Conjurados

 

Conjurados

Por la idea, dos pueden pensar en lo mismo cuando hablan. También es por la idea que la retórica, la hermenéutica y la “ciencia” de la comunicación encuentran su límite. El diálogo, cuando es de ideas, está más allá que un acto de persuasión, que una interpretación o que la transmisión de un mensaje. Cuando dos dialogan sobre ideas lo importante es que las palabras no oscurezcan las ideas, que sean tan claras como las ideas lo permitan. Sin embargo, hay un rastro que conduce a una cierta comunidad, una cierta conjura, que va más allá del diálogo sobre las ideas: una cierta integridad erótica. Nos ayuda a pensarlo un poema de Emilio Prados.

Levántame despacio

una punta del sueño…

Míralo por debajo.

                   Sentirás

mi memoria latiendo,

igual que un pulso tuyo

conservado.

                   Cuéntalo bien…

Ajústalo a tu paso…

Deja caer de nuevo

la punta de mi alma.

En su apariencia, el poema gravita en torno al encabalgamiento de los versos centrales. En ese centro, notamos la única referencia al del poema que no está acentuada. En este poema de encuentro y comunidad, el aparece en sus acentos: cinco imperativos y un futuro. El futuro es la condición de la comunidad que apunta al centro del poema. El poema se construye desde su encabalgamiento para mostrar la reunión de los involucrados, para hacer patente la comunidad.

         El inicio del poema podría presentarse simplemente como un símil de las sábanas y el sueño. Así como se invita a alguien al propio lecho, el poeta invita a alguien al propio sueño. Aunque no llegamos del mismo modo al sueño que a la cama. Algo ha de pasar, ajeno a nosotros, para que en la cama se produzca el sueño. El sueño aparece cuando nos entregamos a él en la cama. La invitación del poema es la de una cierta entrega, en la cama y en el sueño, a un cierto misterio que da vida al poema.

         Al sueño se le mira por debajo. Quizá nadie ignora que los sueños, más que la naturaleza, gustan de ocultar. Quizá cualquiera podría aceptar que entre los pliegues de las sábanas del sueño es posible encontrar sorpresas y terrores, alegrías y esperanzas, lo sabido y lo por saber. Sin embargo, en la noche, cuando el se aproxima a la cama y levanta la sábana, el sueño se mira por debajo. No es un indiferente, no es un que no me conoce, no es un que no me ha soñado. Mirando al sueño por debajo aparece el yo del poema. Ni ni yo somos nadie o cualquiera. Mirando por debajo nuestros sueños nos encontramos.

         Sólo en el encuentro puede sentir. Sentir la memoria latiendo es la sensibilidad de un pasado común: el sueño torna en memoria cuando nos pensamos juntos. Sólo la memoria hace posible el reconocimiento. Ahí el centro del poema: yo sueña con el pulso de , la memoria reúne a y yo en un mismo pulso. Nos reconocemos en el mutuo palpitar del corazón, en la emocionada compañía, en la mano sudorosa, en la atracción de la mirada, en la vida que pulsa al unísono lo que juntos conservamos. Sólo en el encuentro yo puede sentir.

         Los dos imperativos siguientes indican el cuidado del reconocimiento. Ahora yo pulsa igual que . se conoce en el pulso de yo. Yo y se reconocen en el espejo de las caricias. La caricia como cartografía de la autognosis. Y en el último imperativo las caricias, la memoria, el sueño, la cama, caen en la comunidad que funda el poema: Ícaro se precipita; Eros se concentra. Por ello, “deja caer de nuevo” no es un imperativo como los demás. Ahora yo no ordena a , sino que es el misterio, aquello que permite la comunidad que funda el poema, lo que deja caer. Al final de la sincronía de nuestras pulsaciones sostenemos por la punta nuestra alma. ¿Y no es acaso sólo nuestra alma la que sueña?

