Sinapismos

Con suficiente tecnología para no morir congelados, los seres humanos por fin se decidieron a abandonar el sistema solar.

No hubo necesidad de usar naves carísimas, ni recursos limitados. Es más. no necesitaron siquiera dejar el planeta. Decidieron viajar en él.

El asunto es el siguiente, con 200 años cumplidos en el viaje, hemos olvidado lo que es tener un Sol natural que nos brinde sus beneficios. La Luna logró hacer el mismo trabajo y mucho mejor, una vez que aprendimos a domesticarla.

Sin embargo, seguimos sin entender, por qué desde Mercurio hasta Saturno, siguen estos cuerpos manteniéndose a la misma distancia y siguiendo la misma elíptica que acostumbraba cruzar nuestro Sol.

Los 27 Nakshatras también nos siguieron, y lo único que se nos ocurre es que al haber emprendido este viaje tan fantástico; por fin logramos alcanzar un nivel superior de fe.

Ahora, lo que debemos aprender, es cómo compensar a todas y cada una de las deidades este milagro. Seguro en los próximos milenios, algo se nos ocurrirá.

Atemporal

Y en aquél día, a todo el mundo se le ocurrió mirar el cielo. Fue algo natural, como el miedo que todos los seres vivos sentimos al percibir peligro. Simplemente pasó.

Algunos llegaron a tomar fotografías, otros video, y unos más se limitaron a reír como maniáticos. Si me preguntan qué es lo que vi, les voy a contestar lo mismo que el resto del mundo: la noche estrellada, las estelas cósmicas, cometas, estrellas fugaces y las constelaciones.

En pocas palabras, un cielo nocturno común y corriente sin contaminación, sin nubes y sin la menor duda de que todo el mundo compartíamos en ese mismo instante aquél momento eterno.