Fisura

Las partes se distancian

                                                               se dividen

la tierra se agrietó,

dentro de ella

era desgaste.

Fricción que provocaba

calor que acababa

lentamente;

ardor y furia de la tierra.

Se resquebraja y el temblor rompe,

aniquila, pulveriza, descompone.

Niños que lloran varados

en la tierra,

jóvenes extrañando

resisten la grieta.

La tierra nunca volverá a ser una

cada mitad                                         acaba en su lugar

10 de mayo

Sólo en el regazo de María es posible encontrar el cobijo que la modernidad es incapaz de proporcionar.

El dolorido corazón del hombre, acude tembloroso a los brazos de la madre, antes de presentarse con el padre y pedir el perdón, que amorosamente se le concede en el momento de la salvación.

Sólo en el regazo de María la salvación encuentra el calor materno y amoroso de la madre que nos fue entregada en el dolor y que nos disculpa por hacer lo que no sabemos cuando lastimamos a nuestro salvador.

Sólo en el regazo de María nosotros renacemos como hijos de Dios, ya que el hijo bien amado del padre desde la cruz nos lo otorgó. Benditos somos por tener el regazo de María, porque nos entregó a su hijo y nos mostró la dulzura del servicio desde antes de la venida del salvador.

Pero ingratos, celebramos a las madres exigiendo las perlas que la virgen jamás pidió.

Maigo.

 

 

 

 

El hombre privado

El hombre privado

El matrimonio es una elección, no una exigencia de la necesidad. La familia es una región de la libertad. No es política, porque las decisiones de los padres para mantener su hogar o, sobre todo, para decidir lo que en ella gobierna dependen de una deliberación en torno a los integrantes de ella. Por eso gobernar no es lo mismo que ser un padre. Los hijos y la mujer no son esclavos. Los griegos lo distinguían, aunque todo mundo se queje de que eran una bola de primitivos que no diferenciaban a su mujer de sus esclavos. Mandar a los esclavos tampoco era parte de la política. Se manda a los ciudadanos de un régimen. La teoría de los valores mantiene la simplicidad de que la familia es la base de la sociedad en tanto es el núcleo educador. Esa idea empobrece nuestras convicciones sobre la educación y nos vela la vista ante la verdad sobre la libertad. Por eso nos confunde en torno a la importancia de la familia ante lo político.

Modernamente, se cree que la política se cambia o construye desde su raíz. La libertad del hogar debe inclinarse a cincelar moralmente al ciudadano para que respete y obedezca a sus padres. Pero esa no es necesariamente libertad. Los ciudadanos deciden que hacer en su casa, pero para la virtud es necesaria la política. Por eso la educación familiar no evita el problema del mal. La libertad que funda a la familia es la de la decisión que tiene todo juicio humano sobre la manera en que ha de vivir, lo mismo para decidir sobre su trabajo como sobre las dimensiones de su casa. La libertad política se ejerce en la acción. Por eso la virtud es visible y juzgable. Entiendo que por ello puede problematizarse sobre lo hereditario de la virtud como sabiduría para la acción.

¿No es verdaderamente problemático que la política y la virtud estén asociadas de tal modo? La solvencia familiar, el bienestar económico no hacen hombres justos, sólo hombres menos necesitados. De la misma manera, la política no funciona cuando sabemos ser buenos orquestadores de lo privado. La prudencia no es lo mismo que la obediencia o la responsabilidad. Los buenos ciudadanos no siempre son buenos hombres. Por eso no puede haber virtud cuando queremos que la libertad sea sólo la medida de las posibilidades que nuestros deseos abren ante nuestros ojos. El mal nos enseña más allá del valor. La piedad sabe que la ética, como saber, es sólo el primer paso en el camino hacia lo mejor. Orígenes decía que el saber práctico era sólo un primer peldaño en el saber divino. No hay mejores hombres mientras la política no sea ese modo de ser mejor. La injusticia no siempre vive en las demostraciones arbitrarias de poder.

Tacitus

Añoranza

También hace falta paciencia para no recordar.

