¿Crimen sin castigo?

Siempre me he preguntado qué clase de motivos orillan a las personas a matar a otra persona. Muchos intentan encontrar algo dentro del pasado del criminal que, como una planta venenosa, se va gestando hasta que por fin el letal elíxir alcanza su culmen y exige salir. Pero esa opción ha sido frecuentemente cuestionada, mucho más cuando la causa no se corresponde en lo más mínimo con el efecto. Por ejemplo, en Crimen y castigo, Dostoyevski da pistas para que el lector se percate de que Raskólnikov fue un joven bien educado, sensible, ajeno a cualquier acto de crueldad; la crueldad cometida contra un caballo casi le hace no realizar su famoso crimen. Otra respuesta semejante que se suele dar es afirmar que las personas matan por necesidad, por encontrarse en un estado de profunda pobreza y el matar les traerá algún beneficio. Nuevamente podemos hacer uso de la figura del estudiante de la Rusia del siglo diecinueve, pues el joven es plenamente consciente de lo costoso e ignominioso que podría ser que lo descubrieran, además sabe la facilidad con la que puede ser capturado. Una tercera respuesta, menos habitual pero algunas veces dada, surge cuando se piensa qué debe sentir el asesino en comparación con la persona asesinada. Aquí el Maestro de Petersburgo nos vuelve a dar las luces necesarias para comprender esta idea. Raskólnikov cree que es mejor quitarle la posibilidad a una usurera de seguir desarrollando su oficio que ayudarla con su negocio. ¿Pero no será un muy bien pensado pretexto del estudiante para seguir adelante con su ambición? Me parece que la ambición no es lo que le motiva principalmente, aunque el egoísmo necesario en la ambición nutre el motivo principal. El ansia de sentirse superior, de creer que domina completamente sus circunstancias, de que doblega a la fortuna, hacen sentir al joven en el trono de la falsa superioridad; lo encadenan a una letal lucha contra su consciencia. Es decir, Raskólnikov debe disfrazar sus propósitos con la elegante vestidura de que hará algo justo, algo por el bien común, para probar su idea, para demostrar que, debido a su inteligencia, él puede disponer de la vida de una persona y de que él merece lo que a todos sus camaradas le ha sido arrebatado. ¿Todo villano deberá enfrentarse con la imagen de que no está haciendo nada malo, de que su crimen es benéfico o, en todo caso, tan sólo una daga ilusoria?

Yaddir

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