La ridiculez del Bufón

Cuentan que los bufones suelen hacer reír a la gente, son capaces de mostrar a los reyes muchas de las locuras con las que se mueven sus congéneres. A veces, incluso, los monarcas reflexionan una vez que se ven ridiculizados, siempre y cuando tengan sentido del humor y sabiduría para no mostrarse tiranos.

En las cortes, el lugar del monarca es el trono y el del alerquín, bufón y saltimbanqui suele ser el salón o la plaza, los lugares y tareas están determinados y no es propio del rey ocasionar risas mediante ridiculos o bromas.

Sin embargo, hay ocasiones en que algún bufón llega a rey, juega con el cetro y se sienta en el trono, hace bromas frente a todos y a todos alegra con sus ocurrencias, pero al no dejar de ser bufón se ofende ante la ausencia de risas con sus chistes y comienza a actuar como si no escuchara y a ridiculizar a quien sí lo escucha atento.

Algunos ilusos creen que es divertido cuando los bufones llegan a reyes, creen que habrá ocurrencias cada mañana, mismas que se podrán corregir por las tardes, pero la realidad termina imponiendo su crueldad y las ocurrencias acaban en ridículo, no sólo del bufón que canta cada mañana y manda mensajes de aliento los domingos, también aquellos que se reían de sus bufonadas y más de los que tomaron en serio lo que sólo parecía una mala pasada del destino.

Lo propio del bufón es estar parloteando en la plaza y lo propio de un rey es callar y atender a las leyes para que el reino entero no se hunda como una inútil balsa en medio de las tempestades que pueden atacar.

Por desgracia, a veces el bufón se transforma en rey mediante la palabra, usa mentiras, quejas y todo lo que encuentra para incendiar la plaza, y siendo incendiario a todos condena a morir porque se pierde de vista la ridiculez en sus palabras.

Maigo

Ciegas ocurrencias.

Un tirano se distingue de un buen gobernante por ejercer el poder a ciegas. Hace miles de años hubo un rey en una región lejana de la India. Movido por la envidia y el resentimiento que tenía, propició una guerra que acabó con el orden que en sus tierras había. Aunque sus sirvientes y amigos de la verdad le informaban, este rey de nombre Ditirashtra se cegaba más allá de la imposibilidad que a sus ojos distinguía, cuando le hablaban de defectos o carencias éste rey se giraba y otros datos ostentaba en su cabeza.

Maigo