El soledoso arte de narrar

El soledoso arte de narrar

Algunos creen que el escritor imagina una trama completa y la distribuye habilidoso en frases. ¡Eureka, tenemos una novela! Otros más consideran que el escritor tiene una idea y va buscando modos de expresarla, tasando la gramática alquímicamente. No faltará quien piense que para narrar se requiere primero la privilegiada mirada que reconoce entre lo diario aquello que puede ser narrado. O bien, habrá quien crea que la obra literaria es producto de la planeación, el ejercicio y el profesionalismo. ¡Metodología de la obra maestra! Pues los lectores preguntamos con entusiasmo por la obra literaria, creyendo que el autor es la autoridad para respondernos todo sobre la obra. Creencia, por cierto, que encuentra su problematización más literaria en Versos de vida y muerte de Amos Oz.

La novela de Oz ofrece una apariencia inicial: se trata del discurso interno de un escritor que reflexiona sobre el arte narrativo a causa de un evento cultural en que será cuestionado sobre su obra literaria. Así, la novela nos va presentando el monólogo interior del autor (que permanece anónimo a lo largo de la obra, pero que es popular y famoso; contradicción, por cierto, con la que Oz nos permite ir más allá de la apariencia inicial. El autor se llama a sí mismo el autor en su discurso interno; nadie se nombra a sí mismo como el autor al interior de su alma. Oz es el autor de un autor que es autor de un autor), al tiempo que va desarrollando lo que parece ser la acción. La acción, empero, nunca se presenta directamente, sino por medio de lo que en la apariencia inicial es el discurso interno del escritor. ¿La acción se realiza por la narración del escritor o el escritor narra la acción realizada?

En cuanto nos percatamos que la acción de la obra siempre es incompleta, o potencial, también nos percatamos de la inexactitud de la apariencia inicial: el discurso interno del autor reúne indistintamente los pensamientos y las impresiones, las reflexiones y las imaginaciones, del personaje llamado el autor. Distinguir la indistinción es importante porque apunta al hecho literario. Cierto, el autor sentado en la mesa de un café imagina el pasado y el futuro de la mesera, la peripecia de quienes ocupan la mesa contigua, la tragedia del conocido común de los vecinos de mesa, la relación posible entre el conocido común y la mesera, o entre la exnovia imaginada del exnovio imaginado de la mesera apenas vista y el imaginado desconocido conocido común de los vecinos de mesa… El discurso interno del autor es imaginación de la experiencia cotidiana, al tiempo que narración, recreación de esa misma experiencia. ¿Las acciones ocurren realmente o es nuestro modo de reunir la experiencia lo que nos permite reconocer las acciones?

Si no hay acciones fuera del marco de un discurso, el origen del discurso es la fuente de nuestra vida diaria. Vivimos en tanto hablamos; los hablantes somos los creadores de lo que vivimos. Sin embargo, Oz no permite que lleguemos a esa conclusión tan sencillamente. El que en la apariencia inicial es el discurso interno del autor y que en una segunda mirada es la imaginación narrativa de un autor aparece pronto como el discurso interno del autor, de aquellos con los que se relaciona el autor y del punto de vista del espectador que es el lector (algo así como ese efecto único de Virginia Woolf al cambiar la fuente de la narración entre los personajes sin que ninguno agote la narración por sí misma). O bien aquello que nos narra nos hace narradores que crean el marco desde el que surgen las acciones, o bien el autor es narrador de las narraciones ajenas y la vida es la reconstrucción literaria del desconocimiento de los otros. ¿Qué es aquello que nos narra? ¿Qué autor puede ser tal que su narración reconstruya la vida de los otros?

No se trata en Versos de vida y muerte de crear con la palabra, aunque a varios lectores les podría ser fácil esa blasfemia. El título de la obra está tomado del título de una obra que forma parte del discurso interno de la obra misma. Versos de vida y muerte nos presenta en varias de sus páginas algunos fragmentos de los poemas de un personaje que intituló su poemario Versos de vida y muerte. La narración novelística crea la obra poética. El lugar de los poemas es el intrincado sitio desarrollado en la novela. En la ejecución de la obra poética encontraremos el lugar de la creación novelística.

