Cuando la religión sea posible

Cuando la religión sea posible

 

La distinción entre idolatría y religión sólo es posible cuando comienza a comprenderse la posibilidad de la religión. En el ambiente idolátrico de nuestros días, nada parece tan claro y tan evidente como la necesidad del sentimiento religioso. Unos, desde el existencialismo, postulan al sentimiento religioso como una reacción fáctica a los excesos teóricos de la teología especulativa. Otros, desde la psicología, postulan a lo numinoso como fundamento de toda hierofanía. Y los más, desde la antropología, afirman una constante humana creadora de mitos religiosos. Si el hombre por naturaleza inventa dioses, la religión es imposible y lo honorable es necesariamente arbitrario. Si toda hierofanía (dárshana para budistas e hinduistas) es una realización del sustrato numinoso de la experiencia humana, la religión viene a ser el camino interior del conocimiento humano y la idolatría la manifestación exterior del poder humano; lo honorable se pierde por la orilla del ego. Por este mismo camino, el sentimiento religioso torna la evidencia inmediata del sentimiento oceánico que algunos llaman numinoso. El fundamento, pues, de la religión así entendida es lo numinoso. Lo numinoso es la más profunda negación de la posibilidad de la revelación.

No puede asimilarse la revelación (judía, mandea, cristiana o islámica) a lo numinoso porque la comprensión de su posibilidad metafísica lo impide. La realización de lo numinoso está determinada por la apertura misma de lo sagrado, por el llamado del fundamento y la respuesta de lo fundado. Lo numinoso es suprahistórico, porque la respuesta al llamado cambia históricamente, en tanto el llamado siempre es el mismo. Lo numinoso es alógico, porque la palabra encubre el llamado cuando no está fundada por el llamado mismo. Lo numinoso no puede ser eterno. Lo numinoso no puede ser histórico. Por ello, lo numinoso no puede ser revelado.

La revelación, por otra parte, es la esencia de la religión. Sólo porque hay revelación, la religión es posible. La revelación, el Dios que habla como hombre, es histórica y eterna: el Verbo se ha hecho Carne. La posibilidad de la religión se funda en el hecho de que Dios ha asumido la naturaleza humana y nos llama como hombres -en la historia- a atender el llamado -en lo eterno- por la palabra –que es el Verbo-. El llamado, que en la plegaria principal dice “hágase Señor tu voluntad”, es obediencia, y la obediencia sólo puede ser histórica. Porque la obediencia histórica se explica lógicamente a los hombres, la obediencia no es tiránica. Y porque la obediencia, que en Jesús fue plena, es lógica e histórica, puede reconocerse su posibilidad a partir de su fundamento eterno. Así aparece lo honorable. Sólo en ese sentido la religión posibilita la salvación. La salvación de la revelación –eterna, histórica y lógica- no es liberación (moksha en el hinduismo y el jainismo). La salvación, por eso, no puede ser idolátrica. La distinción entre religión e idolatría sólo es posible cuando comienza a comprenderse la posibilidad de la salvación.

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Han pasado 20 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los padres han reiterado que no confiarán en los informes oficiales hasta la destitución de Tomás Zerón. Por su parte, los funcionarios han dicho que se dará seguimiento internacional a la investigación del caso, pero no han aclarado los pormenores del seguimiento. Y el Señor Presidente, supongo que con buen humor, le dijo a La Jornada que todavía no entiende cuándo el caso Ayotzinapa dejó de ser un problema local y comenzó a ser un problema para -lo que él llama- su gobierno. Ahí nos avisa cuando entienda, licenciado.

Por otra parte, ya son cinco casos de desaparición forzada en Veracruz. 1. Sobre el caso de los desaparecidos de Tierra Blanca (José Benítez de la O, Mario Arturo Orozco Sánchez, Alejandro González Díaz y Susana Tapia Garibo, desaparecidos por policías municipales en Tierra Blanca el pasado 11 de enero) hay que señalar que el pasado 26 de mayo se llevó a cabo la reunión programada para el 12 de mayo; en dicha reunión los funcionarios informaron a los padres que hay dos detenidos más en torno al caso y que ya se concluyeron las pruebas de perfil genético de los restos hallados en el rancho El Limón, sin que ninguno de los restos pueda ser relacionado con alguno de los desaparecidos. La postura oficial es importante, pues en un principio la fiscalía del estado pretendía demostrar el homicidio de uno de los desaparecidos a partir de una marca de sangre. 2. Claudia Ivonne Vera García del colectivo «¿Y quién habla por mí?» fue desaparecida por policías estatales en el municipio de Veracruz el pasado 23 de marzo. No hay información nueva sobre el caso. 3. Los desaparecidos de Papantla (Alberto Uriel Pérez Cruz y Luis Humberto Morales Santiago, desaparecidos por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo). No hay información nueva sobre el caso.  4. Jesús Alan Ticante fue desaparecido por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo. No hay información nueva sobre el caso. 5. Diego Arnulfo Bazán Vargas fue desaparecido por policías estatales en Veracruz el pasado 7 de abril. No hay novedades sobre el caso.