Maigo

Amistad y pudor

Amistad y pudor

 

El diálogo platónico sobre la amistad, Lisis, es rico en rubores. Pudor y amistad, podríamos pensar, tienen una relación profunda e indispensable. Al tiempo que, mientras lo consideramos, nos sorprendemos de lo inusitado de la relación: en nuestros tiempos es poco afortunado quien busca lo que sobre el asunto se ha pensado. Parece que para Platón era claro que pudor y amistad tienen una relación profunda; para nuestros días, parece que si acaso hay relación no hay razones para que sea profunda. La diferencia, obviamente, da qué pensar.

En total hay tres rubores en el diálogo: dos corresponden a Hipotales y uno a Lisis. Evidentemente, no podrían ruborizarse los impetuosos Ctésipo y Menéxeno, pues no es apropiado ruborizarse para el compañero de Hércules (recuérdese que así se asume Ctésipo en el otro diálogo platónico en que aparece; considérese que los nombres de los hijos del Hércules mítico y el Hércules platónico coinciden). De los tres pudores, el primero se presenta al exterior de la escuela; los otros dos, al interior. Dentro de la escuela, los dos pudores delimitan la parte privada del diálogo y señalan la ausencia de Menéxeno. Los pudores del Lisis se presentan en la investigación de la amistad como deseo; mientras que la investigación de la causa de la amistad no presenta pudores. La investigación de la causa de la amistad está rodeada de la investigación pudorosa de los deseos. Podríamos pensar que, para Platón, no sabremos realmente qué es la amistad si no preguntamos qué es el deseo.

El primer pudor del Lisis aparece cuando Hipotales ve descubierto su deseo por Lisis. El segundo, cuando Hipotales reconoce su deseo por Lisis. El tercero aparece en Lisis cuando su deseo de saber se ve descubierto. Los tres pudores aparecen en el descubrimiento del deseo. Los tres pudores descubren los tres tipos de deseo: epithymía, philía y eros. Los tres deseos son descubiertos por la presencia de Sócrates, por la sabiduría erótica de Sócrates. El conocimiento de uno mismo, obviamente, no puede dejar de lado la pregunta por el deseo.

El último de los pudores del Lisis cierra el pasaje en que se muestra la razón por la cual la amistad no es una acción; lo que tiene una consecuencia importante para pensar la necesidad del cuidado de la amistad –como lo suele pensar la mayoría- y la posibilidad de la amistad virtuosa –como la suelen pensar los lectores de Aristóteles-. El lugar del último pudor en el diálogo indica al fundamento mismo de la amistad y del pudor. Tras el último pudor, el deseo sólo vuelve a aparecer en el diálogo hacia el final, en la consideración de lo oikeion, el fundamento de la comunidad en que se dan la amistad y el pudor. Amistad y pudor se relacionan porque la vida humana experimenta lo oikeion. Y lo difícil es reconocer esa experiencia. Amistad y pudor sólo vuelven a presentarse juntas en función de lo oikeion cuando San Pablo muestra el fundamento de la comunidad de fe (Gálatas 6:10). La amistad está en problemas cuando ni San Pablo ni Platón nos iluminan, cuando lo oikeion no puede reconocerse y cuando no vemos posibilidad de que pudor y amistad vayan juntos. ¿O no es por eso que confundimos la amistad con la complicidad?

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Una cosa es la paz con justicia y dignidad, otra es la pax oeconomica de los administradores de la desgracia. Según leemos en la conversación de Martha Anaya con J. Jesús Lemus, el país está a un paso de conseguir la segunda -y con ello un paso más lejano de la primera-. ¿Cómo nacerá la pax? Mediante un narcopacto bajo la convocatoria de Rafael Caro Quintero en contra de Joaquín El Chapo Guzmán. 2. Si es cierto lo que publicó el pasado lunes Jorge Fernández Menéndez, a la indignación de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa hay que añadir el asco del canibalismo en el basurero de Cocula. 3. Ha pasado desapercibida, pero es información importante: en comisiones de la Cámara de Diputados se ha aprobado una iniciativa de Sylvana Beltrones para limitar la reproducción asistida a parejas casadas. 4. Nuevamente tomaron las calles y alzaron la voz. Nuevamente sus alegatos son endebles. José Antonio Crespo comenta un caso. Mientras que el panista Germán Martínez Cázares hace una reflexión cuidadosa sobre «la defensa de la familia» que bien deberían considerar sus compañeros de partido.