Versos de vida y muerte (poemario) es una obra tradicional del sionismo que reivindica al Estado de Israel y a los valores del mismo Estado. Según nos enteramos por la novela, los poemas fueron muy populares en un momento anterior a aquel en que se desarrollan el discurso y la acción de la novela; ahora, no se sabe si el autor sigue vivo y sólo los mayores recuerdan los poemas. La popularidad se explica por la intención nacionalista de los versos. Los poemas arraigan entre la gente, se popularizan, se vuelven necesarios, cuando expresan las opiniones de su tiempo, cuando confirman las convicciones de sus coetáneos, cuando nos dan la razón. Versos de vida y muerte (poemario) es el opuesto a Versos de vida y muerte (novela), que ve con ironía el nacionalismo, que cuestiona las opiniones de su tiempo, que impide confirmar cualquier convicción de sus coetáneos. En tiempos en que los lectores opinan que el lenguaje es sólo un problema, Amos Oz nos hace preguntarnos sobre la distinción entre palabra e imaginación, difuminando dicha distinción. En tiempos en que algunos lectores tienen la convicción de que el lenguaje es yahvista, Amos Oz nos conduce a considerar que el lenguaje sólo es posible por la distancia que da la imaginación: los hombres no creamos con las palabras, sino que por ellas salen a la luz las creaciones. ¿Quién crea? Amos Oz crea un autor que crea un discurso que crea a un autor que crea un poemario que crea a un autor que crea un modo de vida. El autor concluye con toda autoridad: la vida es una alegría que acaba en llanto. ¿Entonces quién crea la alegría? ¿Acaso podremos evitar el llanto?

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. Un accidente demasiado perfecto. Tras él, el presidente interpreta los hechos como un problema moral: que no lo acusen los neofascistas. El problema, empero, es legal. Ni el presidente por encima de la ley, ni la moral como excepción de lo legal. Fue un accidente demasiado perfecto.

Coletilla. La revista Letras Libres celebrará 20 años con su número de enero de 2019, un número imperdible, lector, que has de ir a comprar lo antes posible. ¿Por qué? Porque su portada será origen de una polémica importante; podríamos decir que la ilustración de portada llevaría por título “La Rapsodia Bohemia de López Obrador”. El artículo principal es de Enrique Krauze y está dedicado a una detallada revisión de los libros de historia que ha escrito el presidente López Obrador. El historiador muestra la distorsión ideológica de la historia que permea en las opiniones del político que se jacta de estar haciendo historia. Además, el número incluye una narración de Héctor Manjarrez (que este año publicó sus relatos reunidos en Historia), un ensayo de Ian Buruma sobre la libertad del arte y poemas de Hernán Bravo Varela. Además, se celebran cincuenta años de traducción poética de Gabriel Zaid, presentando versiones del sabio mexicano a poemas de: Voltaire, Po Chu Yi, Shakespeare, Geoffrey Hill, Paul Celan, Janos Pilinszky, Richard García, George Bataille, Jan Zych, Fouad El-Etr, Dorothy Parker, Nerval, Safo, Vidyápati y Pessoa. Imperdible, lector, Letras Libres de enero de 2019.

Panorama del honor

Panorama del honor

 

Quienes creen que la política no ha fracasado consideran al honor como un valor relativo a la comunidad y que al estado del honor se le juzga por el rol que juega en la conformación del todo social. Quienes creen que no es la política la que ha fracasado, sino el Estado moderno, consideran al honor como una cualidad permanente en la naturaleza humana y apelan a esa misma naturaleza para declarar su confianza en el futuro de la política. Quienes consideramos, en cambio, que la política ha fracasado disentimos en torno a la especificidad del carácter natural del honor y nos distanciamos a partir de la comprensión de la historicidad del mismo. De un lado se encuentran quienes consideran que el honor es natural al hombre, pero su precario estado actual se funda en un cambio en la naturaleza humana. Por otra parte se encuentra quien considera que el honor llama naturalmente al hombre, pero que su disposición al llamado cambia históricamente y que es ahora, en el momento crítico en que la política ha fracasado, cuando más indispuesto al llamado se encuentra el hombre. En otro lado se encuentra quien cree que el honor sólo es natural en un sentido analógico, pues es de segunda naturaleza, y que la variación en torno a su estado es consecuencia de los hábitos, y que una variación mayor, una variación histórica, modifica la disposición habitual, pero no la naturaleza. Por último estamos quienes creemos que la naturalidad segunda del honor no sólo se modifica por hábitos, sino por la conjunción de hábitos y conocimientos, por lo que el fracaso de la política conduce necesariamente a evaluar nuestro conocimiento de lo político desde la búsqueda de la verdad que da luz sobre lo político. Lo cual quiere decir que para comprender el fracaso de la política se requiere identificar lo mismo las falsificaciones intelectuales de lo político, que las imposturas morales de lo práctico; es decir, se requiere saber qué tan alejados creemos estar de la verdad que da luz sobre lo político. En el caso específico del honor se requiere identificar las falsificaciones de lo honorable. ¿Qué es lo honorable?

