Pérdida de tiempo.

 

¡Dios mío, Dios mío!

¡Voy demasiado retrasado!

Tarde. Siempre tarde. No sé porqué siempre se me hace tarde. Todo el tiempo ando persiguiendo ese último minuto para hacer las cosas. Dejo que mis pasos se atropellen de la manera más insana para llegar a donde se supone que me importa. Tengo tanta prisa por atrapar ese último instante en el que resultaría oportuno hacer las cosas que aun saliendo más temprano llego tardísimo. Pero nadie tiene la culpa por mis eternas prisas, sé que se me acaba el tiempo, sé que se me termina el día, sé que se me acaba la vida y no he hecho más que correr, tropezar, levantarme, correr, sentir cómo mis pies se tuercen e inevitablemente pierdo el equilibrio. ¡Maldita sea, siempre ando tarde!, nací demasiado tarde, aprendí a caminar más tarde aún, y ya no se diga correr o volar, o siquiera respirar.

Odio estas prisas con las que vivo, nunca me dejan en paz, no puedo ver lo que me rodea porque eso supone perder mi valioso tiempo en cosas que son valiosas. Tiempo que bien puedo utilizar para no dejar que el tiempo se vaya inútilmente. Necesito una agenda, un reloj más preciso, una mayor división del tiempo que me permita hacer más sin tener que preocuparme por lo molestia que supone tener tiempo libre.

¡Qué horror, tiempo libre!, el tiempo libre es para quienes quieren perder el tiempo, para quienes creen que pueden hacer más caminando paso a paso en lugar de ir por la vida corriendo como los seres más eficientes, esos seres que nacen, producen, tropiezan, producen desde el suelo, se levantan, producen en el aire, se colocan en pie, producen al caminar y vuelven a correr con tal de que no se les haga tarde.

Tarde, siempre ando tarde, no me importa si son apenas las cero horas de un día que más bien parece noche, para mí ya es tarde, y tengo que hacer cosas que debí terminar desde antes de llegar a ver siquiera que son las cero horas.

La prisa que supone saberse retrasado, no me deja más que tropiezos que serán del todo inútiles si no me enseñan a ser más eficiente y rápido. Tarde, siempre es tarde y sé que por más que haga, más tarde se me hará, mi hora final se acerca, mi último minuto pende sobre mi cabeza, y yo aquí pensando en que como siempre se me ha hecho más tarde.

Maigo.