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1.  Ya lo hemos dicho: la indignación es selectiva. Fernando García Ramírez, sujeto a una campaña oficial de linchamiento, enumera varias indignaciones selectivas de nuestra tetratransformación histórica. 2. Que 2021 será el año de la reconciliación, dijo el presidente. También será el de las elecciones intermedias, elecciones en cuya boleta quiere aparecer el presidente. Ofrecer reconciliación para afianzar el poder. ¡Qué buenos sentimientos! 3. Régimen de la simulación, eso es. En los próximos días se publicarán los datos oficiales sobre homicidios y la versión de la propaganda oficial será que han disminuido. Y claro que podrán probarlo, porque el número que presentarán será el de las carpetas de investigación, no el de individuos asesinados. Así, la ejecución de cuatro personas en un bar de Guanajuato la semana pasada se contabilizó como un homicidio, no cuatro asesinatos. Régimen de la simulación. 4. ¿De veras los funcionarios de la Secretaría de Salud demandarán legalmente a todos los residentes del Instituto Nacional de Psiquiatría para romper un paro en demanda de la protección de sus derechos laborales? Y eso que la 4T decía estar con la clase trabajadora. 5. Desde diciembre se dejó de actualizar. El pasado fin de semana simplemente desapareció el servicio. El régimen de la simulación, que supuestamente tiene el apoyo de la intelectualidad y hasta un presidente historiador, no ha dado explicación alguna. Parece que se ha cancelado la biblioteca Digitalee, uno de los mejores proyectos culturales de la administración de Peña Nieto, quien no podía presumir de sus lecturas.

Coletilla. «México y España comparten un corazón sangrante, un idioma que se multiplica en todas las lenguas indígenas de siglos, un mestizaje de sabores y palabras, párrafos y pensadores; España y México se miran sin necesidad de traducción ni subtítulos… y así pasen otros cinco siglos, nos amanecemos a diario con verdaderas ganas de conocernos», dice el nuevo director del Instituto de México en Madrid, Jorge F. Hernández. Una buena decisión y una buena noticia.

La conclusión inconclusa

 

La conclusión inconclusa

Encontré la pista en una carta de Ibn Iharia. El comentarista valenciano de Euclides le escribe a su amigo Isaac ben Yushi, médico cordobés, agradeciéndole que le compartiese “tan bella gacela”. No pudiendo pensar mal de dos grandes hombres, y sabiendo que ni el geómetra tenía tiempo para ciertos comercios, ni el médico inclinación a ciertos humores, sospeché que la gacela era un ghazel. Así, entre los apuntes del médico que se conservan creo haber reconocido una parte de la gacela, que por desgracia no se conservó completa. Según las notas, la autora fue la más famosa pérfida de Córdoba. Yo no sé si haya sido tan famosa, pero sí puedo creer que haya sido de Córdoba. Revisito lo que queda del poema dando pie a lo que puede ser un soneto. ¿Te animas, lector, a completar el soneto?

 

Moriré esperando la dicha

de celar a las rosas contigo,

recorrer el jardín como amigos

perfumando las flores sin prisa.

 

Nuestra luna sería el testigo

de los besos, abrazos y risas;

y en tus brazos mi vida, clarita…

 

¿Cómo lo completas, lector curioso?

 

Escenas del terruño. 1. Con su tino habitual, Jesús Silva-Herzog Márquez señala: vivimos en el despotismo de la ocurrencia. 2. Que ya no se va a espiar, dijo cuando era candidato. Que se garantizará la soberanía energética, dijo como presidente. Entonces el espionaje se hará a través del «Área de Inteligencia Energética» de la Comisión Federal de Electricidad, encabezada por Manuel Bartlett. Una mentira más del ganso. 3. Una parte de la guerrilla propone al presidente crear milicias populares para defender su proyecto; la otra se posiciona directamente en contra del proyecto lópezobradorista. 4. Ya nos dirán que es mentira, que fue un error de captura, que… Claro, impensable que haya un conflicto de interés. 5. La primera dama no quiere ser primera dama, pero influye más que una primera dama. 6. Mentira. Paco Ignacio Taibo II presume que ya comenzó a bajar los precios de los libros del FCE, y que ahora se ofrecen 50 libros a $49.50. Entre las «rebajas» me llamó la atención que un libro de Mariano Azuela que costaba $22, ahora se «rebajó» a $49.50. Seguro que las matemáticas también son fifí.