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Han pasado 19 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. En la semana volvió la polémica en torno al caso. Según publicó la agencia noticiosa AP, estaría comprobado que algunos detenidos por su probable responsabilidad en torno al caso fueron torturados a fin de obtener una declaración que permitiese armar una explicación de los hechos de la noche del 26 de septiembre. Nuevamente fue profusa la celebración de la caída de la «verdad histórica». Nuevamente fue discreta la corrección de la información, pues lo publicado por AP no considera que hasta después de un año de la detención se practicó a los detenidos el protocolo de Estambul, por lo que la información filtrada a la agencia noticiosa es inexacta. Por tanto: no está comprobado que las declaraciones se hayan obtenido por tortura. Y aunque es importante investigar que no haya sido así, la duda ya se sembró insidiosa.

Por otra parte, ya son cinco casos de desaparición forzada en Veracruz. 1. Los desaparecidos de Tierra Blanca (José Benítez de la O, Mario Arturo Orozco Sánchez, Alejandro González Díaz y Susana Tapia Garibo, desaparecidos por policías municipales en Tierra Blanca el pasado 11 de enero). 2. Claudia Ivonne Vera García del colectivo «¿Y quién habla por mí?» fue desaparecida por policías estatales en el municipio de Veracruz el pasado 23 de marzo. 3. Los desaparecidos de Papantla (Alberto Uriel Pérez Cruz y Luis Humberto Morales Santiago, desaparecidos por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo). 4. Jesús Alan Ticante fue desaparecido por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo. 5. Diego Arnulfo Bazán Vargas fue desaparecido por policías estatales en Veracruz el pasado 7 de abril. No hay novedades sobre ninguno de los cinco casos.

Según las estimaciones de algunas organizaciones de búsqueda de desaparecidos, en los últimos diez años han desaparecido aproximadamente trescientas mil personas. Los desaparecidos no deben ser olvidados.

Escenas del terruño. 1. Quizá la labor del periodismo es hacer público lo público, y para ello debe investigar lo mismo las certezas populares que indagar en las desconfianzas populosas. Eso ha hecho Héctor de Mauleón quien, gracias a tomarse el trabajo de revisar, cotejar y reportear, nos aclara que la liberación de uno de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato de Silvia Vargas Escalera no fue un tecnicismo. Vaya que nos hacía falta esta información. 2. Y si de la labor periodística se habla, resaltan las reflexiones que se han presentado en el diario Milenio. Alfredo C. Villeda reflexiona en torno a la labor del editor de periódicos y del problema que significan las páginas que «editan» información sin hacer verdadero trabajo editorial. En tanto que Ariel González Giménez reflexiona en torno al periodismo de las redes sociales. 3. El ensayo de indispensable lectura recientemente publicado por Enrique Krauze, «Desaliento de México«, ha removido los sentimientos de una parte del espectro político. Sintiéndose aludido por una parte del ensayo, Andrés Manuel López Obrador acusó a Enrique Krauze de ser parte de las personas que validaron el supuesto fraude de 2006, acusación con la que pretende descalificar el análisis del historiador. Krauze respondió certero: «Yo he criticado al sistema corrupto desde 1982, cuando él (AMLO) militaba en el PRI». 4. En octubre de 2014 señalaba aquí que es indispensable aclarar la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, pero que también es necesario asumir políticamente la responsabilidad en la muerte de Gonzalo Rivas. Ayer, en Milenio, Luis González de Alba hizo pública la propuesta de otorgar de manera póstuma la medalla Belisario Domínguez a Gonzalo Rivas. Es una propuesta justa.