Escenas del terruño. 1. La gran investigación periodística de la semana fue la de Animal Político sobre los presuntos actos de corrupción en Veracruz. Los funcionarios del estado no han podido desmentir la información. El miércoles, en debate con Daniel Moreno -director de Animal Político– en el programa de Ciro Gómez Leyva, los funcionarios afirmaron lo absurdo: «nosotros actuamos conforme a los lineamientos», a lo que Moreno respondió: «pues preocúpense, porque los lineamientos solapan actos de corrupción». Derrotados, el jueves dieron lugar a los «deslindes» de quien en otro momento comenzó la investigación. Esforzados en decir que hay fracturas dentro del equipo editorial de Animal Político, pero incapaces de mostrar que la información es falsa. ¿Qué número de resultado de su «gobierno» es este, señor Duarte? 2. Dijo ayer el señor que tiene el puesto de gobernador de Guerrero que en su estado «el narco no hará lo que quiera». ¿Acaso se omitió un «yo» antes del verbo querer? 3. «En México se sigue asesinando, ejecutando, como en los momentos duros de la llamada Guerra de Calderón«, señala -al revisar las cifras de abril- Ciro Gómez Leyva. 4. La censura se disfraza de amenaza; léase a Carlos Loret. 5. Marcelo Ebrard es mejor político de lo que popularmente se dice; claro, no es un buen político maquiavélico. 6. No está de más tener presentes nuevamente las costumbres «literarias» de una entrevistadora mexicana.

Coletilla. “Por caridad, ya no es humano el hombre; se ha convertido en providencia”. Antonio Caso

Diferencias en el panorama

Diferencias en el panorama

 

Si aceptamos que lo honorable es relativo a los valores de cada sociedad, se cancelará la teorización sobre el honor y será inevitable que la sociedad conformada en torno al “honor” sea tiránica. La cancelación de la teoría conduce a la tiranía. La aceptación de los valores supone la tiranía. Sólo si hay verdad relativa a lo honorable es posible oponerse a la tiranía.

Considero que fue la patrística cristiana quien reconoció  y explicó  más esforzadamente la relación entre la verdad relativa a lo honorable y la tiranía. Pues la patrística cristiana fue la teorización de la diferencia entre religión e idolatría. Nuestra distancia de la diferenciación patrística está marcada por tres prejuicios modernos. El primero, la cancelación del problema de la razón y la revelación. El segundo, la reducción de la verdad al conocimiento científico. Y el tercero, la determinación del sentimiento religioso como fundamento único y suficiente de la religión. La posibilidad de reconocerlos como prejuicios supone, primero, una posición específica sobre el problema de la razón y la revelación. La ignorancia del problema de la razón y la revelación nos conduce a la imposibilidad real de reconocerlos como prejuicios y a la asunción de alguno de ellos –o una hábil variante- como posición definitiva. Así, por ejemplo, los hastiados de modernidad que vociferan la necesidad de una nueva espiritualidad se afincan contra el segundo prejuicio en una variante del tercero: creen que no necesitan pensar en la posibilidad de la revelación porque no les supone problema alguno a su racionalidad, pues suponen que la espiritualidad sólo es el sentimiento religioso. O bien, los afrentosos de la superstición que someten a rígida prueba científica –que al final sólo es reductio ad absurdum– las creencias populares: creen que no necesitan pensar en la posibilidad de la revelación porque no les supone problema alguno a su racionalidad, pues suponen que la racionalidad sólo es conocimiento científico. La dificultad mayor se encuentra en volver a reconocer el problema de la razón y la revelación. La dificultad inmediata se encuentra en reconocer la relativización de lo honorable como expresión política de la incomprensión del problema de la razón y la revelación. Bosquejado someramente: el desdén luterano por la formulación tomista del problema de la razón y la revelación fue asumido por el hegelianismo para la formulación idealista de la gracia, por la que hay una escisión necesaria entre el plano político y el plano ideal, escisión por la que el honor queda desligado de cualquier realización concreta y se establece como valor en el reino de los fines. Ante la escisión idealista, la reacción kierkegaardiana postula un sentimiento de la propia existencia que no logra recuperar el honor para la política, sino que lo sitúa en una ascética personal. Por el tamiz del ateísmo, la existencia kierkegaardiana reconfigura al honor en el ser-resuelto. En el historicismo radical el ser-resuelto es emplazado a la acción definitiva. La acción definitiva se proyecta en un liderazgo carismático. En el carisma del líder, el honor vuelve a ser “político”. Sin embargo, las posibilidades de dar razón del liderazgo carecen de fundamento en la medida en que no se puede reconocer idolátrico. Sin la distinción entre idolatría y religión es imposible distinguir la falsificación política que es la tiranía. ¿Cómo podemos volver a distinguir entre idolatría y religión?