Coletilla. “La envidia y los celos son las partes pudendas del alma humana. La comparación puede quizá llevarse más lejos”. Nietzsche

Gente que vi ayer

 

Gente que vi ayer

 

Ese anatomista que a veces soy, anduvo de mirón el día de ayer y de diversos encuentros salieron estas saetas. Cada uno encuentre la suya.

 

Practica el arte de confundir la discreción con el desprecio.

Acostumbra pasar de la abstracción a la abstinencia.

Sabe presentar como profundidad a su inseguridad

Cree que la honestidad es impericia.

Admirar, adular y fabular no le hacen diferencia.

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El presidente no admitirá públicamente que la nueva estrategia es administrar el narco, no combatirlo. Sabor a PRI. 2. Cada semana el ejecutivo anuncia al menos tres programas «transformadores». El pasado domingo, en un evento sinaloense, se anunció un programa más: el programa nacional de promoción de la lectura. Del programa sólo sabemos lo que se dijo en el templete. La información oficial se reduce al relato de lo dicho en el templete. Se presentan programas al por mayor, pero no existen más que en los discursos, o si existen no son públicos los detalles de los mismos. Obviamente, nos obliga a criticar de oídas. Obviamente, eso hará imposible evaluarlos. 3. Antier echaron, literalmente, de su oficina al entonces director de la Biblioteca Vasconcelos, Daniel Goldin; que se fuera al sótano cargando su escritorio, le dijeron. Modales de la Cuarta Transformación. Ayer, Daniel renunció; que no se diga que lo corrió el nuevo régimen. Simulación, pues.

Coletilla. Julio Hubard hace la más completa exposición que he leído acerca de la reflexión zaidiana sobre la palabra. Además, zaidianamente, encontró un poema desconocido de nuestro clásico vivo. Por su parte, en Letras Libres de febrero, Aurelio Asiain muestra que la claridad y precisión de los ensayos de Zaid se originan en la perfección de sus poemas. ¡Sigamos celebrando la inteligencia de Gabriel Zaid!

Alimento de los ojos

Alimento de los ojos

el rito de acariciar

prendiendo fuego

Leemos acariciando la superficie de la página, palpando los renglones, lengüeteando las sílabas. ¿Acaso la comprensión es el beso entre las palabras y las ideas? ¿O los lunares pautan el estilo de la prosa? ¿Qué sería entonces una lectura compartida? ¿Qué pensar de la lectura pública? Cabe preguntarnos todo esto ante El lector a domicilio [Sexto Piso, 2018], la nueva novela de Fabio Morábito [Alejandría, 1955].

         Ya es lugar común nombrar como inquietantes las letras de Morábito. Cualquier lector habitual de Morábito puede reconocer la exactitud imprecisa de su lenguaje: nadie sabe decir tan perfectamente las cosas más indeterminadas. Inquietante, sí, pero claro, clarísimo sin transparencia, transparentísimo de opaco. Morábito nombra la realidad que se desdice, en él la palabra es una morada eventual, la bruma que sigue al ventarrón. Y, evidentemente, El lector a domicilio no puede ser más claro, menos claro. Comprender la nueva novela de Morábito implica acostumbrar los sentidos a la claridad, reconocer sus capas, acariciar lo poético desde la tersura de la piel en la mirada hasta el incendio del deseo en la boca. Novela sensual, sí, recatadamente sensual.

         En lo más superficial, en la piel de la novela, El lector a domicilio tiene una trama absurda. Un hombre al que se la ha conmutado el castigo por un crimen por la participación en un programa de lectores a domicilio. El hombre acude formalmente a los domicilios asignados para cumplir cada semana con cierto tiempo de lectura. En cada casa, el hombre lee una obra distinta. Las semanas en que se distiende el castigo dispensa las tramas de las obras. Peripecias del carácter, imprevista sustitución de la prosa por la poesía y el programa de lectores a domicilio se complica. Pequeños gustos, licencias y concesiones complican todo hasta la consecución de un crimen y la oportunidad heroica del hombre. Así la trama. Pero El lector a domicilio es más que una trama.