Coletilla. “De la envidia es propio no añadir lo que falta, sino apoderarse de algo de lo que está completo y destruirlo en su totalidad”. Juan Crisóstomo

Legitimidad forzosa

Legitimidad forzosa

 

El diagnóstico antiilustrado de la crisis del hombre moderno exhibe la timidez con que la modernidad produjo su carácter. La crítica antiilustrada ve a un hombre timorato que no puede hacer lo suficiente para salir de su propia crisis, pues ni siquiera nota la crisis, pues su vida es pleno conformismo, deleite burgués, consumismo fácil, habladuría e inautenticidad. El hombre timorato, dice la crítica antiilustrada, necesita de inspiración. Por la inspiración, suprahistórica y alógica, el hombre instaurará una moral necesaria, y la moral necesaria inaugurará una nueva praxis. La nueva praxis inspirada devolverá el honor a la vida del hombre. La inspiración será el nuevo principio del honor. El honor será legitimador. La inspiración será Ley.

Que la legitimidad tenga por principio a la inspiración es consecuencia del fracaso de la política y del diagnóstico del fracaso que han hecho los antiilustrados. No es falso que el fracaso de la política se deba a la tecnificación de la misma, a un uso vicioso de la racionalidad y a una comprensión fragmentaria de la práctica. Pero no por ello es verdadero que ante la política tecnificada quede la salvación en la política carismática. Proponer una política carismática, que es inspirada suprahistóricamente y reforzada por la urgente necesidad de legitimidad, conlleva un uso vicioso de la práctica y una comprensión fragmentaria de la racionalidad. Ni la política tecnificada, ni la política carismática son políticas del logos, por ello su legitimidad siempre será una falsificación del honor. Pues el honor se falsifica cuando no se reconoce lo honorable.

La crítica antiilustrada al timorato hombre moderno falsifica el honor: mide el deshonor del hombre moderno desde una caricatura de la épica clásica. La crítica antiilustrada al honor burgués desprecia la paz, y los progresos morales, a nombre de una mitología de la guerra que disfraza la voluntad de poder. La crítica antiilustrada no reconoce lo honorable aunque habla del honor, pero mediante la fuerza hace pasar al poder como el nuevo honor. Porque lo honorable, más que en la guerra, se muestra en la paz: lo honorable es lo digno del ciudadano. Y sólo hay ciudadano cuando es posible la política. Y la política sólo es posible cuando es una política del logos. Lo honorable se reconoce mediante la razón y de lo honorable podemos dar razón. Dar razón de lo honorable es fundar su legitimidad. Cuando se niega la posibilidad de dar razón de lo honorable, se falsifica el honor y la legitimidad sólo puede fundarse en la fuerza. Para reconocer lo honorable, como lo muestra el Sócrates de la Apología, hace falta vivir la tensión entre honor y amor. La inspiración antiilustrada no puede devolvernos el amor.

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Han pasado 19 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. El informe del GIEI sigue dando de qué hablar. Por ejemplo, Arnoldo Kraus ha dicho: «Se dimite por incumplir, por ética, por reclamos de la ciudadanía, por honestidad, o para permitir que se investigue libremente. Dimitir es uno de los ingredientes de la ética de la responsabilidad y uno de los peldaños en busca de la verdad. Tras Ayotzinapa, ¿quién en el gobierno renunció?, o, ¿quién en el gobierno denunció?». En tanto, con su habitual lucidez, Guillermo Sheridan nos recuerda que la investigación del caso ha omitido preguntar por la responsabilidad de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) en las motivaciones del caso. Y Jorge F. Hernández señala la necesidad de una explicación del caso, para apuntar incisivo que EPN «parecía experto en teleprompting y corbatones de ancho nudo, y resultó decepcionante simulación de variadas distracciones baladíes».