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Han pasado 19 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Sobre el caso hay que señalar tres cosas. 1. No es broma, ni es meramente anecdótico, es incompetencia. El pasado martes 17 los padres de los normalistas fueron citados a una reunión con los funcionarios de la PGR a fin de conocer la siguiente parte del informe sobre el caso. Al final de la reunión, los funcionarios no entregaron el informe a los padres «porque no se terminó de imprimir». Los padres advirtieron que en tanto no renuncie Tomás Zerón, para ellos las investigaciones son desconfiables. 2. Por parte de los funcionarios se dice que han hecho público su compromiso a aceptar un seguimiento internacional de la investigación. 3. Además, Héctor de Mauleón ha señalado la posibilidad de que en enero pasado haya sido asesinado uno de los miembros de Guerreros Unidos que presuntamente ordenó la ejecución de los normalistas. De ser cierto, se ve más lejana la solución del caso.

Por otra parte, ya son cinco casos de desaparición forzada en Veracruz. 1. Sobre el caso de los desaparecidos de Tierra Blanca (José Benítez de la O, Mario Arturo Orozco Sánchez, Alejandro González Díaz y Susana Tapia Garibo, desaparecidos por policías municipales en Tierra Blanca el pasado 11 de enero) hay que señalar que los familiares están esperando a los funcionarios federales desde el pasado jueves 12, día en que ofrecerían informes sobre la investigación del caso; al día de ayer, 20 de mayo, los funcionarios ni siquiera se habían comunicado con los familiares. 2. Claudia Ivonne Vera García del colectivo «¿Y quién habla por mí?» fue desaparecida por policías estatales en el municipio de Veracruz el pasado 23 de marzo. No hay información nueva sobre el caso. 3. Los desaparecidos de Papantla (Alberto Uriel Pérez Cruz y Luis Humberto Morales Santiago, desaparecidos por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo).  4. Jesús Alan Ticante fue desaparecido por policías municipales en Papantla el pasado 19 de marzo. Sobre el caso hay una confusa nota de La Jornada de Veracruz en que se afirma que el desaparecido es hermano de «El Mutante», probable asesino del reportero de TV Azteca Manuel Torres. La nota viene a contradecir una nota de Milenio del pasado 20 de abril, donde se afirma que «El Mutante» lleva por nombre Luis Gerardo Pérez Cruz, por lo que sería hermano de Alberto Uriel Pérez Cruz. Ambos casos, de cualquier modo, se complican. 5. Diego Arnulfo Bazán Vargas fue desaparecido por policías estatales en Veracruz el pasado 7 de abril. No hay novedades sobre el caso.

Mañana, domingo 22, el colectivo «Los Otros Desaparecidos de Iguala» y la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos inician la búsqueda de restos humanos y fosas clandestinas en Iguala. Los desaparecidos no deben ser olvidados.

Escenas del terruño. 1. ¿Un grupo de autodefensas en Tamaulipas? ¿Un grupo que existe desde hace seis años y del que no sabíamos? ¿Un grupo armado que tiene control en una zona del estado sin que haya algún pronunciamiento oficial? El equipo de Denise Maerker documentó la existencia de la «Columna Armada General Pedro José Méndez». En tanto Alejandro Hope considera que este grupo armado no es una autodefensa. 2. «Legislar ha sido la forma más popular de la evasión política», afirma Jesús Silva-Herzog Márquez en un indispensable ensayo intitulado «La evasión constituyente». 3. Carlos Puig diagnostica la contradicción de nuestro crecimiento económico: «No hay entusiasmo privado que resista el colapso público». 4. Salvador Camarena escribió una sentida carta para despedirse de una colaboración -que terminó tiránica- de veinte años. 5. Y, por último, la bella columna de Juan Villoro.

Coletilla. “Los hombres inventan nuevos ideales porque no se atreven a poner en práctica viejos ideales”. Chesterton

La esperanza en el progreso

La esperanza en el progreso

La cultura del progreso pervierte la esperanza: la emplaza en un futuro posible y oculta su necesidad ante el inmediato fin de los tiempos. La esperanza en el progreso siempre deja tiempo para lo importante, pues nunca permite el imperio de lo importante. La esperanza en el progreso disocia la acción y la palabra: podemos prometernos la esperanza, podemos esperar la explicación, pero no podemos comprometernos con una explicación esperanzada. Disociadas la acción y la palabra, nada impide la irresponsabilidad; al contrario, la responsabilidad es futura en cuanto libre resolución o en cuanto fatídica aceptación. La esperanza en el progreso termina en tragedia.