         El libro dialoga con un poema de Isabel Fraire [México, 1934-2015], con un recuerdo de un poema de Isabel Fraire y con una vida inspirada con un poema de Isabel Fraire… sin que la poetisa sea un personaje en la obra. En alguna escena, un comité de buenas personas organiza una lectura pública en homenaje de Isabel Fraire. El homenaje se realiza de tal modo que, “organizados para no leer” ha dicho un clásico, no hay lugar ni oportunidad para recordar a la homenajeada. La lectura pública se convierte en un acto de propaganda social; la memoria es impermeable a la belleza cuando se está demasiado ocupado. La imposibilidad social de vivir con poesía es paralela a la incapacidad lectora del protagonista, quien lee en voz alta entonando perfectamente con su perfecta voz sin ser capaz de poner atención en aquello que lee. Cumplir con el acto exterior de la lectura, o cumplir con el cuento público de lo “literario”, puede limitarse al enclaustramiento en el propio mundo, a la clausura en el monasterio del deber. No hay lugar para la poesía ni en la vida pública, ni en la privada, si leer sólo es nuestra confirmación. Para que haya lectura, como en el amor, debemos perdernos en los pliegues del otro, encontrar nuestra morada en la piel ajena —muestra el poema de Fraire.

         ¿Perderse en el otro? ¿La lectura como deriva en lo ajeno? ¿Leer como acto erótico? La novela pone en tela de juicio toda la erudición hermenéutica. El lector que no se pierde a sí mismo en el texto no comprende lo que lee, no lo sigue: hace de la lectura una interpretación, una ejecución pública, un entretenimiento social para un auditorio que sólo entiende lo público como la escenografía de la selfie. El lector que se pierde a sí mismo en el texto está, quizá por primera vez, abierto al mundo, dispuesto al otro, camino al conocimiento en alguien más. Cuando el lector se pierde a sí mismo, se cancela la posibilidad de leer a domicilio. La lectura, ya no mensaje: vida.

         El lector a domicilio muestra la dificultad de la cancelación de la lectura como entretenimiento a través de los problemas sensuales de la obra. El tacto se vuelve problema con el poema de Fraire: la diferencia entre acariciar y tocar es inconmensurable, cual lo prueba el abrazo insípido o el fogoso roce incidental. El oído se vuelve problema en la ejecución pública de la lectura: la bella voz de un mal lector de poesía defrauda a la inteligencia. El olfato se vuelve problema ante la inminencia del peligro, que se respira sin fragancia alguna en el aire. El gusto se desmorona entre las migajas de las palabras mal gustadas. Y la vista muestra incapaz al ojo más allá del horizonte, pues sólo por la lectura reconocemos al horizonte como tal. El problema de la sensualidad es presentado en una de las escenas más morabitanas de la obra: ¿cómo se podría persuadir a un sordo por convención de su capacidad de oír? ¡Tan difícil como persuadir a los cultos que la lectura no es progresiva! ¡Tan lejos como entender al erotismo como pathos!

         La pasión, precisamente, es la claridad opaca que permea la nueva obra de Fabio Morábito. El lector a domicilio nos puede mostrar el verdadero crimen: olvidamos leer con sensualidad, acariciar los versos, susurrar cálidamente los acentos, buscar el camino de las sílabas, perdernos a nosotros mismos en las ideas. A veces la lectura es un espectáculo para dos.