Por otra parte, ya son cinco casos de desaparición forzada en Veracruz. 1.En el caso de los desaparecidos de Tierra Blanca (José Benítez de la O, Mario Arturo Orozco Sánchez, Alejandro González Díaz y Susana Tapia Garibo, desaparecidos por policías municipales en Tierra Blanca el pasado 11 de enero) no ha habido novedades. Sin embargo, en una conmovedora entrevista radiofónica el pasado lunes, los padres de los desaparecidos afirmaron que durante su plantón afuera del ministerio público de Tierra Blanca recibieron la visita de familiares de muchos más desaparecidos en la región; su lista llega a 100. 2. Claudia Ivonne Vera García del colectivo «¿Y quién habla por mí?» fue desaparecida por policías estatales en el municipio de Veracruz el pasado 23 de marzo. No hay novedades en la investigación. 3. En el caso de los desaparecidos de Papantla (Alberto Uriel Pérez Cruz y Luis Humberto Morales Santiago, desaparecidos por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo) resalta que en reunión con funcionarios federales los padres de los desaparecidos solicitan que se investigue al presidente municipal perredista de Papantla, pues probablemente él sea pieza clave para la solución del caso. 4. Jesús Alan Ticante fue desaparecido por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo. Sus familiares, junto a los de Uriel Pérez y Humberto Morales, publicaron una carta abierta dirigida a algunos funcionarios federales. 5. Diego Arnulfo Bazán Vargas fue desaparecido por policías estatales en Veracruz el pasado 7 de abril. No hay novedades sobre el caso.

Concluida la primera etapa de labores de la Brigada Nacional de Búsqueda, son seis estados los que la solicitan con urgencia. Falta la respuesta oficial a los más de 500 restos que la Brigada encontró en Veracruz.

Los desaparecidos no deben ser olvidados.

Escenas del terruño. 1. Gravísimo lo que pasa en Coahuila. Como se dijo en este blog el pasado jueves, el diario Vanguardia advertía de amenazas e intimidaciones hacia sus colaboradores. Ayer por la tarde se informó que alrededor de 30 elementos de la corporación «Fuerza Coahuila», que depende de la Secretaría de Gobierno del estado, irrumpieron en la casa del director del diario y robaron sus pertenencias, además lo arrollaron con un vehículo particular. ¡Los policías estatales robando y atropellando al director del diario! Horas antes, un exgobernador demandó al diario por una nota que lo compromete. Gravísimo caso de censura. Gravísimo. 2.  Alejandro Hope advierte que la violencia criminal ha vuelto a los niveles de 2012. Es información preocupante, es información urgente. ¿No nos quema este infierno? 3. La semana pasada sugerí la lectura de la polémica entre José Ramón Cosío e Isabel Miranda en torno al «debido proceso», añadamos la opinión de Nelson Vargas, quien afirma no ser un ignorante de las leyes, sino tan sólo un padre de familia al que hace nueve años le destruyeron la vida y que quisiera cuidar lo que le queda. 4. José Luis Reyna apunta detalles sobre nuestro mal humor, ése que no le gusta a EPN. 5. Jesús Silva-Herzog Márquez nos hace ver que la epidemia de mal humor es, a ojos del presidente, una conspiración de malhumorados que no quieren reconocer sus logros.

Coletilla. La semana pasada sugerí la lectura de “Desaliento de México”, el más reciente ensayo de Enrique Krauze. Ya se puede leer en la página de Letras Libres. Léase. Es un ensayo importante. Quizás es el equivalente a “Crisis de México” de Daniel Cosío Villegas en nuestros días.

La increíble y breve historia de San Agustín y las quesadillas

La increíble y breve historia de San Agustín y las quesadillas

Cualquiera sabe que no todo combina con todo, que algunas cosas no van bien juntas y que otras es difícil aceptar separadas. Un invierno sin frío es un verano fastidioso. Un refresco sin gas es un jarabe aguado. Y una quesadilla sin queso… pues es algo discutible. En tiempos del café descafeinado y la leche deslactosada, una quesadilla desquesadillada parece algo perfectamente posible, pero incorrecto. A las de papa les decimos papadillas y pescadillas a las de pescado. ¿Por qué sería quesadilla la tortilla rellena por algo distinto al queso? La quesadilla sin queso oculta algo más que su relleno.

La primera mención de la palabra quesadilla como entrada de un diccionario se registra en el Diccionario de Autoridades de la Academia Española de 1737 y se la define como “cierto género de pastel compuesto de queso y masa que se hace regularmente por carnestolendas”, refiriendo como fuente la Musa Sexta de Francisco de Quevedo. En los poemas de Quevedo, empero, quesadilla aparece en tres ocasiones. En el romance 67:

Destierro puños pajizos;
que hay damas pastelerías
que traen en puños y en manos
roscones y quesadillas.

En el romance 13:

Vuestros puños de azafrán
y manos descoloridas,
parecen por Navidad
roscones y quesadillas.

Y en el romance 6:

Tras quesadilla y roscón
el gallo en carnestolendas
hace, al revés de San Pedro,
llorar lo que no se niega.

