La historia del lago taciturno

La historia del lago taciturno

 

Aarón no podía creer que su hermano tuviese razón. ¿Profecías en estos tiempos descreídos? ¿Aceptar algún conocimiento cierto sobre el porvenir que contravenga la indeterminación de lo posible? ¿Acaso seguimos siendo primitivos? Está bien que en la región norte habían muerto todos esos niños. No por ello había de dar crédito a la profecía. Aarón sí había leído a Hempel, como toda la gente medianamente culta, y sabía que la fiebre puerperal es un eficiente ángel exterminador. No había razón para aceptar acción sobrenatural alguna sin contrastación. Semmelweis no había muerto en vano. Está bien que al este la gente se había infestado de piojos. Pero era tan natural: ahí viven los más pobres, los que no tienen servicios públicos, quienes de la higiene sólo saben de oídas. Y eso no podría ser ningún castigo de los cielos, sino una distribución imperfecta de la productividad mercantil, un reto al tiempo y una oportunidad al libre comercio. Ninguna mano divina había detrás; sólo cabía suponer la mano invisible que distribuye los méritos y las riquezas. Además, dos hechos explicables no son suficientes para abrazar una superstición primitiva. Y no podía pensarse que a la lista había que añadir otros dos hechos aislados, cuya causalidad es perfectamente explicable. Si por un error en el diseño transgénico de las semillas se había malogrado la producción de material bovino, y no todo el desecho se había podido convertir en sopa instantánea, la proliferación de moscas era evidentemente inevitable. Por suerte las moscas de ahora no sobreviven a las nuevas condiciones climáticas. ¿Qué divinidad olvida el calentamiento global? Además, Aarón no debería preocuparse realmente: se confesaba seguidor de Hume. Si se entretenía buscando explicación causal a las desgracias era para distraerse de la presente desgracia. Aarón no podía creer que su hermano tuviese razón. Ni siquiera cuando confundido miraba su ciudad inundada, convertida en un lago taciturno, víctima de la… ¿quinta? Súbitamente interrumpió el razonamiento y se perturbó el recorrido de la mirada cuando una rana saltó al lago. En su alma chascó el miedo. La confusión chapaleteó en su mente. Su escéptica seguridad se hacía agua ante el anuncio de la sexta plaga.

Nota. Hace tres semanas presenté una colección de versiones del haiku más famoso e invité a los lectores a intentar versionarlo en otras formas literarias. Cantumimbra presentó la suya. Tacitus hizo lo propio. Yo intenté un sonetín la semana pasada. Y hoy invité a la rana a saltar en una narración. La invitación sigue abierta, lector. ¿Quieres que salte la rana?