Námaste Heptákis

 

Estantería. 1. Jesús Silva-Herzog Márquez reflexiona en torno a la Cartilla moral de Alfonso Reyes. Dice que la Cartilla moral «es posible que sea el peor texto de Reyes pero, aún si lo es, es infinitamente mejor que los textos con los que nos atragantamos cotidianamente. Nunca será mal momento para encontrarse con Reyes, así sea a través de la lectura de su lista del mandado». Y concluye: «Quien lea esta cartilla encontrará una defensa de la alegría y una burla de la solemnidad. Comprenderá que la tradición es vitalidad y no servidumbre a lo antiguo. Aprenderá también a distinguir la emoción patriótica de la manipulación nacionalista. Sabrá que hay que ser modestos frente a las sorpresas del azar para no caer en la soberbia». 2. Rodrigo Martínez Baracs cuenta la historia de la Cartilla moral. 3. Para Fernando García Ramírez, Gabriel Zaid es un juguetón comprometido con la verdad. 4. Para Humberto Beck, Gabriel Zaid es el renovador de la prosa de ideas en castellano. 5. Para Armando González Torres, el trabajo de Gabriel Zaid es lúdico y omnívoro. 6. Para Julio Hubard, los ensayos de crítica al progreso de Gabriel Zaid se caracterizan por reunir la imaginación y la economía, son la muestra de la perfección de lo pequeño. 7.  Según Malva Flores, la poesía de Gabriel Zaid es el ejemplo perfecto del esmero cuidadoso por la claridad. 8. «Para mí, Gabriel Zaid es una estrella que permite orientarse en el camino. No es una estrella fugaz, no es un meteoro, es una estrella que ha estado ahí, que seguirá ahí y cuya luz no se gasta con el uso», dijo Adolfo Castañón.

Coletilla. Comparto el poema de Isabel Fraire que se menciona en la entrada, publicado por primera vez en el número 27 de El corno emplumado, la revista beatnik mexicana, en julio de 1968.

tu piel, como sábanas de arena y sábanas de agua en remolino

tu piel, que tiene brillos de mandolina turbia

tu piel, a donde llega mi piel como a su casa

y enciende una lámpara callada

tu piel, que alimenta mis ojos

y me pone mi nombre como un vestido nuevo

tu piel que es un espejo en donde mi piel me reconoce

y mi mano perdida viene desde mi infancia y llega hasta

el momento presente y me saluda

tu piel, en donde al fin

yo estoy conmigo

 

El blanco de los ojos

Secos se arrastran los ojos,
pedrosos, sedientos,
sin gota de luz de lo humano,

 

por yermos de tribus silvestres,
de sal y de espinas,
que crecen de sombra a la sombra,

 

que callan los cuentos del llano y
olvidan las obras,
de huesos que lo rellanaron.

 

Calcios se arrastran los ojos,
por ese anfiteatro,
sin foco o color, más que el blanco;

 

prueban sus fuerzas cansadas
cruzando corrientes
de alientos de hez y amoniaco, y

ya, de insolados, deliran
que beben justicia,
de pozos de rabia estancada y
con cada bocado se colman
de clara, sin voces, arena,
que clora del párpado al iris.

 

Blancos, se arrastran los ojos,
velando esperanza
de que haya algún día quien los mire.

Estereoscopia del alma

Estereoscopia del alma

Maravilla la mirada del poeta cuando en la imagen reúne los rasgos de la diversidad del mundo. Leer poesía, pensar las imágenes, reconocer lo múltiple y distinguir lo uno, es siempre maravilloso. Descubrir que por el logos una imagen reúne lo disperso y que la imagen nos permite la unidad, da qué pensar sobre la vida del libro, de las letras, de las lecturas… de quien vive leyendo. Compartir emocionado las maravillas, contagiar las lecturas con entusiasmo, leer juntos para encontrar los tesoros escondidos (frase de conocido personaje), da qué vivir. Leer, cuidar lo leído y meditarlo en el alma, que el alma se mire a sí misma e intente una imagen de sí, que el alma reflejada en el espejo del discurso se reúna en una misma imagen para encontrarse nuevamente a sí misma, que el alma vuelva a sí la mirada sin bizco alguno, a todo eso podemos llamar estereoscopia del alma.

Ejemplo de estereoscopia podemos encontrar en la Gacela del amor maravilloso de Federico García Lorca.

Con todo el yeso

de los malos campos,

eras junco de amor, jazmín mojado.

 

Con sur y llama

de los malos cielos,

eras rumor de nieve por mi pecho.

 

Cielos y campos

anudaban cadenas en mis manos.