Ahora que el Papa Francisco visita México podemos mirar azorados la perversión de la esperanza operada por el progreso. En las primeras impresiones caras a la mexicanidad, Francisco se gana la aceptación de la gente porque “es tan sencillo que rompe el protocolo”. Dejemos por ahora de lado la sospecha de que admirar al pontífice por romper el protocolo sólo sea una adherencia al gusto por la transgresión, y pensemos que es en verdad sospechoso que admiremos la ruptura del protocolo sin que nos admiremos de que el protocolo se haya instaurado. La “sencillez” de Francisco es presentada tras la valla protocolaria como un espectáculo venido de lejos, como un espécimen parahumano que hoy podemos mirar para después ver alguna otra cosa. Admirar la ruptura del protocolo sin admirarnos de la instauración del mismo es ocultarnos nuestra disposición al espectáculo, la disociación operada en nuestra vida entre la acción y la palabra: podemos admirar al raro individuo que se caracteriza por su “sencillez” porque sabemos que nosotros no queremos aspirar a esa característica. Desde la valla protocolaria parece anunciarse que las palabras de Francisco no encontrarán oídos, pero harán lindos adornos en los piercing de la conciencia.

La expectativa –que no esperanza- de los críticos sobre los discursos del Papa en las regiones que visitará son, una vez más, avisos de la falsificación de la esperanza. Visitará Ecatepec –el municipio más poblado y violento del país-, Chiapas –el ícono de la marginación y la desigualdad mexicana-, Morelia –el modelo de la corrupción narcopolítica- y Ciudad Juárez –la zona limítrofe del progreso, el lugar donde la vida es mercancía-. Francisco ha dicho que hablará fuerte. No traicionemos la esperanza. Todo político habla fuerte en Ecatepec, Chiapas, Morelia y Ciudad Juárez. Todos se espantan de la marginación ecatepequense, y todos se indignan por sus condiciones de vida. Todos miran preocupados a Chiapas, y cabizbajos dicen que los indígenas no deben vivir así. Todos se indignan con la colusión del narcotráfico y la política en Michoacán, y dicen que las cosas no deben ser así. Todos miran a Ciudad Juárez con esperanza… Porque la gente decente de nuestros días, y los políticos saben actuar muy bien como gente decente, se indigna ante lo indignante y manifiesta febrilmente su indignación de modos por demás creativos; la gente decente en verdad cree que el hashtag es sustituto del arrepentimiento y el like es una merced del perdón. Toda la gente decente espera que el Papa diga cosas muy duras y terribles, diga que las cosas no deben ser así, diga frases espectaculares con las que después podamos saturar el twitter… y que luego se vaya, y lo podamos culpar, porque sólo trajo palabras, porque sólo trajo buenas intenciones, porque México seguirá igual tras su visita. Y culparemos a los medios por hacer de la visita un espectáculo, y a los políticos por participar en la feria de la redención, y los críticos saldrán y nos dirán que nos lo dijeron. Pero eso pasará porque, nuevamente, hemos dejado de ver que en nuestra vida se ha disociado la acción de la palabra: confundiremos las palabras de Francisco con los decretos de los políticos; pervertiremos los símbolos papales con las poses fotogénicas de las creaturas de la publicidad. Los discursos del Papa Francisco sólo podrían abrigar la esperanza si al escucharlos superamos la escisión entre palabra y acción.

Quisiera decir que el Papa Francisco mostrará la verdad de la esperanza, pero tengo la impresión que la esperanza que de él se quiere no es para hoy, sino para pasado mañana. Hoy es fiesta; mañana, destino. Y el Papa lo sabe.

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Ya se han cumplido 16 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. En torno al caso es nuevamente el ruido y la grilla lo que satura todo. En la semana se presentaron las conclusiones del Equipo Argentino de Antropología Forense, que en breve dicen: no se puede concluir científicamente que la noche del 26 de septiembre se haya producido un incendio suficiente para calcinar 43 cuerpos en el basurero de Cocula. Contrario a lo que tanto se ha dicho, la conclusión del EAAF no desmorona la investigación oficial, sino que complementa lo que después del 27 de enero de 2015 se ha investigado en torno al caso. Según lo declarado por Gildardo López Astudillo, El Gil, a los normalistas se les dividió en tres grupos: unos fueron trasladados en patrullas de Iguala, otros en patrullas de Cocula y otros partieron con rumbo a Taxco. Los primeros dos grupos fueron conducidos al basurero de Cocula. Según la declaración de Bernabé Sotelo Salinas, El Peluco, los normalistas fueron conducidos al basurero esposados y apilados en una camioneta de tres y media toneladas, los que llegaron muertos «fueron arrojados al fondo del basurero», al resto se les mató a golpes y posteriormente se les calcinó; se reunieron las cenizas en una bolsa que posteriormente se tiró en el cauce del río San Juan. Según El Gil, el tercer grupo llegó al rancho de Víctor Hugo Benítez Palacios, El Tilo (todavía prófugo), donde fueron disueltos en ácido. En el basurero de Cocula, por tanto, no se calcinó a los 43; lo cual coincide con la conclusión del EAAF. Sabemos que uno de los 43 fue desollado vivo; los restos de uno más se identificaron entre las muestras del río San Juan. O la identificación genética es falsa, o hubo incendio en Cocula y al menos ahí se calcinó a uno. Según la declaración inicial de Sidronio Casarrubias Salgado, en la camioneta que llegó a Cocula iban como mínimo 19 estudiantes, no más de 25; el resto formarían el tercer grupo. No veo el desmoronamiento de una investigación todavía en curso.
Por otra parte, ya se cumplió un mes de la desaparición forzada de cinco jóvenes en Tierra Blanca, Veracruz, hay un poco de luz sobre el caso. El seguimiento lo ha hecho Ciro Gómez Leyva.
Además, Juan Pablo Becerra Acosta aumenta los testimonios sobre los desaparecidos de Ciudad Cuauhtémoc.
Y por último, a la lista de desaparecidos hay que añadir el caso de Sinaloa.