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El pasado 29 de agosto los funcionarios de la PGR se reunieron con los padres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. La información que dieron los funcionarios se puede reducir a dos puntos: primero, que la investigación de los videos del C4 de Iguala se ha retardado porque el día de los hechos sólo funcionaban 4 de las 29 cámaras; segundo, que la PGR está dispuesta a continuar la investigación por las cuatro vías señaladas por el GIEI. Es importante recordar que la disfunción de las cámaras del C4 fue investigada por el equipo periodístico de Denise Maerker en los tiempos de Punto de Partida y divulgada en septiembre de 2015, cuando se recuperaron los videos de la central camionera de Iguala; del mismo modo, en el libro de Anabel Hernández La verdadera noche de Iguala [Grijalbo, 2016] se describen los errores de custodia del material videográfico y se da cuenta del aparente error por el que los videos del ataque fueron borrados. Queda la duda: ¿qué investigó la PGR? Sobre el segundo punto, hay que recordar que las cuatro vías de investigación señaladas por el GIEI son: la omisión del 27 batallón, la participación de los policías federales y municipales de Huitzuco, la utilización de los celulares tras la noche de la desaparición y la posibilidad del tráfico de droga (lo que supone el quinto autobús). Recordemos que la presencia de los elementos del 27 batallón fue aclarada en el noticiero de Ciro Gómez Leyva, cuando se planteó la confluencia de elementos de dicho batallón durante la búsqueda de una motocicleta; no obstante, en el libro de Sergio González Rodríguez, Los 43 de Iguala [Anagrama, 2015], se presentan argumentos suficientes para presumir que el ejército estaba enterado del ataque. Además, fue Héctor de Mauleón, en El Universal,  quien trazó la línea que conecta a la policía municipal de Huitzuco con el ataque a los normalistas y, muy importante, al cacique guerrerense implicado pero no investigado, ni siquiera mencionado. El asunto de los celulares fue documentado en el libro La guerra que nos ocultan de Francisco Cruz [Planeta, 2016], si la investigación no se ha llevado a cabo de manera oficial es porque nadie ha expedido la orden judicial para que la telefónica entregue los datos. El quinto autobús fue localizado por la reportera Miriam Moreno, aunque los funcionarios no acusaron recibo de la localización. Y el tráfico de drogas quedó señalado en el libro Guerrero. Los hombres de verde y la dama de rojo de Humberto Padgett [Urano, 2015]. Queda la duda: ¿los funcionarios siguen sin ver hacia dónde investigar? No está de más decir que casi nadie ha apuntado la necesidad de ver la participación de la guerrilla, ni de la violencia ideológica del caso, ya planteada por Esteban Illades en La noche más triste [Grijalbo, 2015]. Eso sí, los funcionarios se comprometieron, ahora, a ofrecer resultados de la investigación para mediados de octubre.  2. Terroríficas las historias de secuestros de bebés en el Estado de México que publicó Ricardo Raphael en El Universal. 3. Una de las virtudes de la inteligencia de Gabriel Zaid es su sentido práctico. Muestra de ello es el final de su análisis sobre el caso del socavón: «además de los castigos administrativos y legales, los responsables deberían perder su título profesional». 4. Es enternecedor. El lunes, en Reforma, Jesús Silva-Herzog Márquez, de la que López Obrador ha llamado «prensa fifí» -¿qué sentirá Reforma cuando Andrés Manuel los maltrata así, luego de que recurrentemente en el diario se le trata tan bien? Parece que fue ayer cuando Delgado recibió sus flores-, señaló la opacidad de la selección del candidato de Morena al gobierno de la CDMX y preguntó si acaso se nos informará del proceso de selección del candidato de Morena a la presidencia de la república. El miércoles, en La Jornada -diario combatiente… pero del Sindicato de Trabajadores de La Jornada-, Luis Linares Zapata asoma la cabeza por encima del rebozo y defiende, cual adelita, a su caudillo: AMLO tiene derecho a ser candidato porque lo ha ganado de una manera «rotunda, callejera y honesta». Casi lloro, de veras. Y luego hay malpensados que dicen vivir en tiempos de poca fe. 5. Javier Tejado Dondé advierte un problema interesante: los concesionarios de televisión que han pagado los derechos de transmisión del mundial de futbol de Rusia 2018 están obligados a no alterar la señal de FIFA, pero los concesionarios de televisión mexicanos que han pagado los derechos de transmisión del mundial de futbol de Rusia 2018 estarán obligados por el INE a alterar la señal de FIFA para incluir propaganda electoral. Si alteran la señal de FIFA, serán multados; si no la alteran, serán multados. ¿Y entonces? ¡Hay tabla! 6. ¿Alguien leyó en el Reforma del miércoles la adhesión pública de un «destacado» intelectual a un movimiento ciudadano? ¿Alguien se fijó que en su recuento de vida política olvidó su paso por un partido político? ¿Alguien recuerda cómo jugó ese partido para favorecer el posicionamiento de AMLO y contra Patricia Mercado en las elecciones de 2006? Alguien debería contar la historia.

Coletilla. El teatro “El Milagro” ofrecerá una serie de conferencias para analizar Hamlet. Entre los conferencistas estarán Juan Villoro y Julio Hubard. Aykir.

La noche de la impostura IV

La noche de la impostura IV

 

Ayotzinapa es, ante todo, el problema de una imposibilidad: la imposibilidad de la justicia. Y como problema está presente en la vida pública al mismo tiempo que su presencia se va olvidando problemáticamente. En tanto se olvida, Ayotzinapa permanecerá en la vida pública como una falsificación constante, como la noche de la impostura.

