la maquina cibernética

En una maquina cibernética hallaron unas claves, unos códigos conjugados y metafixiados. Hablan de un humano que se hacía escuchar y nombrar Rockdrigo González, ahí refieren a una radiotransmisión transmitida por ondas hertzianas medio marcianas. A través de los airosos aires de la capital establo de mexicapan de las tuneishions llega a nosotros una muestra arqueo-etno-musico-tera-para-psicológica o apocalíptica visión de mediados de la penúltima década del siglo XX.

¡Ah qué carnal ese! Entre concreto desmoronado y varillas gruesas quedo su cuerpo la mañana del 19 de septiembre de 1985. Ese no fue su fin sino el principio de su vagar por las guitarras y cintas, por viniles y libros, por calles y compactos, por cines y tributos… en fin, sus desentonados falsetes y afinados berridos han marcado a más de uno, con sus letras y armonicazos han dado a la banda la sonoridad de su rol por esta vidaza.

Entre sus canciones se cuelan las historias de adolescentes matricidas alcohólicos (Gustavo), un asalto del terrorista de la línea tres traumatizado al llegar del campo y perder entre la multitud a su pareja (Metro Balderas), las descripciones de la mezquindad, bajeza e impunidad de la zoología social (Ratas), amores que pasan tan rápido como el aliento y como improvisación sentida (Rock en vivo).

En sus canciones viven hombres de versos y aguardiente que atraviesan el campo, los que recogen el fruto del mar desde el amanecer, los que reciben un salario y ven con tristeza que sus anhelos están medidos por él, los que anhelan la situación del explotado, y los que en sus crisis se sienten como perros en pleno arroyo vehicular. Sus palabras pasan de la urbe al campo, de la paranoia de la modernidad a la alegría poética rural, transcurre y fluye. Sus visiones del “rocanrol mexicano” (sic) dejan testimonio de una crítica de su ambiente bastante ácido. En tiempos donde el rocanrol era delito para el aparato de estado y traición ideológica para la izquierda organizada y semiclandestina, Rockdrigo le pinta huevos a las rígidas estructuras que sistematizan las verdades, ve en el rock la progresión de la música para crear puentes a las músicas populares concretas de cada espacio y tiempo, una balcón a los exteriores e interiores donde el ambiente marca las arrugas de la piel.

Una entrevista acompañada de rolas. Un viaje por un personaje y sus carburaciones mentales. Esta es una invitación a no solo oír y decir si agrada o no este musicucho, sino a atender una voz feroz y reflexiva.

Visiten http://www.rockdrigo.com.mx/ . Ahí se encuentra la grabación del programa “Dos hasta la media noche” de 1984, transmitida por Radiomexiquense XEGM.

OKTLI

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como aprendí a odiar la quincena

El siguiente escrito fue un ejercicio para el curso de Antropología Marxista de la licenciatura de Etnología. Trata sobre el escrito de Karl Marx “Trabajo Asalariado y Capital”.  Obra económica temprana, escrita en 1849 bajo la publicación “Neue Rheinische Zeitung. Organ der Demokratie” (Nueva Gaceta del Rin. Organo de la Democracia) en abril de 1849.

 Consta de dos partes, la primera es una selección de las ideas expuestas por Marx para formular la pregunta ¿El aumento de salario lleva a la clase obrera a la emancipación de su condición de explotados?; y la segunda parte trata críticamente el argumento expuesto por Marx.   

 PUNTOS DE MARX

  • El salario es el precio de una mercancía muy especial, que es la fuerza de trabajo del obrero, es decir, es su valor de cambio. El salario de los obreros esta determinado por la competencia entre quienes demandan y ofertan trabajo, como cualquier otra mercancía, y su origen no esta en el producto del trabajo donde participan los trabajadores sino en el fondo que el capitalista ha destinado para obtener los medios de trabajo y las materias primas.