Escenas del terruño. 1. Que, según Carlos Puig, la coordinación de seguridad para Guerrero es un anuncio vacío, sin seguimiento, sin plan y sin fin. Según mi conteo, hasta el 12 de febrero –día 43 del año- el número de ejecutados en Guerrero es de 206. 2. De acuerdo a la Consulta Infantil y Juvenil que en las elecciones pasadas realizó el INE, el 24% de los niños michoacanos -entre 6 y 9 años- no confía en la policía, y el 18.5% tampoco confía en el ejército. Entre los niños michoacanos -de 10 a 13 años-, 32.3% no confía en la policía, 28.1% no confía en el ejército y 56.3% no confía en los gobernantes; y el 3.1% de los encuestados declaró que son obligados a participar en actividades ilegales. Entre los adolescentes michoacanos -de 14 a 17 años-, el 83.5% no confía en la policía, 75.8% no confía en el ejército y el 95.1% no confía en los gobernantes; además de que la cifra de quienes son obligados a delinquir sube a 4.4%. Un dato más para la lista del drama de los niños sicarios. 3. Que, según León Krauze, las elecciones de Estados Unidos ponen en juego el idealismo y la real politik. 4. Aunque hoy todos tienen puesta a atención en la visita del Papa Francisco, la creatividad periodística de Animal Político redirige la atención de la misa en Ecatepec al Ecatepec de la Santa Muerte. Imperdible el excelente reportaje de Manu Ureste.

Coletilla. Tras la reunión del Papa Francisco con el Patriarca de todas las Rusias Cirilo I se va rumorando la posibilidad de una próxima visita papal a Rusia; el problema de la realización de esa hipotética visita va mucho más allá de la geopolítica y los caprichos de Vladimir Putin. Si quieres, estimado lector, tener un panorama del significado (y la complejidad) de una visita papal a Rusia te recomiendo leer La Gran Controversia del historiador franco-mexicano Jean Meyer.

Le llamo fracaso

Le llamo fracaso

reposaremos nuestra miseria
en un caldo espeso

Si la evidencia de que no ha fracasado el Estado es la persistencia de la vida cotidiana, entonces vivimos la normalización de la violencia. La violencia, nos enseñó a ver René Girard, se distingue por no estar sacralizada y se reconoce cuando se necesita de la fuerza del Estado para contrarrestarla. Cuando el Estado puede hacer frente a la violencia, se mantienen los límites de lo prohibido; cuando el Estado puede incorporar la violencia, nace una nueva prohibición. La ley civil es el compás de la violencia. El crédito social se vislumbra desde el campo abierto por la ley. En cambio, cuando pretendemos hacer al consumo una ley, no hay violencia posible, pues la prohibición sólo es incapacidad. Desaparece el Estado en la sociedad mercantil porque todo es negociable, porque las incapacidades se compensan en el mercado y los créditos se falsifican en ilegalidad. La persistencia de la vida cotidiana es solamente la necesidad del consumo.

La normalización de la violencia desdibuja los límites de lo permitido y otea con indiferencia la permeabilidad de la transgresión. La violencia normalizada parece alejar la gran violencia y nos engaña sobre la posibilidad de manipular o contener las violencias pequeñas. Pero no hay violencia pequeña; y quien así lo ve ya no entiende la violencia. La violencia normalizada funda el imperio de la necesidad que se expresa en la injusticia justificada por la supervivencia. La violencia normalizada es invisible no por inexistente, sino por omnipresente. La violencia normalizada ya no nos permite reconocer la violencia: la violencia es nuestra vida cotidiana.

Aferrarse a la ilusión del Estado en el momento en que la violencia se ha normalizado sólo es explicable porque el mercado nos puede presentar a un sustituto de la violencia como un bien de consumo. Consumimos la violencia informativa con abundancia, pero sin digestión. Consumimos la violencia de entretenimiento con diversión, pero sin comprensión. Consumimos la violencia en indignaciones súbitas, linchamientos mediáticos y resentimientos injustos, pero pronto sustituimos un sentimiento por otro, un impulso por otro, una injusticia por otra. La violencia consumible es discreta; nuestra experiencia, continua; la suma de nuestra vida en la normalización de la violencia sólo puede ser contradicción. Y a esto yo le llamo fracaso.