Evidentemente es el último poema el que cita el diccionario, y es, además, el más interesante. La primera mención de las carnestolendas está en el diccionario de la Academia de 1729 y se las define como “los tres días de carne que preceden al Miércoles de Ceniza, en los cuales se hacen fiestas, convites y otros juegos para burlarse y divertirse”. El gallo en carnestolendas, según sabemos por el segundo capítulo de El buscón (1626), refiere a una costumbre del carnaval español en la que un niño investido como rey perseguía al perdedor de la pelea de gallos para cortarle la cabeza. Al ser carnavalesco y presentarse como “al revés de San Pedro”, el rey de gallos quevediano es una manera de referir la persecución del converso: el carnaval hace llorar al creyente. Las quesadillas, pues, se nos han juntado con la herejía.

Sin embargo, es falso que la primera mención de la palabra quesadilla en español se encuentre en Quevedo, pues la he encontrado en el Vocabulario universal en latín y en romance de Alfonso Fernández de Palencia, escrito en el muy cercano 1490. En la entrada para el término artocrea se define “empanada de carne como artotira es empanada de queso que decimos quesadilla”. Artotyra, según un diccionario neerlandés en línea (http://www.inl.nl/), comparte raíz con el bajo latín torta y con el francés tarta, de donde nombramos a tantos platillos y postres. Según Corominas, torta viene de una contracción del dativo de artos y su artículo correspondiente: torton, sería el nombre griego para el pan. Y como aclara bien Pierre Chantraine en su Dictionnaire étymologique de la langue grecque, artos es el nombre griego para el pan de trigo, en oposición a maza, nombre griego para el pan de cebada. El diccionario de latín de Oxford refiere además que el término artotyra se utilizó para nombrar una secta herética. San Agustín habla de ella en Las herejías (XXVII) del lejano 429: “Artotiritas, son los llamados así por sus ofrendas. En efecto, ofrecen pan y queso diciendo que ya los primeros hombres celebraron las oblaciones de los primeros frutos de la tierra y de las ovejas”. Juntando el pan y el queso regresamos a la quesadilla que se nos había juntado con la herejía.

El término griego para queso es tyrós, mientras que en latín es caseus. Caseus está en Plinio (Historia natural, XI, 42), quien lo da como marca de civilidad; al igual que en Estrabón (Geografía, III, 3), quien distingue entre celtas y britanos porque los primeros sabían preparar queso. Probablemente el origen del término latino se hunde en las oscuridades de la historia celta. Hay que considerar que son los descendientes de los celtas de Galacia quienes constituyeron la secta de los artotiritas, y son los descendientes de los celtíberos quienes propalaron el montanismo en la Hispania; de donde seguro lo tomó Tertuliano. Restos de lengua celtíbera se encuentran en gallego y castellano, mientras que la lengua geográficamente intermedia entre ambas es el leonés. La primera documentación cercana al español del término queso es del leonés y aparece en el 955 bajo la forma kayso, de donde derivan el portugués queijo, el gallego queixo, el asturiano quesu, el leonés moderno queisu, el manchego querso y el murciano quesso (en las otras regiones de España el nombre del queso proviene del mozárabe). De la tradición celta también puede provenir la palabra carnaval; o al menos es una de las fuentes que determinan el modo de la celebración. Que en el carnaval español antiguo un niño degollara un gallo puede ser una pervivencia de la interesante observación de Diódoro Sículo (Historia, V, 29) sobre la importancia que concedían los celtas a cercenar la cabeza como señal de empoderamiento. Siendo las artotiras uno de los platillos habituales en el antiguo carnaval español, y siendo el carnaval uno más de los constantes episodios de conflicto entre paganos y cristianos, bien puede ser que les comenzaran a llamar quesadillas para que los caínes no mataran a los abeles, para que dejaran de perseguir conversos. Otra cosa es si ahora se les deja de poner queso sólo por perseguir los pesos.

 

Námaste Heptákis

 

Que quepa duda. En lo que va del año, en Tijuana han sido detenidos dos menores de edad con cargos de homicidio. Los perfiles de los detenidos coinciden: niños adictos al crystal que por que le sean condonados 10 mil pesos de deuda con quienes les suministran la droga aceptan matar a alguien. Sin ánimos de exculpar o soliviantar la ley, cabe la duda: ¿no son los «niños sicarios» un tipo de víctima?