 

  • Al igualar la fuerza de trabajo a una mercancía, Marx expone que el precio de las mercancías esta determinado por su coste de producción, por tanto y sin vacilar, el precio del trabajo dependerá de lo que cueste “…sostener al obrero como tal obrero y educarlo para este oficio”[i], es decir que el salario está determinado por el coste producción de la fuerza de trabajo, por el coste necesario para la procreación el obrero y por el precio de los medios de vida indispensables. El salario mínimo es entendido como lo determinado por el costo de la existencia y reproducción de la clase obrera.

 

  • El capital es caracterizado porque en él todo es reducible a valores de cambio aumentables e intercambiados por  fuerza de trabajo de los obreros, única posesión de éstos, a cambio de un salario. De tal manera que el capitalismo se encuentra allí donde el trabajo vivo agrega más valor al trabajo acumulado preteritamente por la clase burguesa mediante el despojo histórico (acumulación originaria). Por tanto el intercambio entre trabajo asalariado y capital resulta desfavorable para los obreros, recibiendo medios de vida consumibles pero ahogado su tiempo entero en el puesto de trabajo. Consumidos los bienes intercambiados por el salario recibido en el mercado, los capitalistas ven ganancias en  los productos vendidos, mientras el obrero para mantenerse tiene como única posibilidad para hacerse de nuevo de esos medios de vida la de vender su fuerza de trabajo al capitalista.

 

  •  “…el capital presupone el trabajo asalariado, y este, el capital. Ambos se condicionan y se engendran recíprocamente.”[ii]  Al aumentar el capital aumenta las filas del proletariado, pero, y contrario al discurso economicista, los beneficios del capitalista no se reflejan en  beneficios para los obreros. Muy revelador es señalar que cuanto más gane el patrón menos será el salario del empleado, pero aún más es su inversa, a mayor sea el valor del salario, menor será la ganancia capitalista.

 

  • Los tres aspectos que integran el salario de los trabajadores son,
    • Salario nominal que se expresa en la cantidad de monedas.
    • Salario real que implica la capacidad de intercambio por productos que permiten esa cantidad de monedas.
    • Salario relativo que es proporcional a la ganancia capitalista.

                 Por tanto aunque aumentase el salario nominal no mejorará las condiciones del trabajador mientras que su salario real pueda ser cambiado por los mismos o menos productos que antes del aumento y menos si su salario relativo se sigue distanciando de la ganancia final del capitalista.

 

  • Las relaciones entre obrero y patrón no son singulares, sino que se plasman en un marco más amplio que rebasa a ambos, el mercado mundial. Cuando un obrero se contrata con un capitalista, no lo hace en base a un arreglo solo entre ambos sino con toda la clase burguesa, que ha fijado de antemano el precio de su fuerza de trabajo bajo las leyes de competencia de los capitalistas por bajar los costes de producción de sus mercancías.

 

  • Para poder competir entre capitalistas estos se abocan a tres puntos importantes para reducir sus costes de producción.
    • aumento de la división social del trabajo, que causa la simplificación del trabajo y la competencia “clasecida”.
    • aplicación de nuevas tecnologías, que conlleva la sustitución de la fuerza de trabajo viva;
    • producción a gran escala, para conquistar mayores mercados.

II

 Todo este aumento del capital en cascada lleva inevitablemente a la ruina de la clase obrera. Con solo su cuerpo, su capacidad de producir, de crear y transformar, como herramienta y consumido su tiempo para la elaboración de un producto que muy posiblemente no disfrute, el trabajador se encuentra, hipotéticamente, entre una larga lista de disyuntivas: ¿Al exigir aumento de salario, esta pidiendo ser más explotado para acrecentar el capital de su patrón? ¿Al exigir mayor salario, solo vende más cara su propia ruina? O al hacerlo ¿contribuirá a la ruina del capital, siendo que a más salario menos ganancia? Si recibe el aumento de salario ¿ha resuelto los impedimentos para el goce y la potencializar su vida?

 

Si el trabajo asalariado reúne tantas relaciones intrínsecas con el capital, que hacen de aquel pieza clave para su existencia, y éste mismo es generador del trabajo asalariado, entonces ambos resultan altamente dañinos a la historia de la humanidad.