 

Campos y cielos

azotaban las llagas de mi cuerpo.

 

Breve, el poema está compuesto deliberadamente de opuestos que se reúnen en una misma imagen. Prueba de ello es que los versos 7 y 9 reúnen los opuestos de las primeras dos estrofas e invierten su enunciación para recalcarlo. El poeta contrapone deliberadamente los cielos y los campos; el poema es la imagen que reúne campos y cielos. En la medida en que el campo se opone al cielo, el poema crea la imagen de la totalidad del mundo. Es el mundo como totalidad el escenario del amor maravilloso; casi suena a Fray Luis… Sin embargo, el poema toma un camino muy distinto al de la maravilla del mundo. Nada reúne, a primera vista, el último verso de la primera estrofa con el conjunto que forman por su final los últimos versos de la segunda estrofa y ambos pareados. El pecho, las manos y el cuerpo no parecen reunirse con facilidad al jazmín mojado. ¿Estamos ante otro opuesto? ¿Disarmonía del mundo?

Algo pasa entre los terceros versos de las estrofas que da movimiento al poema. Comparadas entre sí, ambas estrofas son correspondientes: mismas letras iniciales de cada verso, misma duración de los dos primeros versos, mismo esquema acentual y rítmico. Mas no es así en los versos terceros. La correspondencia se rompe y el verso bimembre de la primera estrofa da lugar a un sonorísimo endecasílabo en la segunda. El junco de amor de la primera estrofa se reúne sonoramente en el rumor de la segunda, la reunión da vitalidad y fluidez al verso, sonoridad del río que corre al lado de los juncos. La vida entre los juncos de la primera estrofa resuena para que escuchando su rumor en la segunda estrofa haga aparición el cuerpo. El poema reúne la vida y el cuerpo, el oído y la vista, una movilidad y un reposo. El poema maravilla.

La primera estrofa tiene su propio juego de contraposiciones. El blanco del yeso se contrapone a la blancura del jazmín. El campo de juncos es una contraposición en sí misma: Aaru era el reino de Osiris, el dios egipcio de la resurrección. Claro, el yeso del campo refiere inmediatamente a la muerte: el yeso de los sepulcros hace de los campos unos campos malos. Su maldad, obviamente, no proviene del tipo de tierra, sino de aquello a lo que ha sido destinada: infertilidad voluntaria. Campos malos para el amor, si el amor ha de ser fértil. Precisamente ahí reluce la blancura del jazmín, quien no renuncia a su fertilidad, sino que reconoce que su voluntad lo hace infértil. El yeso embellece la tumba de quien no conoce su deseo: sepulcro blanqueado. El jazmín, mojado por la brisa matutina, por su descubrimiento, por lo que ha sabido de sí, reluce entre los malos campos con la naturalidad de su deseo. El alma sabe de sí como amor maravilloso.

La segunda estrofa presenta el temor del alma ante lo aterrador del mundo, reuniendo oposiciones en sí misma y con la estrofa anterior. Sonoramente el palatal fricativo de la primera estrofa se transforma en un palatal lateral en la segunda: de yeso a llama, señalando con ello la diferencia del objeto de comparación, pues la fertilidad se juzga en la tierra y las intenciones desde el cielo. Lo cual se indica con la dirección de las llamas, con la lluvia de fuego (Génesis 19:24). Se presentan como malos los cielos que condenan el amor del jazmín. Mas el jazmín no vuelve atrás la mirada, no será yeso ni estatua de sal. Aquí, en el drama pleno, aparece el verso más sonoro del poema, a la mitad misma del poema. Eras rumor de nieve por mi pecho es, al mismo tiempo, un consuelo ante las llamas amenazantes, como un dolor ante la inevitabilidad de la pérdida. El alma se refresca con el amor cuando la acecha el mundo; el alma se hiela cuando se descubre solitaria… el otro ha mirado atrás. El alma descubre en el amor la maravilla del dolor y del consuelo.