Coletilla. Hace dos semanas señalé que el Frente Nacional por la Familia está integrado por panistas, yunquistas y miembros de lo que será el Partido Solidaridad. Ya está confirmado públicamente: el Frente Nacional por la Familia buscará ser partido político nacional. Dejará de lado el nombre de Partido Solidaridad -como se le conoce en círculos de extrema derecha- y aprovechará el impulso de su forma actual. Sus caras públicas: Mario Romo, de Red Familia, expresidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Solidaridad y relacionado con el gobierno panista de Martín Orozco en Aguascalientes (elección en la que ministros de culto católico pidieron votar por el PAN); Juan Dabdoub, del Consejo Mexicano de la Familia y quien, para ACI Prensa, declaró en junio pasado que buscan derrotar en las elecciones de 2018 a quienes apoyen a la comunidad LGBTTTI; Vicente Segú, de Fundación Incluyendo México, aliado de la gobernadora priista de Sonora Claudia Pavlovich y promotor en 2006 de la pena de muerte para violadores. El financiamiento va por cuenta de Patrick Slim, hijo del famoso empresario.

Problemas de -y por- la familia

Problemas de -y por- la familia

(El narco y la familia)

Juegan con cosas que no tienen repuesto

ni recuerdan que en el mundo hay niños

Las matanzas que se dan a lo largo y ancho del país son el resultado de disputas entre familias, así como entre hermanos, primos, cuñados, compadres, etc., etc., que cual serpientes en un sólo cuerpo adelantan la lengua para saborear el aroma mortífero que detenta el poder a la dignidad de los que quedamos en medio de sus mordidas. ¿Podríamos definir con esta imagen al narcotráfico? Yo creo que sí, miles de cabezas que piensan cómo joder a los otros miembros del cuerpo, cuerpo que sólo se compone de vientre y cabezas, es decir, de rabia, de hambre de poder ser la única cabeza. El apetito de poder es infinito si sólo es apetito. Es molesto si se comparte. El hambre de odiar a los demás se hereda al que queda tras el jefe caído. El problema es que no sólo es una familia, no es una hidra nada más, son varias mordiendo a todas partes. ¿En qué enredo venenoso está metido el país? Todos los sabemos: familias de infaustos que haciendo el mal quieren ser reconocidos como los únicos reyes del negocio. Pero en todo este caos ellos no ven lo que a su paso destruyen realmente. Están ciegos y sólo ven enemigos, los demás no existimos. Incluso las serpientes en la cabeza de Medusa veían a cada una de sus víctimas. Este amasijo de maldad, al que llamamos narcotráfico, es más que un monstruo.

Intentemos otra imagen. En el reino animal hay un comportamiento que los depredadores usan cuando se encuentran entre sí, por ejemplo, dos cobras negras cuando luchan por su territorio inflaman los alerones que les rodea la cabeza y el cuello y mientras más grandes sean, más fácil es amedrentar al oponente.  Las membranas que rodean a las cabezas de los capos son los brazos armados con los que cuentan; las relaciones en el gobierno; el territorio que se ha podido dominar; las relaciones en el exterior; la cantidad de negocios que se manejan; la cantidad de dinero que gastan en protección… Pero la comparación es, otra vez, insuficiente, pues en este caso, todo lo mencionado no sólo es temido y odiado por los rivales, sino que, en un giro de la maldad del hombre, es, sobre todo, envidiado. ¿Qué animal envidia y quiere ser más muerte que la muerte?