 

Parecería entonces estéril la lucha por el aumento de salario en tanto que esto implique el reconocimiento y aceptación del capitalismo como única fuente de hacerse de recursos para los trabajadores, en tanto que solo se exigen migajas de los banquetes que se dan los capitalistas que a su vez solo ven disminuidas porciones ínfimas de sus ganancias.

 

Si bien es cierto que las luchas sociales que enmarcan este primer lustro y medio del dos mil no están determinadas en gran parte por la búsqueda de mayor salario, es de precisar que en muchos lugares sí es una inminente consigna que unifica a los obreros en sus centros de trabajo, en sus ramas industriales, para hacer frente a los intereses de los dominadores y medir fuerzas con menos adversidades. Aunque la acumulación de fuerzas y sus expresiones en la lucha de clases son presentes, es preocupante el avance burgués y sus mutaciones. Los aumentos por debajo del 10% directo al salario, en los últimos años en México, muestran la fortaleza de la clase capitalista, que aunque “ceda” parcialmente a las posturas fijadas por los obreros organizados no le significa en lo más mínimo un inconveniente para proseguir acumulando y acrecentando su capital a costas de millones de vidas.

 

El trabajo de los obreros no puede medirse en un salario mientras éste implique relaciones tan desiguales. En el salario no hay nada artificial o tal vez todo, pero de natural no tiene nada. ¿Si en lugar de solo ganar dinero obtuviéramos también otros productos y servicios, no ya como los recibimos ahora por prestación social, sino en una gama más rica de variedad y más directa de quien produce? ¿Si la producción estuviera determinada por las necesidades sociales concretas y no por la especulación en ganancias del mercado? ¿Y si no necesitáramos contratarnos como trabajadores asalariados sino que tuviéramos libre acceso a los medios de producción para realizarnos material y espiritualmente?

 

Luchar por salario es un buen comienzo como método de acumulación de fuerzas y búsqueda de alianzas, cuando todas las condiciones son adversas y la organización obrera está por dinamizarse. Pero la medida la tienen hecha los capitalistas, cualquier posición económica ganada para las organizaciones obreras, actualmente, está delimitada por la ganancia y las especulaciones financieras, protegidas por las leyes. Habrá, tal vez, que pensar otras medidas más acordes con la realidad y quizá no será exigir, sino actuar lo imposible para no esperar a la igualdad de condiciones materiales y simbólicas para reproducirnos como seres humanos libres.

 

[i] P.p. 74.  Marx, Karl “Trabajo asalariado y capital”

[ii] P.p 78. ibidem.

Una de ácratas…

“If I can’t dance, I don’t want to be part of your revolution.”

Emma Goldman.

A veces, para despejarnos un poco de las brumas políticas de nuestro tiempo y entorno, conocer viejos personajes nos refresca. Dentro del pensamiento comunista y socialista, el protagonismo marxista-lenninista ha dejado poco espacio para las expresiones libertarias y anarquistas. Por ello, démosle una revisada a la vida y trabajo de una mujer de acción y de palabra: Emma Goldman.

I*

Nació el 27 de junio de 1869 en Lituania, parte del Imperio zarista, dentro de una conservadora familia judía. A los 15 años niega casarse bajo el arreglo de su padre y a los 16 años se embarca a Estados Unidos junto a su hermana. Los primeros días de 1886 llega a Nueva York, donde trabaja como costurera por un breve periodo. El movimiento huelguístico de Haymarket de mayo de1886 en la industrializada ciudad de Chicago, en el cual son sentenciados 5 trabajadores anarquistas a la horca, conmueven a Goldman para tomar la decisión de iniciar su actividad revolucionaria.