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. En la reunión de los funcionarios federales con los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa se presentaron los avances de la investigación, se acordó reanudar la búsqueda y se citó a una nueva reunión el 18 de febrero –pasada la visita papal-. Fuera de las reuniones, en cambio, la guerra ideológica sigue encendida. En particular hay que poner atención a las denuncias que ha presentado el militar argentino Luis Alfonso Plazas Vega, quien advierte que Ángela Buitrago fabricó pruebas en su contra. Buitrago, por su parte, forma parte del GIEI. Hoy se denuncia en La Jornada una campaña difamatoria. Que termine la guerra ideológica, pero que el caso no sea olvidado.

Escenas del terruño. 1. Luis González de Alba advierte sobre las variaciones en el índice de esperanza de vida en el México actual. 2. Según cifras de la organización Alto al Secuestro, el promedio de plagios a nivel nacional en los tres primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto es de 6 secuestros cada 24 horas. 3. Tras la humillación que significó la fuga, los funcionarios federales han filtrado información personal del preso del momento: ¿la disfunción eréctil es compensación simbólica de la impotencia que exhibió el escape? 4. La avalancha informativa del caso de Joaquín Guzmán Loera ocultó el mayor logro periodístico en lo que va del año. La reportera Lourdes Murgía logró en entrevista, presentada en el noticiario de Ciro Gómez Leyva, que el futbolista Cuauhtémoc Blanco alcanzara la altura de político. 5. Consígnese uno de los fallos de la Suprema Corte de Justicia más importantes en los últimos años. 6. No se acusen sorpresas posteriores. Mauricio Meschoulam ofrece un panorama de la guerra siria en este inicio de año.

Coletilla. El mejor ensayo sobre la muerte de David Bowie es del indudable genio literario de Álvaro Enrigue y se intitula Bowituario.

Las (otras) tres transformaciones

Las (otras) tres transformaciones

a mis amigos

 

La promesa social del éxito se funda en la premisa de que los jóvenes tienen todo el porvenir como capital de inversión. La garantía pública del éxito se expresa en la intención de confiar en los jóvenes para garantizar el progreso. La confianza, empero, es canalización de la fuerza de trabajo: el joven es exitoso si trabaja; la sociedad cumple si le deja trabajar. Dejarle trabajar es una reducción de la ley al mercado. La reducción se funda en un rito sacrificial de la sociedad moderna: el sacrificio de los huérfanos del narco. Los jóvenes que tienen todo el porvenir fundan su progreso posible en el sacrificio social de los huérfanos del narco, de los que no tienen futuro, de los que ya no se puede simplemente dejar trabajar. El rito sacrificial del huérfano del narco es el fundamento oculto del progreso económico del mexicano moderno. La economía narcotizada opera su legalidad en la producción de huérfanos, pues sin la posibilidad de forzar el crecimiento del narco es imposible impulsar el crecimiento económico. El huérfano despojado de futuro es la compensación simbólica de la promesa de un futuro glorioso para el exitoso. Y la compensación simbólica es necesaria para que el consumo tenga una apariencia legal. Sólo bajo la economía del narco la orfandad puede aparecer como una imposibilidad necesaria. Nuestro narcoestado se funda en el rito sacrificial del huérfano que se expresa como crecimiento económico.

El exitoso moderno no puede simplemente progresar por el ejercicio de su fuerza de trabajo, sino que busca la expresión de la fuerza de trabajo en la capacidad de consumo: exitoso no es el que más trabaja, sino el que más consume. El consumo moderno es el consumo de medios: productos y servicios. Los productos se presentan como únicamente posibles por la técnica; los servicios, mediados por la tecnología. La mediación tecnológica presenta como ley a la efectividad, pero la efectividad sólo es un umbral de satisfacción posible. Desde el margen del consumo se mira a los desplazados del éxito moderno en el analfabetismo tecnológico. Los desplazados del éxito carecen de oportunidades reales. La oportunidad real es una oferta en la economía de la escasez que se funda en el rito sacrificial de los padres. El narco produce padres “huérfanos”, padres despojados de sus hijos, padres cuya condición carece de nombre. La producción de padres “huérfanos” busca cancelar el futuro colectivo a partir de la ampliación de la negación del futuro al huérfano. Los padres “huérfanos” son desarraigados, sin futuro; como el huérfano original, pero sin posibilidad de levantarse. Los padres “huérfanos” son la expresión de la autoridad imposible: la conquista de la anomia. Tan necesaria es la cancelación de la autoridad, como es necesario cancelar a la familia para asegurar el consumo. El exitoso superó a su padre por el mercado, la vía “civilizada” que nos libra del parricidio. Los padres “huérfanos” son la compensación simbólica de la sociedad anómica. Los padres desplazados por el progreso tecnológico tienen como única posibilidad de sobrevivencia el consumo tecnológico: asumir la paternidad “huérfana” virtual: ser “amigos” de sus hijos en las redes sociales. Sacrificar a los padres “huérfanos” como instinto de supervivencia es la superación del narcoestado, porque es la eliminación del Estado.