         La justicia es necesaria tanto en la diferencia como en la unanimidad. En la unanimidad en tanto posibilidad de lo bueno. En la diferencia en tanto posibilidad de la unidad. La imposibilidad de la justicia, en cambio, aumenta la diferencia, pervierte la unidad. La diferencia aumenta en tanto la conciliación no se realiza y la conciliación se posterga en tanto se ahonda el conflicto. Ayotzinapa, en este momento, está en el ahondamiento del conflicto. Las reducciones fáciles de la desaparición de los normalistas a pares como crimen-autoridad, gobierno-pueblo, resistencia-represión, ahondan el conflicto sin contribuir a la comprensión. El par crimen-autoridad, que pretende defender las instituciones, debilita la realidad del crimen y fortalece la idealidad de la autoridad: obnubila la anomia. El par pueblo-gobierno, por su parte, ridiculiza la experiencia del poder y reduce la actividad política a la administración: tan administrables se vuelven los recursos como las indignaciones, las ventajas como las desventajas, las personas como las culpas… sobre todo las culpas. El par resistencia-represión, más allá de la frivolización del poder en que se fundamenta, apuesta a la cancelación de lo político mediante la promoción del Estado Servil. Igualmente peligrosa, en el momento actual, es la exacerbación de la diferencia por la indiferencia. Desentenderse del dolor de los padres, de la indignación por las irregularidades en la investigación, de la conformidad con el silencio criminal de la guerrilla y la izquierda, del oportunismo de los administradores de la inconformidad y del pragmatismo de los místicos de la ganancia es exacerbación de la diferencia por la indiferencia. El olvido negligente de Ayotzinapa nos sorprenderá como un súbito recuerdo que bordea las dificultades –como nos lo recordó el 94-. La indiferencia aumenta la diferencia y la diferencia pone en duda la posibilidad de la unidad.

         La posibilidad de la unidad, por su parte, torna dudosa y peligrosa. Dudosa en tanto se ve lejana desde el Estado fallido. Si el Estado no puede ofrecer justicia, la constitución de sus miembros estará marcada por el conflicto de la diferencia –o por la indiferencia conveniente-. Si el Estado, administrando la desgracia, va postergando la justicia, se trata de un Estado perverso, que desprecia a sus miembros; si no la posterga, en cambio, sino que ni siquiera puede aplicarla, se trata de un Estado fallido, que se conserva por costumbre, por miedo a la desgracia o por la imposibilidad de imaginarnos algo más. Y es ante el Estado fallido, finalmente, que la posibilidad de la unidad torna peligrosa: amenaza la tentación de la violencia. Violencia para reformar el Estado, violencia para devolverle su legitimidad; violencia para sustituir al Estado, violencia para forzarnos a algo más. La gravedad de Ayotzinapa, de la imposibilidad de una respuesta justa al caso, apunta a una forma de violencia no política que no podremos olvidar. Ayotzinapa es una gravedad, pero una gravedad despojada de la gracia.

         La diferencia en aumento, la unidad peligrosa, Ayotzinapa es un problema para nuestra esperanza. Motivos sobran, razones abundan, como si para la esperanza de justicia no hubiera pretexto. Y sin embargo, Ayotzinapa nos desesperanza –y a algunos francamente desespera-. Ayotzinapa todavía nos permite no resignarnos ante el mal, ante el mal que se olvida desencarnando. Para que Ayotzinapa deje abierta la posibilidad de la justicia, Ayotzinapa debe ser nuestro problema, nuestra herida abierta, nuestro problema de la posibilidad de la justicia.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Jesús Silva-Herzog Márquez nos había hecho ver la estupidez en la invitación presidencial a Donald Trump. Javier Sicilia considera que no sólo es estupidez, sino imbecilidad, y que la imbecilidad no sólo caracteriza a los funcionarios federales que invitaron al candidato republicano, sino a la práctica política de nuestros días. 2. Siete años han pasado del incendio de la guardería ABC. La investigación del caso está en una nueva etapa en la que se pretende desligar a los funcionarios y responsabilizar únicamente a los socios de la guardería. Sin embargo, como en otros casos más, la investigación tiene oscuridades. Por eso es interesante el recuento de Katia D’Artigues. Por cierto, ¿cuándo cumplirá su palabra el Lic. (sic) Enrique Peña Nieto y se reunirá con los padres de las víctimas del incendio de la guardería ABC? 3. Hay que leer el panorama de relaciones políticas del consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, que ha presentado Raymundo Riva Palacio. 4. Una vez más amenazan a Héctor de Mauleón, pero la amenaza también se extiende a Rafael Pérez Gay, Olivia Zerón y Denise Maerker. ¿Dónde están los defensores de la libertad de expresión?

Coletilla. “Leer a Dostoievski nos recuerda que la vida humana es antes que nada diálogo”. Fabio Morábito