Su participación en la propagación consecuente del comunismo libertario y la acción directa, individual o colectiva, la condujo, junto a su compañero Alexander Berkman ante los tribunales en varias ocasiones. A causa de un attentat, buscando “la propaganda por el hecho”, Berkman falla en la misión por matar a Henry Clay Frick, gerente de una compañía acerera en Pennsylvania y es encarcelado por 14 años; a Goldman se le siguió proceso pero no se encontraron pruebas suficientes en su contra. Para 1894, a los 25 años, es encarcelada por incitar a la revuelta en medio del Union Square, en Nueva York, llamando a miles de personas a demandar trabajo a los ricos, “si no les dan trabajo, entonces pidan pan. Si les niegan el trabajo y el pan, tomen el pan”.

La última década del siglo XIX y la primera del XX Emma pasó tiempos de intensa actividad. Fue involucrada en el asesinato del presidente William McKinley, viajó a Europa estudiando enfermería, conoció a importantes anarquistas como a Errico Malatesta y a Peter Protopkin. Al salir Berkman de la cárcel ambos comenzaron la publicación del Mother Earth, instrumento de desafío ante el Acta de Exclusión Anarquista emitida por el congreso y que atentaba contra la libertada de expresión.

 II

En las siguientes líneas se exponen algunos de los principales puntos extraídos de su ensayo Anarquismo: lo que significa realmente, incluido en Anarquismo y otros ensayos, libro que compila varios artículos publicados en la revista Mother Earth.

Como anarquista defendió la libertad individual a toda costa, afirmando que “Solo en la libertad puede el hombre alcanzar su completo desarrollo[…] Solo en libertad realizará la verdadera fuerza de los lazos sociales,[…]base de una vida social normal.”1 Asumió la tarea de confrontar a la propiedad privada, a las iglesias y religiones, así como a luchar en contra del estado y cualquier otra forma de gobierno autoritario.

Para ella, la propiedad despoja del esfuerzo colectivo, niega el disfrute de lo producido y domina las necesidades del hombre. Al igual que Proudhon sostiene que la propiedad es un robo. Dice Emma. “La única demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito glotónico para mayor riqueza, porque riqueza significa poder, el poder de someter, de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de ultraje y degradar.”2 La verdadera riqueza la reconoce en los “[…]objetos de utilidad y belleza, en cosas que ayuden a crear cuerpos fuertes y preciosos[…]”3, hechos con inspiración y con “[…]un interés profundo en el trabajo como una fuerza creativa.”4

La religión es el instrumento del dominio de la mente humana. Quiebra la unidad de la vida, hace del hombre una partícula dependiente condicionada a la sumisión de su voluntad. Le niega la conciencia de sí mismo y la oportunidad del progreso a través del juicio y pensamiento propio. La religión nace, para ella, en el hombre primitivo que “[…]se siente absolutamente dependiente de las fuerzas ciegas y escondidas, siempre listas para burlarse y ridiculizarle.”5 Según ella, éste es el germen de la relación del hombre con Dios, el Estado y con la sociedad, “[…]el hombre es nada, los poderes son todo.”6

Acusa al Estado de intentar dictar la conducta humana. Todo gobierno, señala,“[…]por derecho divino o regla de mayoría[…]” tiene como “[…] su meta […] la subordinación absoluta del individuo.”7 Los gobiernos mantienen el poder a través de las leyes que extienden los privilegios de los monopolizadores, logrando ser solo eficientes para “[…] mantener o proteger la propiedad y el monopolio.”8 Las acciones de ordenar, juzgar, condenar y castigar hasta la ofensa más insignificante mientras solapa el despojo y la explotación sobre la población más empobrecida enmarcan la imposibilidad del Estado por acabar con el crimen, “[…] el Estado es el más grande criminal, rompiendo toda ley escrita o natural, robando en forma de impuestos, asesinando en la forma de guerra y pena capital…[…]”9 .

Ante las condiciones de trabajo en la producción industrial señala al mecanicismo como el limitante de la iniciativa propia y la inspiración. Los productos grises y asquerosos de una existencia aburrida, son el resultado de trabajadores convertidos en meros engranes de una maquinaria mayor, donde la originalidad y el deseo por el trabajo están ausentes. Por ello propone que “[…]el hombre sea libre de escoger el modo de trabajo, las condiciones de trabajo y la libertad para trabajar.”10, que el trabajo sea un “instrumento de gozo”11 para que cualquier hombre encuentre en él recreación y esperanza.

