Frío otoño que no invierno

Hace frío, huele a ponche y a comercio, se acercan los adornos y el festejo y se deja de lado la calidez del Nacimiento.

Las hojas caen de los árboles, la nostalgia invade el alma de los más sentimentales,otros ven apresurados que el año ya se fue y se preguntan por el tiempo que a estas alturas del calendario ya no es.

Hace frío, con las prisas por cubrirnos no miramos, ya no vemos la soledad y abandono en que se encuentran los niños que buscan llenar sus vacíos con miles de regalos.

Hace frío y falta para las fiestas de Navidad un rato, esas fiestas que los lucidos dicen carentes de sentido, aunque su amargura es más por envidia que porque sean avispados.

Hace frío, algunos piden ayuda y la maldicen sin descaro, otros sufren en silencio el desprecio de aquellos que les son más cercanos y entre fríos corazones se siente el frío de cuando ya no es verano.

“¡Qué frío hace!” es el grito que en las calles cada día comienza a repetirse sin descanso y del frío que anuncia que el invierno no ha llegado nos quejamos.

¡Qué frío hace! el olvido de Belem nos ha llegado y lo que era comunitario como la belleza de un Dios siendo niño se convierte en una estatuilla bailando.

¡Qué frío hace! Nos morimos de frío sin notarlo, y damos importancia a los comentarios que justifican nuestra crueldad ante el descobijado.

Mucho frío, es lo que hace en este otoño que sin ser invierno, el frío de nuestros tiempos nos ha anunciado.

Maigo

Tiempos Modernos

Si algo enseñan estos tiempos modernos, es que ya no hay tiempo y que se logra ser productivo a costa de la felicidad.

Se optimizan tiempos y se reducen costos, sin notar que ahorrando en demasía nos volvemos avaros con lo humano: olvidamos fácil porque para recordar ya no hay tiempo, y perdonamos porque odiar es costoso y no porque el otro sea digno de amarse, o quizá porque ni siquiera hay tiempo para pensar en lo que es amar.

Si algo enseñan estos tiempos modernos es que ya no hay tiempo ni para pensar, porque ya habrá otro que lo haga en automático, llámese Siri o Cortana, lo que importa es no gastar tiempo precioso en acciones inútiles como recordar.

La búsqueda de comodidades nos libera tiempo para sólo estar: consumiendo y produciendo, yendo simplemente por el mundo. Ya no hay que hacer un movimiento que semeje el caminar, porque hay que ahorrar el tiempo, ya que ahorrando minutos diarios se aprovechan los tiempos modernos y se pasa el tiempo sin mucho pesar.

 

Maigo.

 

 

 

Pérdida de tiempo.

Sabia virtud, de conocer el tiempo,

a tiempo amar y desatarse a tiempo

como dice el refran dar tiempo al tiempo,

que de amor y dolor, alivia el tiempo.

Se dice que el tiempo perdido jamás se recupera, y ese carácter irrecuperable es lo que conduce a muchos a moverse siempre con prisa, ya sea para llegar a un trabajo o a la tumba. Pero hay ocasiones en que la idea de perder el tiempo parece sugerirnos movimientos más calmos, pues nos invita a reparar en aquello que ocurre con una rapidez mayor a la deseada. Sea como sea, lo importante de esta idea, radica en que es posible perder el tiempo, y junto con ello que es posible perder lo que es más importante en la vida.

Lo cierto es que sólo se puede perder el tiempo cuando nos olvidamos de que éste es el resultado de la cuantificación de nuestro movimiento, es decir, cuando vemos al tiempo como algo que ocurre a pesar nuestro. Los días suceden a los meses y los meses a los años sin que nosotros, efímeros mortales, podamos evitarlo, y deseamos evitarlo en la medida en que notamos que pasan esos días, meses y años y no hemos hecho nada de valor.

Así pues, de la consciencia de perder el tiempo pueden desprenderse varias maneras de vivir, no falta por ahí quien busque constantemente alguna forma de permanecer en el tiempo, es decir, busca honores y recuerdos entre los mortales que le siguen, pero el éxito en esa empresa depende mucho del modo de pensar y de valorar la vida que sea propia de esos mortales. Tampoco faltará quien busque aprovechar el tiempo produciendo bienes para sus herederos y evitando molestias para los mismos una vez que ya no esté, pero estas personas son tan precavidas y cuidadosas de los detalles, que en detalles se les va la vida. Y menos ha de faltar por ahí quien considere que pérdida de tiempo es no gozar de la vida mediante el deleite de los sentidos, aunque la mayor parte del tiempo pase buscando esos deleites que no suelen durar mucho.

Viendo estos posibles modos de vida se colige que el tiempo se aprovecha siempre, pero de diversas maneras, lo que pensado con suficiente malicia o descuido nos puede llevar a olvidar la búsqueda de la mejor vida, pues lo que importa no es lo que se hace sino evitar perder el tiempo y hacer muchas movimientos en la vida, aunque estos sean erráticos y perjudiciales para el alma que se mueve. Pues lo que importa a quien le preocupa más el tiempo que la mejor vida es no perder el tiempo y no ya dar buena cuenta de los movimientos de los que el tiempo es cuenta.

Maigo