La maravilla descubierta por el poema produce la imagen que muestran los pareados: el martirio de San Sebastián. Desde los cielos hasta los campos (extremos de la oposición) el mundo se reúne en aquel que está sufriendo por el amor. El sufriente, encadenado al amor, tiene las manos anudadas: entrega su amor, se entrega y al entregarse sufre. El sufrimiento se incrementa con los azotes en las llagas, por lo que el cuerpo se vuelve realidad al alma. Por el amor, el alma descubre su presencia en el mundo y se maravilla. ¿Qué es lo que maravilla al alma? Que nada es tan simple en el mundo como para solo gozar. Que detrás de los juncos yace la vida, aunque no participe de la eternidad. Que a veces, como con Federico García Lorca, lo eterno es la maravilla de solo saber amar.

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Fernando Escalante Gonzalbo considera que la revuelta de los «chalecos amarillos» es señal de la política por venir: un liderazgo que se forma desde el descrédito partidista, una reforma impopular y la calle como único escenario de resolución del conflicto. 2. Dijo el señor presidente López Obrador que él no donará su sueldo, como la secretaria de Gobernación, pues es pobre y con su sueldo debe sostener a su familia. ¿Pues no que durante sus 12 años de desempleo y campaña vivía de las regalías de sus libros? 3. Durante las vacaciones decembrinas se negociará el pago de bonos de lo que iba a ser el nuevo aeropuerto. ¿Negociación en vacaciones? Pero ahora los políticamente correctos miran a otro lado. 4. Dijo el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, que en la propuesta educativa de la cuarta transformación se propone que en los exámenes «se vale copiar y se debe copiar porque se debe trabajar en equipo». 5. Con alevosía, los senadores de Morena, PES, PT y Verde expulsaron a Juan Zepeda de la Comisión de Justicia. Haciendo valer su mayoría, lo defenestraron en comisiones y ratificaron la destitución en el pleno. En la discusión se supo que Morena obtuvo los votos de los otros tres partidos con mentiras. Además, la expulsión fue alevosa porque se hizo a horas de que el senador se sometiese a una cirugía programada, lo que limita su posibilidad de defensa. Y estos senadores son los que aprobarán la constitución moral. 6. La cuarta transformación claro que hará historia. Tres ejemplos. Primero, ¿gusta usted de la radio pública? Pues aproveche las siguientes dos semanas para escucharla. La austeridad del nuevo régimen ha decidido cancelar contratos de quienes en el IMER trabajaban por honorarios, por lo que estaciones como Reactor, Opus y Horizonte tendrán, a partir del 1 de enero, menos conductores y menos programas. Adiós a los viernes de blues con Raúl de la Rosa, o a los martes de la misma pieza en muchas versiones con Javier Platas, o a los descubrimientos musicales de Oscar Sarquiz, o al programa de música brasileña, o a las tardes de piezas barrocas, o a las noches de sábado soulero, o al programa de música y leyendas gitanas, o la serie de historia de la música con el maestro Álvarez del Castillo… hasta el dinosaurio de las mañanas dominicales se irá. La cuarta transformación llegará hasta los oídos. Segundo, ¿gusta usted de los libros del programa Tierra Adentro? Pues al menos para mí era indispensable leer cada año los libros editados por su fondo editorial, pues eran la ventana a los literatos jóvenes. Ahora, han sido despedidos los trabajadores del programa. A partir de enero ya no habrá programa Tierra Adentro; quizá se vuelva una colección del Fondo de Cultura Económica. La cuarta transformación se enquistará en los libreros. Tercero, ¿es usted aficionado de la ONEFA? El equipo de futbol americano Centinelas, en sus versiones máster, profesional, juvenil, femenil e infantil, desaparecerá junto con el órgano de guardias presidenciales por decisión del nuevo régimen. La cuarta transformación hasta en el emparrillado.

Estantería. 1. Bellísimo perfil de Martí Soler, de la pluma de Jorge F. Hernández. 2. Carlos Eduardo López Cafaggi narra la despedida de Leonard Cohen al amor de su vida: la inspiración. 3. José de la Colina publicó, surfeando en la mente, un decálogo del escritor de minicuentos.