Escenas del terruño. 1. En México se encuentra la población con mayor índice de suicidios a nivel mundial.
2. Que quede constancia de la islamofobia en México y del aumento de conversiones en el país. Aunque los medios han ignorado el dramático conflicto religioso en Chiapas.
3. Excelente el artículo de Mauricio Meschoulam en El Universal de hoy.
4. En un comunicado difundido el 8 de diciembre, la Secretaría de Educación Pública anunció que determinó cesar de sus funciones a un grupo de docentes que saboteó en Guerrero el proceso de evaluación. Sin embargo, la sanción de la SEP contraviene el artículo 75 de la Ley General del Servicio Profesional Docente, donde se establece que no pueden ser cesados de sus funciones sin otorgar diez días hábiles para que el probable responsable se defienda legalmente y otros diez para que la dependencia dé respuesta legal al caso. ¿Es legal la determinación de la SEP?
5. En cuanto al caso de los desaparecidos de Ayotzinapa hay que considerar cuatro puntos relevantes. Primero, con motivo de la reunión de los padres de los normalistas desaparecidos con funcionarios del gobierno federal, una interesante observación de parte de Ciro Gómez Leyva el pasado 1 de diciembre. Segundo, Carlos Puig reflexionó el 3 de diciembre sobre el problema de la nueva posición de algunos funcionarios federales en torno a otros rumbos de la investigación sobre Ayotzinapa. Tercero, el GIEI dijo el pasado 7 de diciembre que no hay evidencia de que la noche del 26 de septiembre de 2014 hubiese habido un incendio en el basurero de Cocula y que hay evidencia de que esa noche llovió en Iguala. Inmediatamente la tribuna de los políticamente correctos declaró el desmoronamiento de la «verdad histórica» del gobierno federal. Sin embargo, una vez más se malinterpretan las fácilmente malinterpretables afirmaciones de los expertos de la CIDH. Una cosa es que no haya evidencia del incendio y otra que haya evidencia de que no hubo incendio. Una cosa es que esa noche haya llovido y otra que por la lluvia no haya habido incendio. Y las supuestas pruebas satelitales no son suficientes: las dos fotos muestran una gran nubosidad sobre la zona, y por las nubes -evidentemente- no es posible ver incendio alguno o ausencia de él. Insisto: cada quien tiene su «verdad histórica» y a nadie parece importarle la verdad del caso. El caso no debe ser olvidado. Y por último, es indignante el modo en que ayer fue tratado Enrique Krauze en la Normal Rural de Ayotzinapa. Los padres de los desaparecidos se opusieron a que el historiador diera su conferencia porque “nos dicen que él es una gente del gobierno, y además es un reaccionario” (Reforma 12/12/15 p.9). Krauze dio la conferencia en una sede alterna. Tomo dos de sus declaraciones. “Un Estado que no protege la vida, un Estado que no supo proteger la vida de esos 43 muchachos, es un Estado que nos ha quedado a deber”. “Frente a intolerantes, defendí el debate libre”. Una vez más, Enrique Krauze dio muestra de su valentía civil. Que quede constancia.

Coletilla. Diciembre me gustó para acordarme del gran Germán Dehesa. Parece que la realidad se ha puesto de acuerdo, o quizá los astros se han alineado, pero mucho nos recuerda la necesidad de la aguda inteligencia de don Germán. Corre diciembre y nadie está alertando sobre el paradero de los fruitcakes, esa mezcla de aserrín y melaza cuya ubicación siempre era alertada por Dehesa. Recordemos que, según sus investigaciones, sólo se hicieron cinco fruitcakes y han ido pasando de mano en mano a efecto del roperazo. Sin el servicio público de don Germán tendremos que estar alerta por nosotros mismos. Por otra parte, ahora que fue la FIL tuvo bastante difusión la moda de los booktubers; Germán Dehesa fue el primer booktuber, él inventó ese medio de promoción de la lectura. Además, en este fin de semana de Teletón hay que recordar que Germán decía que quizás es la única iniciativa ciudadana que nos ha funcionado; lo cual seguramente explica a sus tantos detractores. Y por último, Germán diría: ¡los poderosísimos Pumas están en la final! Aunque ahora no se vean tan poderosos. Se extraña a Germán Dehesa.