Goldman encuentra un conflicto creado por las leyes y las instituciones, la diatriba entre lo que ella llama los instintos individuales y los instintos sociales. Entre ambos existe una estrecha y posible armoniosa relación. Los instintos individuales son el motor de la auto realización, para el crecimiento individual; los instintos sociales aportan la posibilidad de la ayuda mutua y el bienestar social. Uno recibe la esencia de la vida, y el otro almacena dicha esencia para mantenerla pura y fuerte. Ambas conforman la unida de la vida que la Anarquía busca.

Sin dejar de lado el aspecto económico Goldman reconoce a la base materialista como fundamental para la igual distribución de las riquezas producidas, solo a consideración de las circunstancias específicas de los individuos, colectivos y lugares. Para alcanzar el Comunismo Libertario afirma, “[…] la organización económica debe consistir en la producción voluntaria y asociaciones distributivas[…]”12 no centralizadas. Y pone énfasis en la utilidad de dicho modo de producción disminuye el desgaste de energía humana.

La Anarquía la caracteriza como la posibilidad de una “armonía social” generada por la espontaneidad individual asociada libremente. Descansa sobre la idea de una ley natural humana que emerge ante la libertad de oportunidades, en armonía con las necesidades biológicas y donde la solidaridad de intereses, individuales y sociales, se entrelazan para obtener una igualdad económica.

Su ideario anarquista busca la liberación de la mente, el cuerpo y las necesidades humanas. Su método es la acción directa, colectiva o individual, “ […] el desafío abierto y la resistencia hacia todas las leyes y restricciones económicas, sociales y morales.”13 No tiene programa fijo, más bien nace de los asuntos diarios de la vida, de las necesidades particulares, de los temperamentos individuales y los requisitos intelectuales. El anarquismo “defiende el espiritú revolucionario […] en contra de todo lo que impida el crecimiento humano.”14 Coincide con Max Stirner y afirmar que el hombre tiene tanta libertad como la que quiera tomarse.

III

En éste escrito la pluma de Goldman se desliza en un panfleto sostenido por los pilares básicos de un Anarquismo filosófico más que práctico. La organización federativa o colectivista está ausente, al igual que la ocupación de medios de producción y las propuestas pedagógicas. Hay menciones importantes para el anarcosindicalismo, el apoyo mutuo y la solidaridad.

Sus conceptos como el instinto humano, la armonía social y la ley natural personalmente me son difíciles de aceptar, pero de interés por debatir. El dogmatismo por un espíritu bondadoso natural del individuo raya en la inocencia, bajo la simplicidad de desaparecer cualquier orden limitante de los sujetos. Pero el sentido pragmático por buscar la solución más íntima de la cotidianidad de los individuos a través de la socialización de las gozos y necesidades, hasta hoy en día, es uno de los elementos más revolucionarios. Llevar de la mano el cambio social y el cambio individual, enfocados en re-construir sus posibilidades de interacción, ahora delegadas a las instituciones tan ajenas de nuestras necesidades. Hay un reconocimiento por la diversidad y el cambio que envuelven al mundo y a los seres humanos. “El Anarquismo no es, […] una teoría del futuro, lograda a través de la inspiración divina. Es una fuerza de vida en los asuntos de nuestra vida, constantemente creando nuevas condiciones.”15

Emma Goldman murió en Toronto, Canadá el 14 de mayo de 1940. No descansó en sus campañas antimilitaristas, en el apoyo a la Confederación Nacional de Trabajadores durante la guerra civil española, en la difusión del feminismo y el control natal. Parecería que Emma fue una mujer adelantada a su tiempo o una impulsiva y descabellada militante. A la luz del ambiente histórico, político y cultural en que ella se desarrolló y eligió como camino parece un desarrollo lógico y consecuente con la posición radical que asumió. Una mujer que criticaba todo tipo de autoritarismo que no podía dejar de lado el ámbito del cuerpo y la sexualidad ante las imposturas religiosas y culturales; ni podía hacer caso omiso de las contradicciones prácticas de la Revolución Rusa en pleno desarrollo, menos aún de los ejércitos regulares llenos de jóvenes enviados a la muerte para el enriquecimiento de unos cuantos.