Volvamos a lo de las familias. Las familias que ejercen el narcotráfico no sólo son venenosas dentro de ellas, ni entre ellas, sino que quiebran a dentelladas el núcleo social de México. No me refiero sólo a la familia, que ya es una gran herida, sino a las instituciones públicas: policías, militares, políticos, médicos, estudiantes, –muchos no lo habrán hecho por su voluntad; lamento su muerte y su silencio forzado. Hace poco se cumplieron dos años del resquebrajamiento de 43 familias que en un giro del deseo de paz y justicia nos invitaron a no quedarnos con nuestras penas, a acompañarlos en las suyas, pero no con los sollozos de la lástima, sino con deseo estruendoso de justicia, de paz… Es que ellos no ven el daño que hacen, por eso no responden. Son más que monstruos, más que animales, menos que hombres. Es que nosotros tenemos la culpa por atravesarnos en sus negocios. Familias que se gestan para hacer negocios no pueden tener como base el amor, ni como fin la felicidad, no son parte del Estado, sino de un gremio que va enlamando al país. Estas familias son a las que hay que atacar, por las que hay que sentir vergüenza, si no, todos acabaremos en el vientre de la hidra, o como miembros de una familia así.

Javel

Para seguir gastando:

El problema de la familia no está en los elementos que la componen, quién la integre, sino en el fin para el que se crea. Las personas de la comunidad lésbico-gay también pueden ser padres y madres, ya que ser padre o madre tiene que ver con el deseo de criar con amor a otro ser humano para que sea buen hombre o mujer. Si la ley imposibilita el bien, también es un negocio injusto.

La familia LGBTTTI

La vista es un sentido muy generoso, pues podemos pasar nuestra mirada por casi tantas cosas, como belleza hay en el mundo. Flores, automóviles, letras, pinturas y personas se nos presentan para poder ver detalles, semejanzas, diferencias; ver el mundo en general. Pero vemos y no conocemos. Vemos rostros y no entendemos el porqué las caras buscan desaparecer los rasgos. Vemos y no entendemos la destreza de las emociones que recorren los pliegues más diminutos, que pretenden taparse, pero que moldean una vida. ¿Saben las mismas personas que se observan al espejo qué buscan, qué desean?, ¿tendrán anhelos que pugnan por romper con la vida que han creído que podría proporcionarles la felicidad? Y si esos anhelos surgen desbordantes, ¿serán como si un retrato se cuarteara?, ¿será suficiente el deleite que proporciona la vista para entender qué pasa en el alma humana?

La agenda de las preocupaciones que suele compartir la gente que está a la moda desató fuertemente la polémica adormilada el fin de semana: las secuelas de lo que ocurrió en Europa, la marcha de algunos políticos y la marcha por el orgullo LGBTTTI. De entre todos estos sucesos complicados, el más difícil de comprender es la marcha del orgullo, pues creemos que ya entendemos que se trata de un espectáculo de gente exótica. Pero además de música y colores, gritos y susurros, hay problemas que nuestra manera de mirar no alcanza a comprender. Por ejemplo, ¿qué diferencia, además de la que muchos pueden pensar en diez segundos, hay entre un transexual y un trasngénero? Es decir, ¿cómo se sienten, por qué decidieron ser de tal modo y no de otro?, ¿se sentirán plenamente seguros de su decisión? Esto, por considerar un problema medianamente complicado, pero también podemos pensar en qué sea la familia y si la familia siempre deba pensarse en términos de procreación. Si la familia tiene como cometido cuidar a los hijos y hacerlos personas buenas, ¿eso no lo pueden hacer las parejas de mujeres así como las de hombres? Aunque algunos han pensado: la sociedad rechazará a esos niños, los mirarán con malos ojos. Ante eso, la comunidad podría pugnar, defender y demostrar que pueden ser buenos padres, que no abandonarán a sus hijos con una sola persona y que intentarán evitar la infelicidad de sus niños con quiebres en la propia unión familiar. La dificultad no radica en aceptar eso que nos parece tan raro, sino en entender el porqué esas uniones pueden ser buenas; la dificultad radica en pensar para la familia y la sociedad y no buscar un mundo individual.

Yaddir