El exitoso de la era post-Estado ejerce su fuerza en la aplicación de servicios. Las aplicaciones tecnológicas son el envoltorio del exitoso, el cosplay del hombre en la era de los sistemas. El exitoso expresa su fuerza más allá del consumo en el amor a la vida y reconoce el amor a la vida en la libertad de descarga. Amor fati como app root: la vida se presenta como enriquecimiento de la necesidad, para lo cual sirven tanto Apple como El Chapo. El consumo como supervivencia y el servicio como la cara amable del consumo. La sociedad de servicios se funda en el sacrificio ritual totalitario que nos hace a todos consumidores. El huérfano al que se le ha negado el futuro es presentado como necesitado de servicios, los padres “huérfanos” a quienes se ha amputado la vida son soportados hasta la vejez como improductivos e inútiles necesitados de servicios. El servicio como el nuevo ídolo al que todos somos sacrificados ritualmente. Y en el sacrificio se miran las diferencias: los exitosos se sacrifican felices; los desgraciados, resignados; para sacrificar siempre se requiere quien violente y quien sea violentado: dialéctica del narco. La supervivencia de unos y el amor a la vida de los otros se fundan en que el fin del progreso en el servicio siempre es postergado. Un fin siempre postergado, la claudicación metafísica que desemboca en el eterno retorno, es la negación del Apocalipsis. La promesa de éxito sólo hace crecer el desierto. ¿Ya no se oye la voz que clama en el desierto?

 

Námaste Heptákis

 

Desde la otra república. Anda grillando por ahí un intelectual que colaboró en el bodrio cultural del lopezportillismo y que desde el regreso del PRI se presume muy independiente y crítico, alegando que Guillermo Sheridan no tiene méritos para ingresar a El Colegio Nacional. Curioso que en la misma semana en que se grilla a Sheridan, The Guardian publique un reportaje sobre un investigador alemán que revela la pérdida de un testículo de Hitler, información que en febrero de 2009 ya había publicado don Guillermo. Claro, como no es alemán y escribe ensayos, seguro que el aporte de Sheridan no puede ser más importante que el del alemán. No se mencione que, además, Guillermo Sheridan ha sido el gran recuperador de la polémica ideológica entre intelectuales mexicanos más importante antes de la conquista de la escolástica marxista universitaria en los cincuentas.

Escenas del terruño. 1. Importante el tema de defraudación médica apuntado por Pascal Beltrán del Río los pasados 15 y 16 de diciembre.
2. Braulio Peralta denuncia a Diana Sánchez Barrios por represión a homosexuales. No se pierda de vista: el movimiento homosexual no tiene representación en los partidos políticos.
3. Hace dos semanas apunté la problemática de los «niños sicarios». Para que quede constancia de la permeabilidad de la violencia entre los niños de ahora, sugiero leer a Juan Pablo Becerra Acosta.
4. Interesante fenómeno mediático. El jueves 17 el columnista de Milenio Fernando Mejía Barquera informó sobre un acuerdo entre la radio pública del gobierno de Jalisco y Radio Fórmula. Al día siguiente, en La Jornada, Julio Hernández «denunció» el acuerdo entre periodistas influyentes y el gobierno del Estado. Curioso el caso, insisto, porque Mejía expone en su columna que el acuerdo es consecuencia del reacomodo en las bandas de FM y su próxima licitación. Los políticamente correctos ya se apuran a denunciar, aunque nada en su flamígera denuncia señala la desaparición futura de la banda AM, y por ello la necesidad de estaciones de transición. Interesante fenómeno mediático de manipulación mediática.
5. «No nos queda de otra que confiar y esperar a que los gobernantes se pongan las pilas y a que los representantes del Poder Judicial se pongan las pilas y apliquen las leyes como debe de ser», dijo José Manuel Mireles, en mensaje para el equipo de Ciro Gómez Leyva el pasado 21 de diciembre.
6. En cuanto al caso de los desaparecidos de Ayotzinapa, del que hoy se cumplen 15 meses, sugiero leer a Héctor de Mauleón, quien el pasado lunes 14 de diciembre presentó información relevante para comprender el supuesto desmoronamiento de la «verdad histórica» sobre el caso. Como lo advertí aquí hace dos semanas, las declaraciones del GIEI son sospechosas; de Mauleón nos explica por qué. El caso no debe ser olvidado.

Aviso. A partir del 9 de enero de 2016, estos Triques y paliques volverán a ser semanales. Gracias al Señor Carmesí por cuidar los sábados durante este 2015.