En 1910 Emma escribía acerca de las rígidas leyes aprobadas un año antes en el estado de Illinois para la protección de los trabajadores mineros, pero dados “los desastres mineros mayores”16 que ahí acontecieron estas resultaban inútiles. Ante esto, Goldman arremete contra el parlamentarismo socialista y el sistema político de Estado, calificándolo de inviable y de superstición para alcanzar triunfos en la vida de los trabajadores explotados.

Entonces como ahora, las ganancias de las corporaciones mineras son de prioridad para estados y políticos, muy por encima de las vidas de aquellos que extraen con su cuerpo los minerales. Recordemos del caso de Pasta de Conchos, Coahuila en 2006, donde al día de hoy los cuerpos de más de 60 mineros siguen debajo de la tierra por los gastos que le implicarían a la empresa, al gobierno y al sindicato su extracción. Entonces como ahora, la opción por la delegación y obediencia a un sistema político liberal, regido por el mercado y administrado por un Estado autoritario, es la vía a la explotación del hombre por el hombre.

*los datos biográficos son extraídos de las páginas de internet:

http://en.wikipedia.org/wiki/Emma_goldman

http://es.wikipedia.org/wiki/Emma_Goldman

http://spa.anarchopedia.org/Emma_Goldman

http://eng.anarchopedia.org/Emma_Goldman

Recomendación del documental:

http://www.documaniatv.com/biografias/emma-goldman-una-mujer-sumamente-peligrosa-video_b0b5d5bc6.html

1.Página 13. Goldman Emma. Anarquismo: lo que significa realmente. Barricas Distro. México D.F. 2006.

2.P.8

3.P.8

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7.P.9

8.P.10

9.P.11

10.P.9

11.P.12

12.P.9

13.P.15

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15.P.14

16.P.14

¡¡PARO LA BANDA!!

El Muelas levantó el brazo a media calle, sobre el carril del arroyo vehicular. Su torso desnudo desafiaba los autos que pitaban al pasar a su lado. Paró el micro más vacío que vio, detrás de él su banda faltoseaba en la espera. Con los ojos enrojecidos y en llamas puso sus hombros y pecho confrontantes frente a la puerta del camión que frenaba abruptamente. Golpeó con la mano abierta aquel transporte público y al instante se abrió la puerta. La vista desganada del chofer apareció como el reclamo de una intimidad violada más que un reto al temerario y sus secuaces.

 “¡¡Hazme un paro, carnal!!” dijo el descamisado, con tono agudo y ladeando la cabeza, sin pausa ni reparo, en sus palabras había amenaza acompañada con siete gandayas pendientes del vocero y el bisne; con ambas manos en el volante y cabizbajo, irguió el cuello, volteó al interior del camión y pidió a sus tres pasajeros que pasaran a la unidad estacionada detrás de él. Los usuarios salieron por la puerta trasera dejando murmullos de inconformidad y disgusto.

 “¿Qué quieren?”. Se dirigió el chofer a un punto neutro del marco de la puerta, sin ver al vocero, sin atender a los acompañantes que esperaban abordar, dos todavía sentados en la banqueta y cinco más aproximándose al camión detenido. “Un paro mi chavo, lo que es nomás. Andamos erizos, mira… por las buenas. Danos un raite a la esquina de la zapatería, a lado de la capillita…” dijo el descamisado al tiempo que un arete en su oreja izquierda brillaba legendario, sus cejas poco a poco se tensaban sobre el ceño y su labio superior iba adquiriendo una rigidez sintonizada con las fosas de su nariz, forzando un resoplido mandón.

