Cómo chabacanear.

«La vida es… chabacana»

-Maigo.

Llevo ya muchos años escuchando a mi madre decirme lo mismo: ¡Haz algo con tu vida! Mas no es la única, lo he escuchado de varios amigos, parientes, conocidos y desconocidos. Debo confesar que todo este tiempo esa máxima me ha tenido sin cuidado, tal vez porque soy perezoso, tal ves porque simplemente no entiendo bien que esperan que haga, como si fuera sierto ente que no cambiara jamás; pero últimamente he estado pensando mucho en estas cosas, será porque ya me siento viejo, será que no tengo nada que hacer. Cualquiera que sea el motivo, me ocuparè de ver qué es lo que se puede hacer con la vida, a lo largo de la presente entrada y consecuentes.

Comenzaré a abordar el problema de ¿qué es hacer algo con tu vida?  de manera tal, que mi querida mamá estaría orgullosa de mi respuesta. Primeramente terminaría mi carrera, después conseguiria un trabajo que me permitiera pagar una vivienda, un auto, una mascota, una esposa e hijos y si sobra algo de dinero ahorrarlo para tomar unas vacaciones, y ayudar a mi familia con gastos. Estoy seguro que con un plan de vida así mi madre estaría fascinada, mis amigos me respetarían y mis conocidos no dudarían en buscar mi amistad. Hasta este punto parecería que lo único que tengo que hacer es dinero. Aunque la mayoria de la gente crea que hacer dinero es difícil (ya sea porque asi fueron educados o porque así lo fueron viendo a lo largo de su vida), ya que implica un trabajo doloroso aunado a un duro esfuerzo y varios sacrificios en cuanto a los placeres del ocio se refiere. En lo personal, hacer dinero no me parece difícil, ya que éste es necesario para vivir y son pocos los que se mueren de hambre, uno puede conseguir dinero pidiendo limosna, haciendola de lavandero, barrendero, prostituyendose, trabajando en una oficina diez horas al dia; de cualquier manera uno encontrará el camino para poder vivir con todos los lujos basicos que mencioné al principio. Pero al momento de pensar que el hacer algo con nuestra vida gira al rededor del dinero, entramos en dos problemas graves. El primero es la dignidad que a su vez va ligado con el poder, el segundo es la felicidad.

Como ya dije  anterioremente, uno puede hacer dinero de varias formas, bien haría el intento de ser un limosnero, pero es ahi donde salta a la vista el problema de la dignidad, yo podría limosnear en todas las iglesias, siempre y cuando no pasara mi madre por ahi, o alguno de mis amigos. Por otro lado intentaría ser un actor pornográfico, lo cual ante mis amigos causaría gran admiración, pero la verdad se que mis facultades no son suficientes para desarrollar ese oficio, y tampoco le diria a mi familia a que me dedico. Me parece que en estos ejemplos se puede observar claramente porque a la mayoria de la gente les resulta difícil y doloroso hacer dinero, nadie quiere ser basurero a pocos encontrarían honor en ser un ladrón, o porque no les parece honrado o porque no tienen las habilidades necesarias para trabajar; por otro lado, y siguiendo la misma linea, habrá quien se canse de hacer cuentas y checar datos, de estar actualizando páginas de internet, existen varias maneras de hacer dinero en muy buena cantidad, que requieren mucha paciencia o que resultan ser tremendamente aburridas, dolorosas o simplemente van en contra de la naturaleza o gustos que uno tiene, es en estos casos donde la felicidad se ve agredida, y las personas no gustan de trabajar así. creo yo que habemos unos cuantos que nos volveríamos locos trabajando en una oficina ocho horas al diam y otros tantos que perderían la sanidad mental en un salón de clases.

Si quedó claro mi planteamiento hasta este punto podemos ver primeramente que hay cosas más valiosas que el dinero, y que el hacer la vida propia, va más allá de cosneguir un empleo o poder vivir con lujos.

En las siguientes entradas seguiré mi estudio acerca de este tema, pues va intimamente ligado a el problema de la necesidad y la libertad, ya que de alguna manera todos estamos haciendo nuestras vidas de la mejor manera que podemos, pero no podemos dejar de hacerla, y por otro lado nos muestra hasta donde somos libres de elegir un oficio o de ser felices.

1 comentario

  1. Námaste Heptákis dice:

    Me quedé pensando en los mendicantes. Si bien es cierto que es tan mal visto, y que hemos sido educados para creer que mendigar está mal; también es cierto que en el mundo antiguo los mendigos no eran mal vistos, tampoco -creo- en la tradición cristiana, no se diga en el hinduismo tradicional. ¿Qué habrá cambiado? Sospecho que algo ha de tener que ver con la fe, pero no logro verlo.
    También me dejaste pensando en los trotamundos. ¿Qué habría con ellos?

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