Frente a la sangre

Frente a la sangre (derramados)

Por Diomedes sabemos que se llama ícor aquello a lo que análogamente podemos referir como “la sangre de los dioses”. Tras la herida de Afrodita en la Ilíada, la presencia del ícor cercena la vida. Tras ser cercenada su cabeza, en cambio, la “sangre” –que no ícor- de Medusa origina un ser fantástico, aunque ni divino por naturaleza ni vivo por existencia. En contraste, tras satisfacer su venganza, Clitemnestra sella los tumbos de la humana justicia presentando sus ensangrentadas manos al rostro del Sol. Sólo por la sabia intervención de Atenea, y la donosura de Orestes, la sangre humana que empapó las manos quedará protegida por la ley.

El ícor de las deidades griegas es difícil de verse, pues dicha afrenta se cobra la vida. La “sangre” titánica, en cambio, no toca ni a la vida ni al pudor; es invisible. La sangre humana, en fin, esa que torna huella indeleble por Apolo, derrama sobre los hombres una visible furia que sólo por la sabia justicia puede superarse: los ímpetus furiosos yacen latentes en el seno de la tierra que se somete a la ley. La sangre es insoportable de ver porque nos desata la furia.

Jesús, Dios sufriente, padece las heridas de los pecados de los hombres, sufre y sangra. Distinta de Afrodita, la de Jesús se llama sangre, sangre humana, y no ícor; da y no cercena la vida. Distinta de Medusa, la sangre de Jesús no genera una taumaturgia imaginaria, sino que regenera la vida en el milagro. La sangre de Jesús crucificado también se muestra al Cielo, pero no para ofrecer a alguien, sino cumpliendo la Voluntad: no busca el sentido en la ofrenda, sino que lo confirma en la donación. Y en un giro inesperado, la sangre de Jesús no necesita ser lavada, sino que ella nos lava del pecado: por Jesús tiene sentido nuestro sufrimiento: el perdón disuelve la furia. Por Jesús nos sabemos carne, por él nos sabemos sufrientes, y por él perdonados y salvados.

Lamentablemente en el México de sangre, narco e instituciones faltan la sabiduría de la Atenea política (como la llamó Alfonso Reyes) para contener la furia, y la fe en el Dios sufriente para perdonarnos. Nuestra sangre se derrama sin sentido. Nuestra vida se cercena sin pudor. Y ni siquiera tenemos el valor de mostrar nuestras injusticias a la luz del Sol. Pronto nos lamentaremos en las catacumbas del fracaso.

 

Námaste Heptákis

 

Garita. Deshonestas, por decir lo menos, aunque claramente abusivas son las campañas a las diputaciones locales y alcaldías del proceso electoral en turno, pues a la fecha los candidatos no se han dignado a declarar públicamente que su postulación es, ahora, para cargos de reelección inmediata. En tres años se reirán de nosotros. Puedes leer, querido lector, en el Diario Oficial de la Federación la publicación de los lineamientos que les permitirán la reelección.

Escenas del terruño. 39 narcobloqueos y en helicóptero militar derribado en pleno vuelo en Jalisco, réplicas de los bloqueos en Colima, Guanajuato, Nayarit y Michoacán. Ejecución de un candidato en Guerrero. Quema de oficinas en Oaxaca. Tiroteos en Tamaulipas y Baja California. Narcoejecuciones en el Estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Puebla, Tabasco, Nuevo León, Sonora y Sinaloa. Violencia criminal el 1 de mayo en 17 de los 32 estados. La administración federal dice que no está rebasada.

Coletilla. Una cervecera logró lo impensable: reunió a las principales empresas de lucha libre en el país para impulsar una causa en común. Según me cuenta uno de los directivos de una de dichas empresas, tras la muerte del luchador El Hijo del Perro Aguayo –de quien siempre recordaré el amable y alegre trato-, se han llevado a la discusión pública las condiciones laborales de los luchadores; las empresas consideran que es el momento de hacer algo por la lucha libre. La discusión es interesante. Por un lado, la cervecera y las empresas han iniciado una campaña publicitaria para limpiar la imagen de la lucha libre tras las distorsiones que el accidente de Tijuana generó. Por otro, un legislador guanajuatense se ha montado en la espectacularidad del fallecimiento del luchador para promover la prohibición de la lucha libre y los deportes violentos (box y artes marciales mixtas entre ellos). Además, el Hijo del Santo y otros luchadores veteranos han tenido reuniones en el Senado para promover una de sus demandas añejas: seguridad social y cobertura médica adecuada a los profesionales de la lucha y el deporte de contacto. La discusión no es anodina, pues involucra el difícil problema de la violencia, de las tradiciones, de la salubridad y de la protección de la vida humana y las libertades. Esta semana arrancó la campaña publicitaria de la cervecera, se reforzará hoy por la noche con la famosísima pelea de box, y espera tener buenos resultados para las carteleras grandes del verano en las arenas tradicionales. No está de más pensar este problema político.