 Acercándose sobre la puerta uno más joven que la mayoría empuña una mona sobre la boca y la nariz, con la otra apunta su dedo señalando al chofer y dispara sus palabras: “¡No te cotices ruco! ¡Que andamos locos! ¡Al chile no la estamos mamando!”. Una figura pequeña pero resuelta, cubierta de sudadera rosa con capucha alarga la mano para detener al juancamaney. “Aguántala Pipiolo, na’ más la cagas mi’jo y te parto tu madre…”. “¡Pues que se pare el puto!” respondió el morro mientras caminaba como si siguiera al fantasma del microbus que todavía no se detenía y seguía avanzando.

 “Háganse una vaquera a ver que sale. Así como así… a mi no me sale… no mi chavo” dijo el chofer. “Al chile padrino no haga pancho ni muina. Chitón y llévenos… Mire, mire somos ocho. ¿Qué le quita? Es acá abajo, en el centro, a lado de la calzada. ¡No se pare su culo, ruco, al chile mire, por las buenas!” decía el Muelas mientras tomaba con fuerza los pasamanos y subía con paso pesado y sólido sobre los tres escalones de ascenso, sin dejar de buscar la mirada del chofer que la dejaba en el horizonte, sin inmutarse. Volteó y con un movimiento de cabeza llamó a sus colegas a bordo.  Detrás del de la mona y de la de sudadera rosa, siguieron dos delgados de camisa sin mangas, una chica de coletas con sombras verdes y corridas bajo los ojos de color verde; desde la banqueta dos bultos abrazados trastabillaban de borrachos al levantarse. Todos con marcas de desconsuelo y una duradera ebriedad subieron raudos y veloces al transporte.

 “Yo soy el Lalo pero me dicen El Hojaldra… por ojete…” se presentó uno de los flacos mientras se acomodaba la gorra hacía adelante y hacía señal de brindis con  una caguama al chofer del microbús. Los borrachos del último cargaron sus cuerpos sobre los escalones  para quedarse sentados en los dos más altos, ahí nada más, a lado de la palanca de cambios. “No se va a cotizar, verdá don?” dijo la Pulga, chica en sudadera rosa, de cachetes redondos y cejas muy depiladas color magenta. “Pus ya me chingaron hijos de su puta madre” dijo el chofer conteniendo la explosión. Con el descamisado justo detrás del asiento del chofer, el Hoja abrazado al asiento del mismo, el Tripa afilando la mirada sobre el mismo chofer, la Pulga dirigiendo los ojos a la chela que no soltaba el Hoja y los dos borrachos en los escalones, más el Pipiolo degustando su mona acostado en el cuarto asiento al fondo; el operador metió primera y arrancó, convencido que su oposición sería reprimida por la víscera de la horda. Fuera de esa escena, la de coletas fijó su rostro entero en la ventana y la calle, dejándose llevar por la banda.

 Una risotada partió el silencio. El Pipiolo se levantó sobre el asiento, abrió la ventana al máximo y saco su torso y cadera hasta poder sentarse sobre el marco y ponerse después cabezabajo y abrir su brazos libres al aire. Todos voltearon, los flacos se destornillaron en risas, la Pulga cerró los ojos y retiró sus atención del exhibicionista, el Muelas clavo su vista en la calle, la de las coletas ni se inmutaba.

 “Díganle al hijo de su pinche madre que no esté mamando…” desde el retrovisor el chofer gritó, pero el chillido de la Pulga le ganó. “¡Déjelo, no le pasa nada! ¡Usté no es su papá! Además ya se metió, que le afecta!”. El chofer solo mascó agriamente un “Chingao…”.

 El Muelas abuzado del camino, indicó con su brazo extendido señalando la acera. “Párese en la florería, que la Chivis le tiene que comprar unas flores a su hermano el difuntito, ni modo de llegar así al velorio…”. El Muelas volteó hacia la chica de coletas. Ella dejó el vacío de la ventana y sintió esos ojos solidarios que se hundían en unos ojos acuosos, enrojecidos enmarcados en un corrido maquillaje verde.

Oktli