. Los sexólogos alienan el amor del sexo para dar terapia de algo que acompaña al cuerpo por naturaleza. Moldean las costumbres íntimas del concubinato, el matrimonio y el noviazgo para ofrecer conocimiento ilustrado de la materia (el alma es una abstracción que nunca se alcanza a entender en ellos). Son puritanos del cuerpo. En una u otra medida, todos parten del supuesto de que el amor es necesario, como algo que la vida requiere para ser tal. Desde que el sexo puede controlarse (ciencia anticonceptiva, planificación familiar) su represión ya no es un problema, sino un obstáculo. El aburguesamiento nos reduce a la lujuria. La pedagogía confunde la naturaleza amorosa con la vanidad del egoísmo.

Nuestra naturaleza, como lo muestra la metáfora platónica del carro alado, enseña que el amor es algo que está en nuestro ser. Que ser y amar son uno en el animal que es el hombre. No es esa metáfora un mito de la idealidad del hombre. Es alegoría de su vida. Cree que el erotismo es sólo algo que enciende con el deseo amoroso, pero en realidad está en el deseo mismo. Por eso el mito da un número de almas. Hace falta algo de sapiencia para ver en cada acto esa naturaleza. La necesidad del amor radica únicamente en que el hombre no es tal sin él. En que su alma es erótica. Hay quienes ven en ello una justificación de la lujuria. El cristianismo, mucho más sabio, nos enseñó a distinguir a Eros de la lujuria al concebirnos como carne, sin olvidar la enseñanza platónica. Supo mostrar que lo erótico no es deseo sexual, y sugirió, lo que parece inexplicable para los sexólogos, a la castidad como la mejor manera en que ese erotismo se logra, sin sojuzgar la carne, sin separar burdamente al sexo del amor. No la puso (a la castidad) como regla conductual, ni como moral personal. Por eso lo mantiene como un don. La naturalidad del sexo no es necesidad más que en el sentido en que se requiere para mantener la vida. Eso no obliga a todo mundo, hasta donde veo, a la culpabilidad criminal que todo mundo atribuye a los cristianos que buscan la castidad. Eso es más bien maniqueísmo de la dualidad alma cuerpo, que no existe para el cristiano. No es posible la castidad entendida como dominio del deseo.

Se requiere inteligencia para pensar la lujuria como pecado, no así para el prejuicio del sexo como acto despreciable del cuerpo en favor del alma, como se requiere sabiduría para entendernos en todo momento. La educación requiere de conocimiento del alma y, por tanto, del amor, para saber guiar, para entender los límites de la palabra, la perfección de una retórica posible. Porque ella no sirve si no sabe aprovechar el deseo de saber, si no templa y conduce a lo mejor en el intercambio de la palabra. Por eso la educación requiere iluminar la naturaleza, en la medida en que es iluminación de la humanidad propia, de los dilemas y problemas propios que siempre abarcan un problema recurrente. Por eso las modas son la manera más torpe de abordar cualquier cuestión: no buscan la verdad, sino el despliegue del yo. El pecado no es mantenerse siendo cuerpo, despreciando la recompensa de la vida eterna. El pecado es seductor porque está velado con nuestros propios prejuicios. El pecado en la lujuria nos confunde con respecto al amor, que es confundirnos sobre nosotros mismos. La razón hace falta ante el pecado no como un dominio de sí, sino como un deseo de la verdad cuyo resultado milagroso es la caridad, no el idealismo.

 

Tacitus

Fisura

Las partes se distancian

                                                               se dividen

la tierra se agrietó,

dentro de ella

era desgaste.

Fricción que provocaba

calor que acababa

lentamente;

ardor y furia de la tierra.

Se resquebraja y el temblor rompe,

aniquila, pulveriza, descompone.

Niños que lloran varados

en la tierra,

jóvenes extrañando

resisten la grieta.

La tierra nunca volverá a ser una

cada mitad                                         acaba en su lugar

Hombres felices

La pregunta que atormenta al hombre en todo tiempo y lugar es si lo que hace es bueno y sirve para la felicidad, si la felicidad es un camino y si hay receta para andar, conforme vive ve que no hay camino y que recetas tampoco habrá. Sigue leyendo

Intensas falsedades

¿Por qué la felicidad no se puede reducir a un solo momento de alegría efímera pero potente?, ¿por qué para decir que somos felices debemos serlo durante toda la vida? El primer argumento para tirar la sombra de felicidad que da un intenso momento está contenido dentro de su descripción: su propia pequeñez. El empuje que da una ardiente placer desaparece de un zarpazo. El que dice experimentar así la felicidad se eleva hacia unas nubes que no puede ver y cae en un antro oscuro. La caída produce dolor.

La felicidad no la da un momento de placer en soledad porque la añoranza hacia aquel único momento producirá tristeza. ¿Esto quiere decir que debemos buscar placeres constantes y su consumación para ser felices? El problema de afirmar lo anterior aparece cuando queremos establecer los placeres buenos. Aquellos que nos disparan a la euforia no son buenos, pues además de lo ya dicho nos destruyen. El honor y la gloria, como bien lo señala Montaigne, son semejantes a los placeres anteriores, porque, aunque Pompeyo haya dominado países y generales enteros, no pudo evitar su caída. El poder llega con el mismo impacto y fuerza con el que se pierde. ¿Cuán humillado no se sentirá quien podía pasear kilómetros enteros en los más bellos pastizales viéndose posteriormente tras las rejas? La vida política no da la felicidad. En este punto el que ama los placeres momentáneos buscó dentro de sí una explicación impactante del porqué la vida que eligió no es tan simplona y fútil como se le pintó: “Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida”. El romántico encuentra felicidad en el amor que devora.

Ante el romántico, quien en cualquier momento puede explotar, queda aquel que se dedica a la filosofía, a los placeres del pensamiento. ¿Por qué mientras el romántico exacerba cualquier expresión y experimenta dentro de sí las más fuertes pasiones, que le causan dicha y desdicha, alguien como Sócrates, a punto de morir, no da muestras de tristeza?, ¿será que la actividad filosófica, por el tipo de vida y la frecuencia con que se necesita realizar, garantiza la felicidad en todos los momentos, hasta en el último?

Yaddir